Reseña: Opposer «R3COD3D» (Morbid Shrine Productions 2022)

La de Opposer es otra de esas historias cuyas raíces se extienden más allá de lo que uno aprecia a simple vista. Formados a comienzos de la década de los noventa en Campoo (Cantabria), se desbandarían en 1997 habiendo entregado apenas un trío de demos. Reunidos un trienio más tarde, debutarían por fin con un “Remember The Past” en 2013 al que seguiría “Darkest Path” ya en 2017. La banda, compuesta por el miembro original José Manuel Herrera Mora (guitarra y voz) junto a Nando (bajo y voz), Iván Santalla (batería) y Álvaro (guitarras), entrega por fin su tercer disco, este “R3cod3d” grabado en los Estudios Vindio con Fernando Balbás a los controles. Como ya adelantáramos aquí, el trabajo cuenta con la colaboración de Héctor Santalla (Carburo), antiguo miembro de la banda, en labores de producción, dejando además su impronta vocal en uno de los temas. El disco sale a la calle en abril vía Morbid Shrine Productions.

House Of Pain” abre el disco con honores. Dibuja riffs de cariz casi marcial en un arranque llevado por la firme, quizá demasiado prominente, batería de Marcos Morte. Sin deslizarse hacia territorios en excesivo técnicos, el caso es que resulta un primer tema bien aderezado por contrapuntos rítmicos bien engarzados, una voz aguardentosa pero legible, en la más pura tradición del género, y dejando la sensación de tratarse de un competente tema apertura tanto para el disco como para futuros shows de la banda de Campoo.

Recoded Rebirth” retorcerá algunos grados su trazo con respecto a “House Of Pain”, no por nada estamos ante el corte más extenso del álbum, en una búsqueda, creo que fructífera, de un sonido más propio, personal e identificable. Por riffs y melodías algo más cercana al death melódico sueco, supone un soplo de aire fresco para este tracklist. Su larga introducción es elegante, casi diría que concisa, y la forma en que encadenan el consiguiente solo de guitarra no podría parecerme más elegante. Hay un mayor brillo técnico en esta segunda entrega, si bien los riffs pecan de tanto en cuanto de una mayor predecibilidad. Su tono es igualmente divergente, arrastrando en su mayor carga melódica moderadas dosis de melancolía. Con sus más y sus menos uno de los grandes hallazgos de este tercero de los cántabros.

Podría esperarse de la duración más reducida de esta “The Ides Of March” el clásico thrash zapatillero y sin compromisos. Sin embargo, lo que irrumpe aquí es un corte que sigue en cierto modo la estela de su predecesor, alimentando ese tono más oscuro pero materializado en un lenguaje que nada tiene que ver con aquél. Aquí regresa en buena medida aquél thrash machacón y rocoso del corte inicial para configurar un tercer corte que si bien resulta algo más sencillo en su avance, no carece de gancho.

Wake Up” dejará un thrash a medio gas en la más pura onda de los temas más hímnicos de los ineludibles Kreator de Mille Petrozza. Pero más allá de las, creo que evidentes, semejanzas con la banda de Essen, lo cierto y verdad es que su trazo resulta en exceso predecible. Bien adornado desde el apartado técnico, con ese puente central a la cabeza, pero que no alcanza a brillar en la medida en que lo hacen otras entregas dentro del álbum.

Aunque tampoco sin revoluciones gramáticas mediante, cierto es que esta “The Beginning Of The End” resultará más atractiva e interesante, lastrada únicamente por lo escaso de su desarrollo. Emparentada directamente con la anterior “The Ides Of March”, entrega alguno de mis riffs favoritos de este tercero de los cántabros. Y sí, la línea de voz vuelve a recordar y de qué forma al eterno líder de Kreator, no obstante el fuerte influjo melódico que la atraviesa pienso está más que bien resuelto, situándola finalmente dentro del bando ganador de este “R3cod3d”.

Serpent Eyes” es el tercero en discordia dentro de los temas “largos” del disco, que me resulta más llamativo por su trazo alterno que por una línea de voz algo un tanto plana en algunos momentos. De nuevo buenos detalles desde el aspecto puramente técnico, alimentando unos engarces entre estrofas nada revolucionarios pero desde luego bien planteados. El epílogo, entre apagado y oscurecido, bien merecía algo más de desarrollo.

Si pestañeas te perderás la brevísima “Back To ’94”, corte que para nada representa al disco que lo contiene y que sin embargo fue el elegido para presentarlo en sociedad. Thrash simple y apunkarrado que toca a su fin justo cuando mejor te lo estás pasando:

Black Sheep” reconduce hacia la faceta más elegante y distinguida de Opposer. Al menos durante su buen prólogo. Tras él desaparecen las sorpresas en una deriva interesante por tono pero con una faceta técnica más resultona que brillante. La forma tan evidente en que están trazados estribillos y estrofas tampoco ayuda. Al final un corte que encuadraría en la clase media de este “R3cod3d”.

Forevermore” cerrará estos casi cuarenta minutos de thrash reduciendo la intensidad y llevando al disco hacia el clásico final melancólico y apagado. Clásica, bien trazada, funcional y, junto con “Recoded Rebirth” y “Back To ’94” lo más periférico del álbum.

Es bueno tener a los cántabros de vuelta y alimentar la inagotable cantera del thrash estatal. Un disco que puede saber a poco después de haber tenido que esperar nada menos que cinco años desde aquél “Darkest Path” pero que no obstante porta detalles de interés para los amantes del thrash más elegante y comedido. Sin tratarse de un álbum redondo, encuentro aquí y allá buenos detalles. La producción, sin ser brillante, tampoco empantana las canciones y el brillo técnico, cuando lo hay, ejerce de perfecto maestro de ceremonias de las ideas que se plantean. El buen baile tonal de unos temas a otros supone otro de los puntos de interés de “R3cod3d”, que finalmente puede no ser el disco de thrash del año, ni lo pretende tampoco, pero presenta en sociedad a un nuevo line-up al que habrá que dejar crecer y evolucionar en años venideros. Tengamos fe.

Texto: David Naves

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