Reseña: Grave Noise «Roots Of Damnation» (Art Gates Records 2022)

Más thrash contra la máquina. Grave Noise se formaron a caballo entre Soria y Burgos allá por 2013 y desde entonces no han parado de currar. Buena prueba de ello fue su disco debut de 2018 “From The Cradle To The Grave” (Rock-CD Records) así como también su elección como parte de la semifinal Norte de la WOA Metal Battle Spain en 2019. Ellos son Toñín (bajo), Fer Mediavilla (batería), Edu Sanz (guitarra) e Iker Sanz (voz y guitarra).

Este “Roots Of Damnation” fue producido por el Def Con Dos y Ankhara Alberto Marín, grabado por el propio Edu Sanz en el Savage Estudio y finalmente entregado a los madrileños Metropol Estudios para que Alex Cappa (Bloodhunter, Vita Imana, Hamlet…) se hiciera cargo de las habituales tareas de mezcla y masterización. Adornado por el arte de Juanjo Castellano, se encuentra en la calle vía Art Gates Records desde el pasado 18 de marzo.

Rotten System” transita desde su tranquilo prólogo hacia un thrash a caballo entre el brío más seminal del género y tonos más noventeros y alternativos. Así tiñen su thrash metal por igual de técnica y melodía, donde remata Sanz con un registro que me lleva a pensar en los tonos más graves de gente como Chuck Billy y a veces incluso Robb Flynn. Es un tema de hechuras clásicas en cualquier caso, apuntalado por un buen solo en su puente central, bien rematado, con su dosis debida de reverb, y que pone en bandeja el arrastrado epílogo.

Fuckcism” cambia levemente el registro guitarrero de los dos Sanz, exhibiendo aquí un tono que evidencia una cercanía con el death melódico bastante funcional a la hora de amplificar el arco argumental del disco. Es además un corte con un trazo menos evidente que su predecesora. Y a falta de un despliegue solista que termine de rematar la faena, bien están esos curiosos estribillos.

Broken Land”, elegida como uno de los anticipos de esta segunda obra, resulta tan clásica en sus estrofas como atmosférica, casi grandilocuente, durante estribillos. Por ahí surgirá un contrapunto que le viene muy bien a este tercer corte. Redondeado además con un brillo técnico, nunca cegador, que termina por apuntalar uno de los temas más característicos de esta nueva entrega.

Circundada por pequeñas islas más calmas, cercanas incluso al metalcore más melódico, lo cierto es que “The Ghost Plague” se adhiere en gran medida a los grandes imputs del disco, sacando eso sí un mayor lustre a sus habilidades solistas, virguero y amplio solo de guitarra en su puente central mediante, para finalmente dar la razón a quienes pensaron que sería otro gran anticipo de este “Roots Of Damnation”. Que lo es:

Con un título como “Terror” y una duración de apenas 3:33, uno espera thrash vigoroso y directo. Que es lo que terminas por encontrarte aunque solo a destellos. Aquí se afianzará la cara más groovie de la banda, que si bien ahora no despliega riffs espectaculares, sí que hace un buen trabajo a la hora de contraponer melodía y voz durante estribillos.

In God We Trash” supone un regreso a parámetros más propios de comienzos del álbum, esto es, un metal veloz, que no alocado, una pizca más atrevido en cuanto a estructuras y que, sobre todo, dejará un mayor espacio al lucimiento personal de la dupla guitarrera. Incluso Toñín tendrá su pequeña cuota de protagonismo. Al final el corte carbura más por sus pequeños aportes técnicos y menos por sus gramáticas algo previsibles.

Aquellos pequeños guiños metalcore de la anterior “The Ghost Plague” rimarán a ratos con una “Disorder” que, sin embargo y en líneas generales, recuerda enormemente a los últimos trabajos de Testament. Quizá por el registro de Iker pero también por la forma en que está construida su línea vocal y la serie de riffs que dibuja. Sin desagradarme, cierto es que echo un poco en falta el lustre solista que atraviesa otras entregas de este “Roots Of Damnation”.

Así como “Mass Hysteria” me parece acertada por planteamiento, pienso igualmente que se queda un poco en tierra de nadie, acusando el corto desarrollo del que dispone. Y es una pena porque sus estribillos, sin ser brillantes, funcionan, y entre medias queda algún que otro riff memorable. Pero caen las escuchas y siempre me deja con ganas de más.

No One Higher” desplegará durante el prólogo uno de mis riffs favoritos del disco. Pesado y un poco a la contra. Si bien después reconducen hacia un thrash más asimilable a los grandes tropos del disco, implementando de echo unos solos que a veces echo en falta en cortes precedentes, al final este penúltimo corte termina por resultar de lo más redondo de este tracklist.

Igualmente llamativo es el cierre con “Perpetual Anxiety”, donde conviven por igual un indisimulado deje a los franceses Gojira durante estribillos, pienso en especial en un tema como “The Gift Of Guilt”; su habitual metal vivaracho y un puente central calmo y atmosférico de gran contraste con todo lo oído con anterioridad. Corte diverso por escritura y disfrutón por las influencias que atesora. En mi modesta opinión un gran cierre al disco.

A la contra de álbumes de thrash más enrevesado y laberíntico que han pasado por estas páginas, pienso especialmente en “I Was An Experiment” de Brutalfly, “Roots Of Damnation” es en gran medida un disco de thrash planteado sobre unas gramáticas mucho más evidentes. Ello operará a veces en favor de su buen nivel como intérpretes, también a la hora de aglutinar toda una serie de influencias que si bien son más que claras, pienso nunca llegan a opacar del todo a la propia banda. A excepción hecha tal vez de “Disorder”. El sonido que entregan estas diez canciones dista de ser espectacular a estas alturas del cuento pero tampoco empaña, ni mucho menos, el empaque final. Así pues una muesca más para una escena, la del thrash estatal, que no deja de crecer y parece estar en mejor forma que nunca.

Texto: David Naves

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