
Doom malagueño a las finas hierbas el que nos llega hoy de la mano del sello Spinda Records. Son Stefy (batería, voces), Luque (guitarra), Paco (bajo y voces) y Javi (teclado y voces) y se hacen llamar Lunavieja. Su debut homónimo y que hoy tengo el gusto de reseñar, ha sido producido, grabado, mezclado y masterizado por Fran Corpas en el Void Sound Studio (Málaga), a excepción hecha de unas baterías que se materializaron por obra y gracia de Jesús Gómez en el también malagueño Green Cross Studio.
“Lunavieja” cuenta con Key Svn Kvlt en ilustraciones y Paco L. González Anaya en diseño y maquetación. Salíá a la venta a través de Spinda Records, LaRubiaProducciones, Violence In The Veins y Ritval Prods en digital así como en una doble edición en vinilo limitada a 150 unidades en color negro y 150 en ocre translúcido.
“Unguentum Sabbati” funciona bien como introducción a un trabajo de estas características en ese conglomerado tenso, oscuro, fangoso y por momentos casi místico. Juega a confluir con muchos de los imputs que encontraremos más tarde a lo largo del debut, si bien pienso que le sobra algo de desarrollo. Sea como fuere nos conduce hasta una “Mal De Luna” en gran medida influida por el legado Sabbath, en especial en lo que a su riff principal concierne. El doom acompasado y reverberante, principal característica de su propuesta, convive junto a pequeños brotes más alucinados y espaciales en esta monolítica y acendrada segunda entrega, finiquitada con gusto gracias a la calma que entregan el puente y la cuidada construcción que conduce al epílogo. Estupenda.
“La Güestia”, que introdujo al disco allá por los primeros envites del mes de febrero, añade algo más de picante a la mezcla. Las guitarras reverberan como alma que lleva al diablo en un prólogo que abrirá paso a uno de los riffs más redondos de todo el debut. Me engancha el brío que inyectan previo a su puente central así como el demencial aspecto vocal que acompaña al pesadísimo riff que conduce a su epílogo. Oscuridad e imaginería de marcado carácter religioso para un videoclip lleno de fotogramas poderosos y que demuestra que a veces menos es más:
La magnitud del tema previo quizá entorpezca hasta cierto punto el discernimiento de una “Desdoblamiento” igualmente lograda pero que palidece frente a ella en términos de desarrollo. Que sin embargo oxigena al álbum que la contiene, gracias en gran medida al buen trabajo en lo relativo a guitarras y ambientaciones, pero que desde luego no me engancha de la misma forma.
“Hécate” por su parte dista de ofrecer un trazo revolucionario. Y sin embargo la encuentro más que apreciable en esa colisión entre el ritmo marcadamente más vivo de su gozoso primer tercio, la inquietante calma que antecede al tronco central y el alucinado solo de guitarra que ocupa éste. Por no hablar del contrapunto vocal que domina al epílogo. Propuesta más que firme en su conjunto, consolidada con el correr de las escuchas como una de las más redondas de este debut.
“Lunavieja”, entrega instrumental y homónima por partida triple, se atreve con un aire más alternativo en un prólogo de nuevo brioso y acelerado, que transige más adelante para acercarse hacia tonalidades más solidarias al resto del álbum. Desprovista de línea vocal que no de voces propiamente dichas. Lo entenderéis tras escucharla.
“Walpurgis”, en referencia a la festividad pagana que celebrada en la víspera de la fiesta cristiana de Santa Walpurga (wikipedia), sorprende de primeras con los sintes del prólogo para que más adelante Luque introduzca otro de esos riffs que llevas grabado en la cabeza durante días. En clara rima con la anterior “La Güestia”, deja por igual buenos detalles desde el aspecto técnico como un tono en cierta manera divergente en el uso que hace de los sintetizadores antes mencionados. Sin liarse la manta a la cabeza ni salirse del redil, construyen una modélica pieza de doom alucinado y ferviente, sobrado de gancho, si bien pienso que el acelerón del epílogo bien merecía un desarrollo algo mayor en lugar de ese cierre tan abrupto.
“La Quema” finiquita el debut de los malagueños yéndose por encima de los ocho minutos. Carga con el lastre de un prólogo, exquisito por cierto, que opaca por completo al corte que lo contiene. Que si bien me resulta meritorio desde el plano técnico e interesante en su colisión entre riffs reverberantes y voces entre lo eclesial y lo agónico, siento que no alcanza a brillar en la medida en que lo hacen cosas como “Hécate” o “La Güestia”.
Pero qué duda cabe de que es un interesante debut. El registro influencial puede resultar algo constreñido, disco de género mediante, pero la banda tiene la capacidad y el ímpetu suficientes para plasmar sus ideas desde un plano técnico nunca sobresaliente pero de eficacia más que sobrada. Pocas quejas y ninguna grave en cuanto al sonido del mismo, gracias en buena medida a una producción lo suficientemente hábil como para construir cada corte con una personalidad propia desde el inteligente y diverso uso de reverberaciones, arreglos, ambientaciones, etcétera. Otro debut interesante y no han sido pocos a lo largo y ancho de los últimos meses. Que no pare el goteo.
Texto: David Naves