Studio Report: Blast Open «Spitting Blood» (Suspiria Records 2022)

Qué mejor forma de abrir la semana santa que tomándole el pulso a la escena asturiana. Cuando los renovados Blast Open invitaron a los diferentes medios asturianos a una pre-escucha de su nuevo álbum de estudio, no cabía más respuesta que un sí rotundo. Una cita que tendría lugar en el Juvelena – Hotel de Asociaciones sito en Pola de Lena.

Con Andrés y Nefta como maestros de ceremonias, pudimos degustar un disco que como ya os adelantamos se llamará “Spitting Blood” y editará en mayo la gente de Suspiria Records. Incluso pudimos contemplar ya un artwork obra de Alejandro Blasi (Arenia, Zero3iete, Lépoka…) muy a tono con el título del álbum.

Su tracklist es el siguiente:
Riding On A Dead Horse
Fallen Angel
Pray Without Fear
Pool Of Blood
Cross Hate
A Light Behind The Darkness
The Ball Of The World
Trying To Escape
Immortals

El trabajo viene marcado, como no podía ser de otra forma, por los cambios producidos en el seno de la banda, con especial acento en la irrupción del Escuela de Odio y Sound Of Silence Nefta, quien junto a la nueva base rítmica que conforman Kiri Lenanson (bajo) y Jorge Rodriguez (batería) han dotado a Blast Open de una dimensión completamente nueva. Que como nos contaba Andrés era precisamente lo que se buscaba.

Nuevos rumbos que ya pudieron ser escuchados allá por el mes de enero gracias a una “Riding On A Dead Horse” que abre igualmente el disco. La producción llevada a cabo por el propio Nefta en los Breakdown Studios es tremendamente orgánica. Sin grandes aditamentos artificiales que distraigan el foco de lo que en esencia es un disco de thrash colérico que picotea del metal extremo aquí y allá en busca de su nueva identidad como banda.

Para nada un trabajo unidimensional. Se dejan sentir muchas influencias a lo largo de sus poco más de cuarenta minutos. Igualmente muestra a un Nefta en un gran estado de forma. El también frontman de Sound Of Silence ha dibujado quizá las líneas de voz más ricas de toda su trayectoria. El de Riaño juega como nunca con su registro, mostrando una gama de colores, voces limpias inclusive, que dan fe de un músico todavía inquieto y ambicioso.

Andrés, además de ejercer como compositor, pone su guitarra siempre en favor de las canciones y nunca éstas en favor suyo, introduciendo una interesante gama de riffs y entregando unos solos desprovistos de alardes puramente ególatras. La base rítmica opera igualmente con gran amplitud de registros. Ritmos en gran medida acelerados, blast beats inclusive, siempre compactos y registrados con gran nitidez. La puntilla que necesitaba el disco cara a resultar finalmente ganador.

Algo más de cuarenta minutos de un metal acelerado y orgánico, que mantiene rasgos claros de trabajos anteriores al tiempo que se actualiza y embrutece, dando como resultado una obra fresca, directa y, sobre todo, natural. Sobre líricas que van desde nuestra guerra civil hasta las enfermedades mentales, nada en el álbum alcanza a sonar artificial o impostado, residiendo precisamente ahí uno de sus grandes atractivos. Con ganas ya de poder echarle el guante y entregaros un “tema a tema” en condiciones.

Texto: David Naves

Deja un comentario