
Nuevo disco para estos progresivos gallegos de Cró!, que lleva por nombre “Buah!” y ve la luz este 29 de abril. Ellos son Cibrán Rey (batería), David Santos (bajo), Xavier Núñez (teclados) y Rubén Abad (guitarra). El álbum, que ha sido grabado, mezclado y masterizado por Pablo Iglesias en los vigueses Radar Estudios, cuenta con artwork de Joseba Muruzábal y diseño de Monte Piñeiro. “Buah!” sale editado bajo el paraguas de Spinda Records, en colaboración con Kill Vinyl Records. Un trabajo próximo a presentar en directo el próximo 6 de mayo en la sala Mondo Club de Vigo.
Los primeros pasos de “Buah” son a un tiempo oscuros y al otro alucinados. En su punto justo, cabe decir, sin desmesura, encuadrados bajo un sonido de una riqueza amplísima, donde cabe toda la paleta de colores que conforma la peculiar forma de entender el rock progresivo de estos gallegos. Se deja notar aquí un puente central con el piano como actor principal, al que se irán sumando el resto de elementos en un trazo nada sorprendente pero muy bien resuelto. La obligada catarsis final entrega la cara más agria de Cró! y todo carbura como debe.
En primer término “Coia” oscurece y atempera el discurso. Psicodelia de tintes oscuros, voces huidizas y una buena construcción de estrofas y estribillos. Lastrada en parte por lo rácano de su duración, trae consigo buenos detalles técnicos en su tronco central y funciona a la hora de amplificar el rango de influencias contenido dentro de este “Buah!”.
“San Simón” resulta más vigorosa, menos contemplativa. Sustentada en una briosa base rítmica y rimando, a su manera, con el tema que abría el disco, trae de vuelta la cara más vivaracha de estos Cró!. Pero lo que me agrada es esa construcción en constante diálogo consigo misma, que abandona toda predecibilidad abrazando un trazo a la manera de una montaña rusa. Estupendas las líneas de bajo que dibuja Santos aquí, en especial durante el encendido epílogo. Breve pero concisa y una de mis favoritas de este “Buah!”.
Es llamativa la facilidad con la que el prog más clásico colisiona con guiños próximos al drum and bass dentro de una “Antonio” que, en su escasez temporal, se muestra como uno de los temas más atrevidos, irreverentes y poderosos del disco. Que por momentos puede resultar poco cohesivo pero nunca cobarde, dando cumplida cuenta del atrevimiento compositivo del cuarteto.
El corte más extenso del álbum es este “Diola Gigante” donde, por alguna razón, me asalta de inmediato el nombre de Frank Zappa. Curiosamente, también el de Siniestro Total o incluso el de Los Petersellers. Tal es la locura que se desata aquí. Pero que su indisimulada irreverencia no distraiga la mirada de lo que es otro gran tema de rock progresivo bien armado y mejor ejecutado. De hecho el que más músculo muestra en este aspecto de todo el tracklist. Dotado de cierta oscuridad en su parte final incluso. Ha sido uno de los adelantos del trabajo y no me extraña:
A “Equidistante” le encuentro más atractivo en su aspecto lírico, esa oda contra toda tibieza, contra la ignominia de los bienqueda que tanto y tan mal nos hacen a todos; y no tanto en lo musical, donde emergen una conformidad y una sencillez, quiero pensar que en rima con el mencionado aspecto lírico, pero que a fin de cuentas no me engancha como sí lo hacen otras dentro de “Buah!”.
La banda virará al gallego en la final “Lille”, que recupera aquél vigor de comienzos del álbum, tiñe de mil colores su rock progresivo y trae de vuelta aquél músculo técnico que exhibieran en “Diola Gigante”. El puente, que por tono me recuerda a los primeros dos trabajos de Steven Wilson en solitario tras abandonar Porcupine Tree, termina por confirmar un cierre de gran altura.
Temas cortos, ideas mayores. Perpendiculares a la seriedad que en ocasiones arrastra al género, Cró! se mueven dentro de una vertiente más irreverente con más aciertos que errores. Nadie les podrá tachar de cobardes, tampoco de tibios o aburridos. Especialmente con cosas como “San Simón” o “Diola Gigante”. Es verdad que entre medias hay detalles con los que no he conectado de igual forma pero que tampoco creo que empañen el resultado final. ¿Me estaré convirtiendo en uno de esos mingafrías contra los que dirigen sus miras en “Equidistante”? Quién sabe. Buen prog a la gallega en todo caso.
Texto: David Naves