Reseña: Jolly Joker «Loud & Proud» (Dark Rails Records 2022)

Yannick Bonora en guitarras, Andreas SieglAndy” al bajo, Dani tras la batería y Lazy Lane al micro forman Jolly Joker, una de las grandes promesas ¿realidades? del hard rock patrio. Valencianos ellos, “Loud & Proud” es el cuarto disco ya de su arsenal. Le preceden “Sex Booze & Tattoos” (2012, autoproducido) y “Here Come The Jokers!!” (2016) y “Never Say Forever” (2018), ambos bajo el paraguas de The Fish Factory.

Este cuarto trabajo fue producido y grabado por Manuel Tomás (ganador del Grammy, nominado en ocho ocasiones, poseedor de cinco discos de oro y un platino) y Carlos Gómez en diferentes localizaciones. Con arte de David Octane, se encuentra en la calle vía Dark Rails Records desde el pasado 4 de febrero.

Esta “I Don´t Care” encargada de darle el pistoletazo de salida al cuarto de los valencianos suena a pura declaración de intenciones. Desde la forma en que Lazy Lane encara su sencilla línea vocal a la practicidad que exhiben los riffs, todo configura el arranque desmelenado, atractivo y diría incluso que jovial que el disco merecía. No busques progresiones embelesadas ni gramáticas retorcidas. Esto es hard rock puro, directo y al pie. No cabe más viniendo de una banda como esta.

En “Sky Is So High” irrumpe una mayor calma. Ojo, esto sigue siendo puro hard sin cortar, del de siempre, pero es agradable a la par que interesante la forma en que éste segundo corte se eleva para entregar mayores dosis de melodía, añadir más feeling a la mezcla y salir ganadora finalmente por una contagiosa línea de voz por parte de Lane. El pequeño regusto sureño de algunas melodías, el rock pesado que irrumpe a ratos, el cuidado puente central y, en especial, la estupenda producción de Manuel Tomás van poniendo sobreaviso de que podríamos estar ante algo grande.

Blood Velvet” sigue en esa senda más arrastrada. Y sin alcanzar a conectar con ella en la medida en que lo hago con otros temas del álbum, no me parece para nada fallida. De hecho he de decir que su alternancia entre estrofas desnudas y estribillos desbocados, tan clásica y embrionaria, me resulta igualmente atractiva. El solo de guitarra que ocupa primero el puente y adorna finalmente el epílogo, cabe decirlo, es estupendo.

The Chance” parece querer darle una entidad más oscura al disco. En realidad si me atengo únicamente a la línea vocal de Lane no puedo evitar pensar en unos Whitesnake de finales de los ochenta. De ahí que por el contraste con riff y tono imperantes me resulte ésta una entrega tan poderosa como llamativa. El acelerón que da pie al solo funciona, si bien al final pienso que esta cuarta canción del disco bien merecía algo más que esos raquíticos 3:17 que marca en el reloj.

Siempre que arranca “Fortune Teller” no puedo evitar pensar en la icónica e ineludible figura de Angus Young. Hay mucho de AC/DC en ese riff inicial y algo menos en un corte que se desarrolla dando fuelle a la cara más sensible del cuarteto. Útil por la forma en que insufla aire al disco, también por estar atravesada por uno de los estribillos mejor trazados del mismo y por ese estupendo epílogo, trazado con la precisión del mejor orfebre. De mis favoritas de este “Loud & Proud”.

Motor” parece querer seguir donde lo dejara la anterior “The Chance”. Rock arenoso y arrastrado emparentado con una línea vocal de Lane que es pura chulería. No funcionaría de la forma en que lo hace de no ser por ese buen riff que dibuja Bonora aquí, si bien pienso de igual forma que adolece de un estribillo con más gancho.

Atrae la inequívoca sensualidad de una “Voodoo Nights” que deja a un Lazy Lane más comedido en su desempeño vocal, en contraste con una base rítmica que gana en presencia con respecto a otros cortes del álbum cara a acentuar ese tono algo divergente. Una divergencia en cualquier caso situada siempre dentro de lo que uno espera de un disco de género como éste. El largo epílogo olvidará esa sensualidad para dar pie a unos Jolly Joker ligeramente más fiesteros. El contraste es curioso y, a mi modo de ver, creo que funciona.

Nothing´s Sacred” conecta con el corazón más rockero del cuarteto. Y sin embargo es un corte bien construido, que entronca con la vena más visceral del disco y pone en liza algunos de los mejores solos por parte de Bonora. En general la banda exhibe aquí un músculo técnico casi inédito dentro de su repertorio, sin que ello vaya nunca en menoscabo del innegable feeling que envuelve a esta octava entrega. Con mucho una de mis favoritas.

Devil´s Hand” es la entrega más rácana del disco en cuanto a duración y por ahí sorprenden nada y menos esos aires más callejeros, más punk si se quiere, que desprende. No desprovistos de una línea vocal con gancho y efectivos en cualquier caso a la hora de ampliar el abanico de influencias dentro de este “Loud & Proud”. A “New Orleans” se le sumará un casi omnipresente piano para terminar de redondear el disco con un ambiente fiestero que le viene como anillo al dedo. Despreocupada, bien arreglada, directa, pegadiza… cierra el disco y presumo podría funcionarles a las mil maravillas también como cierre de sus directos.

Un álbum que pasa en un abrir y cerrar de ojos. Porque su duración no es excesiva (37 min) pero también porque escasean las flaquezas. Mucho gancho en general, temas a veces directos, a veces más cuidados, una producción impecable, que suma muchos enteros, un Lazy Lane muy inspirado en la creación de líneas de voz e incluso varios desarrollos técnicos, siempre mesurados pero igualmente notables, que dejan en buen lugar a sus responsables. Una buena adición a la discografía de cualquier amante del viejo rock ‘n’ roll que se precie y una razón más que suficiente para seguir apostando por la banda valenciana.

Texto: David Naves

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