Reseña: Lifelost «Punitive Damnation» (Onism Productions 2021)

No es la primera vez que Phlegeton se adentra en las procelosas aguas del black metal. De hecho es el segundo disco de Lifelost. Pero conviene recordar viejos escarceos de la voz de Wormed en dicho género como aquellos Godüs de la primera década de los 2000. Ahora, tres años después de debutar con “Dialogues From Beyond” (2018, Transcending Obscurity Records), llega a nosotros un “Punitive Damnation” que el propio músico nacido en Madrid define como “un viaje a otro mundo, a un cosmos oscuro y caótico, donde el tiempo, las palabras y las jerarquías humanas carecen de sentido y subyace un dolor sobrenatural como castigo”. Actualmente en la calle a través de Onism Productions.

Si aquellos Godüs de los dos miles representaban en buena medida un acercamiento al black más cerril y minimalista, estos Lifelost, con Altarage o Svartidauði citados de forma explícita en la info que nos adjunta el sello, se mueven en una onda igualmente agresiva pero abiertamente diferenciada de aquél par de discos. Da buena cuenta de ello una “Astral Construct” llena de abruptos cambios de ritmo, baterías endiabladas, riffs que cargados de atmósfera y mucho, muchísimo reverb. Especialmente cuando todo transita hacia un tronco central más atemperado y mayestático que habrá de dar pie al velocísimo epílogo. Fue la encargada de presentar el disco en sociedad y no me extraña:

Como entrega más rácana del álbum, no sorprende que en “Hidden Presence” la aguja del cuentarrevoluciones apenas descienda de la zona roja. Por ahí engarzará pequeñas partes un tanto disociadas de la feroz pulsión de este segundo corte, donde toda vez supere su elocuente prólogo, los riffs no alcanzan la grandilocuencia del tema previo. Aunque da igual porque Phlegeton se desgañitará a gusto cara a entregar lo más árido de su ya de por sí roto registro, conformando finalmente una entrega tan descarnada como funcional.

Habrá quien agradezca el poso más tranquilo que entrega el prólogo de “Skulldrinker” si bien pronto todo deriva hacia el habitual black reverberante, espacial e iracundo que impulsa gran parte de este “Punitive Damnation”. Por armazón, un regreso a las pretensiones marcadas por “Astral Construct”. Y por riffs uno de los cortes más llamativos y atractivos del disco, con un inteligente uso de los canales y la agónica voz del ex Infernal marcando el paso.

Desde el aspecto puramente riffero, puede que “Miserwolf” pase por ser lo más sugerente del álbum. Pero es que además es un corte lo suficientemente hábil como para romper la tónica dominante dentro del mismo, atreviéndose a desarrollar ritmos más tranquilos, que no calmados, o anticipar el epílogo con uno de los trazos más exógenos de todo el trabajo. Estupenda.

En “Winter Eye” colisionarán buena parte de las ideas que se esconden dentro de este segundo disco de Lifelost. Hay velocidad, disonancia, coros grandilocuentes y oscuros, partes más lentas… un corte a la manera de una montaña rusa, por lo que puede resultar un tanto falto de cohesión, especialmente durante su primer tercio. Por ahí sorprende un poco la mayor calma gramática que ofrece ese largo y casi monocorde epílogo.

Lejos de desfallecer, “Lymbo” vuelve para desplegar la cara más ominosa y brutal de Lifelost. Atmosférica, disonante y brutal en su prólogo, construirá un trazo angosto pero ágil, así como una de las líneas de batería más ricas y sólidas de todo el álbum. Su pequeño puente central, desolado y desnudo, quizá merecía un poco más de desarrollo. Phlegeton lo quiebra, dejando al oyente sin asideros, retornando a la cara más rabiosa de Lifelost en un tercio desolador, roto por la tensa calma final.

Time Terror”, que se irá hasta los ocho minutos, amplificará en cierta medida lo que la anterior “Winter Eye”, condensando en un trazo diverso toda atmósfera del álbum, sus disonancias, su diversidad rítmica, sus coros mayestáticos… una coctelera negruzca que desemboca en un la desnudez de un epílogo de aires oníricos que otorga por fin un merecido descanso al sufrido oyente. Portentoso cierre.

Seguidores de bandas como las nombradas durante la reseña, así como de otros actos tales como Portal o Leviathan, encontrarán pocas sorpresas en este segundo largo de Lifelost, pero a buen seguro también motivos para dejarse llevar por estos cuarenta y pocos minutos de black metal acechante, vigoroso, disonante y espacial. Phlegeton conoce bien el terreno que pisa y, si bien el sonido que entrega el disco puede conllevar que éste pierda cierta legibilidad, en especial en lo tocante a guitarras, bien es cierto que todo opera en pos de generar unas sensaciones que el disco entrega sin medida, sin piedad, sin remordimientos. Bendito castigo.

Texto: David Naves

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