Reseña: Brutalfly «I Was An Experiment» (Autoproducción 2022)

Estaba intentando hacer memoria y creo que el primer recuerdo vívido que tengo de los chicos de Brutalfy, esto es, Lagarto al bajo, Mochy en baterías y Didi Stone en guitarra y voces, fue el Ep homónimo de cuatro temas que nos regalaron a los asistentes de, creo recordar, aquél bolo de Strikeback, Totengott y Angelus Apatrida en Sir Laurens. Aquello fue en 2019, cuando todo era campo y la pandemia no había puesto nuestra cotidianidad patas arriba. Así por tanto había ganas de volver a saber de los thrashers centro asturianos y qué mejor para ello que su primer largo de estudio.

Un largo de nombre “I Was An Experiment”, que se estrenó el pasado 29 de enero y fue grabado en tierras gijonesas, concretamente en los Breakdown Studios, con el Sound of Silence y Bast Open Nefta Vázquez a los mandos de la nave.

Gran cantidad de colores para el hábil prólogo de la inicial “Pandemic Dreams”, que arranca en pausa, se enfurece más adelante y profundiza finalmente en la cara más pesada de los asturianos. Me engancha de primeras ese sonido clásico y la notable presencia del bajo de Lagarto en la mezcla. El registro de Didi Stone alude ahora a los grandes nombres del género, si bien no puedo sacarme de la cabeza a Guillermo Izquierdo mientras escucho estas estrofas a veces chillonas, a veces más graves, que configuran un primer corte que parece tener en la diversidad rítmica, incluso tonal, su auténtica razón de ser. Uno de esos arranques que ponen las expectativas por las nubes.

Con la homónima “I Was An Experiment” parece emerger un marcado aire a los Megadeth de la era Friedman durante el prólogo. Nada más lejos. Es otro corte retorcido y enrevesado, lleno de buenos riffs y contrapuntos de lo más llamativos. Con un mayor aporte melódico, profundiza en el abanico de influencias de este debut y, a falta de un despliegue técnico más afinado, consigue que la banda termine por sonar inequívocamente personal. Que no es mala señal tratándose de un primer trabajo.

El epílogo tranquilo del tema que da nombre al disco enlazará a su vez con el prólogo de una “Thrashtorm” que nos sumerge en la cara más reposada de Brutalfly. Largo arranque entre brumas que salta por los aires para acomodar un thrash, ahora sí de lo más académico, apoyado en habituales ritmos alegres, riffs con algo menos de brillo y un trazo, en general, más comedido. Tampoco es un corte aburrido, de hecho considero que el contraste entre la calma inicial y el thrash veloz que surge más adelante esta más que bien resuelto. Es en definitiva un giro de tuerca hacia posiciones un tanto más acomodadas que supongo agradecerán sus fans más clásicos.

Curioso el prólogo el de una “Until Your Breath Flows” que de primeras parece dispuesta a ennegrecer el tono con respecto a sus compañeras y que, de hecho, propicia la irrupción de los Brutalfly más pesados y noventeros. Por riffs una de mis favoritas del disco, apuntalada por el buen doble juego vocal que entrega y dueña, ahora sí, de unas cotas técnicas que a veces echo de menos en otros cortes del álbum. Un groove acentuado pero nada artificioso antecede al buen despliegue ejecutivo que adorna el puente central, así como éste hace lo propio con la mayor épica del epílogo. Con mucho una de mis favoritas de todo el debut.

The Papership” da la impresión en sus primeros pasos de querer ser algo así como el “Fade To Black” de Brutalfly. Balada de trazo sencillo, con Didi en obligado registro calmado y coloreada de forma un tanto exógena para lo que no deja de ser un disco de thrash clásico como este. Y aunque contrapuesta a esa calma surja una pequeña isla de metal descosido, esto no deja de ser en gran medida la revelación del poso más calmo y relajado de la banda. Que personalmente agradezco a estas alturas del tracklist.

Evil Room”, a la sazón el tema más breve de todo el álbum, trae al frente unos marcados aires a los mejores Anthrax, que supongo harán las delicias de los fans de Scott Ian. Su groove más acentuado y lo ágil de su escritura en cambio puede marear a más de uno. Si bien es de agradecer que jueguen de la forma en que lo hacen a retorcer la gramática de sus composiciones, bien es cierto que puede haber quien eche en falta una mayor cohesión entre sus partes. En cualquier caso es remarcable la forma en que se distancian del clásico corte veloz, escueto, liso y plano.

Distortion For This”, que ya aparecía en aquél Ep de 2015, gana minuto y pico en el proceso de convertirse en otra de las entregas más vitriólicas y atrevidas de este “I Was An Experiment”. Especialmente llamativa resulta por momentos una línea de voz que, durante el primer tercio, se sitúa mucho más cercana a nombres como Mike Patton que Bobby “Blitz” Ellsworth o James Hetfield. Pero es que después tiene un innegable gancho en esos estribillos nerviosos y nada acomodados, además de dejarnos un despliegue técnico más que notable como anticipo del igualmente volcánico puente. Personalmente otra de mis favoritas.

Si no querías caldo, dos tazas. “Alienstorm”, corte más extenso de este debut, arranca nuevamente entre brumas para reconducir después hacia su habitual thrash de trazo cuasi laberíntico. Cabe casi de todo en este octavo corte. A saber: groove indisumulado, velocidad descosida, melodía, gritos agónicos y riffs llamando al headbang más despreocupado. Al igual que ocurriera con la pequeña “Evil Room” puede haber quien eche en falta un trazo más cohesivo, así como otros agradecerán la libertad gramática que desarrollan Brutalfly aquí. Qué es a veces el mejor thrash sino puro caos.

Al igual que ya ocurriera con la anterior “Distortion For This”, “Brutalfly” engordará hasta pasados los seis minutos lo que originariamente fue un corte de apenas cuatro y medio. Canción que en cierta manera gratificará a quienes acudieron aquí buscando thrash veloz de corte clásico y resultón. Si bien es cierto que su tono se endurece y apesadumbra al irrumpir las estrofas y no digamos ya toda vez alcance su tercio final. Pero este es un corte que en gran medida entrega la cara más vitamínica de la banda a la que da nombre. Blast beats mediante incluso. Rematado con una buena labor desde el plano ejecutivo y construido a la manera del álbum que la contiene, esto es, sin cortapisas de ningún tipo.

What Time Is It? It’s Time To Die” cierra este primer largo de los asturianos abrazada a los grandes tropos que lo sustentan. Trazo en gran medida alterno donde si bien es cierto que sus estrofas me resultan un tanto reiterativas, están sabiamente confrontadas a uno de los estribillos más curiosos de todo el trabajo. Reconozco que se trata de un cierre con sus aciertos, los más en el plano puramente técnico, pero con el que me ha costado conectar.

Hay un trabajo en cuanto a composición dentro de este “I Was An Experiment” que no debería ser pasado por alto. Es cierto que el disco no inventa nuevos registros, ni parece pretenderlo tampoco, pero resulta lo suficientemente inteligente como para elevarse por encima de la media en labores puramente escriturales. Lo que como he dicho durante la reseña no deja de representar una buena señal. Por ahí queda reclamar un brillo técnico mayor o una base rítmica mejor empastada pero en líneas generales me parece un disco de lo más interesante, satisfactorio y divertido.

Como nota al pie: este sábado lo presentan junto a Bestia Negra en el ovetense Gong Galaxy Club y desde Heavy Metal Brigade se nos antoja una cita para no perdérsela.

Texto: David Naves

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