Reseña: Bloodhunter «Knowledge Was The Price» (Maldito Records 2022)

Cinco años le ha llevado a los gallegos (ahora radicados en Madrid) Bloodhunter este nuevo álbum. “Knowledge Was The Price”, primera referencia de la banda en un lustro a excepción hecha del (mini)directo “Live In Madrid” de 2020, es con toda seguridad el disco más ambicioso que haya tejido la banda de death melódico. Una banda, recordemos, compuesta por Guillermo Starless y Dani Arcos en guitarras, Diva Satanica en voces, Daniel Lucas al bajo y, en baterías, su más reciente fichaje Adrián Perales.

Dani Arcos y Carlos Santos produjeron el disco, siendo éste último además el encargado de grabación y mezclas. Unas tareas de grabación donde también participaría Daniel Luces. Con masterización de Víctor García de Ultramarinos Mastering y arte de Antonio Sicre, el álbum está en la calle desde el 27 de mayo vía Maldito Records.

El disco ahorra en introducciones pomposas de cualquier tipo y arremete con el melodeath marca de la casa de una “Sharpened Tongues Spitting Venom Inside” pequeña, directa y vibrante, trufada de buenos adornos entre estrofas y soportada gracias a una más que apreciable línea de batería de Perales. Curioso puente aquí, que adolece quizá de un solo más desarrollado. Un inicio de álbum atractivo en cualquier caso.

Es el propio Perales quien introduce esta “Knowledge Was The Price” que habrá de dar nombre al trabajo. Algo más apaciguada en cuanto a ritmo, vistosa desde el plano técnico y algo más diversa en cuanto a estructura, vuelve a apostar por la cara más remansada del quinteto cara a introducir un solo que, ahora sí, dispone del debido espacio para brillar en consecuencia.

Los Bloodhunter más cerriles y descosidos se manifiestan en una “A Twist Of Fate To Come” donde Perales dejará una de las líneas de batería más llamativas del álbum. No ya por velocidad, que también, sino por la alternancia rítmica que propicia a lo largo de estos algo menos de tres minutos. Encuentro precisamente en esa escasa duración el gran debe de este tercer corte que fuera, a su vez, uno de los anticipos del disco:

Y tras ese brío casi febril, la pesadez inicial de una “Medea’s Guidance” que traerá al frente a los Bloodhunter más monolíticos para después moverse hacia terrenos más habituales y reconocibles. Funciona esa alternancia rítmica y la también vocalista de Nervosa parece moverse con igual comodidad en ambas direcciones. Dani Arcos remata esta llamativa cuarta entrega con un buen solo antes del relajado epílogo, constituyendo finalmente una de mis ofertas favoritas de todo el álbum.

Never Let It Rest”, con Tim “Ripper” Owens, resulta de nuevo más convencional. Cortes con colaboración, como es el caso, acostumbran a menudo a apostar por un un andamiaje más sencillo, propiciando que sea la voz foránea la encargada de dar lustre a la propia composición en sí. Y sin embargo tampoco me parece un corte fallido. La introducción acústica es elegante, a los riffs desplegados no les falta gancho y Owens parece seguir en buena forma. Me llama la atención, además, la curiosa química que parece haber entre ambos registros.

Tras ese cierto convencionalismo, bien está una “Find Your Inner Fire” que, de nuevo, vuelve a darle una vuelta de tuerca a la propuesta de la banda, arrancando desde un prólogo muy Gojira para posteriormente mostrar de nuevo la cara más amarga de Bloodhunter, ejemplificada en el especialmente agrio registro de Diva Satanica aquí y en ese leve reverb que porta su línea de voz. De seguro uno de los aportes más sorprendentes de este “Knowledge Was The Price”.

Con “The Eye Of The Serpent” todo vuelve un poco a la normalidad. O no. Porque es cierto que su prólogo resulta profunda y llanamente académico. Clásico diría incluso. Aquí el protagonismo se lo llevarán unas estrofas de gran contraste en un disco como este, que anteceden a estribillos, muy bien pensados y ejecutados, pero qué duda cabe, mucho más convencionales. Un corte algo bicéfalo y en constante diálogo consigo mismo. Un poco como el disco en su totalidad.

Spreading Your Disease” maneja de inicio uno de mis riffs favoritos de todos cuantos encuentro entre estas 12 +1 canciones, donde me agrada igualmente esa cadencia algo más marcial que maneja entre estrofas. No diré que la banda se arrima a terrenos progresivos durante el puente central pero cierto es que tanto sus riffs como el solo de guitarra se manejarán de forma algo más enrevesada y atrevida. Que satisfará a unos y dejará con ganas de más a otros pero no deja de estar bien resuelto en cualquier caso.

Nothing Beyond The Realms of Death” trae de nuevo a los Bloodhunter más pesados y arrastrados. Y lo hace con la suficiente inteligencia como para disociarse de otros temas del estilo dentro del disco, ofreciendo una personalidad muy marcada y que se pone de manifiesto a través de una serie de riffs algo ajenos. Estupendo epílogo, por cierto.

A Relentless Force” es la instrumental que vendrá a dar buena cuenta de las habilidades de Dani Arcos a la guitarra. De arranque tenue y desarrollo brioso, que a la contra del disco, pone la canción en disposición del músico y no al revés.

The Forsaken Idol”, con colaboración de la ilicitana Rosalía Sairem, voz en directo de los suecos Therion, que conjuga el melodeath más catedralicio con un trazo ágil y ciertos detalles rifferos, nuevamente, algo exógenos. Fácilmente mi favorita del trío de adelantos que ha dispuesto la banda a día de escribirse estas líneas por la más que acertada forma en que irá mudando de piel conforme se encamina hacia su estupendo epílogo:

The Hunters” me resultará algo más anodina. No digo fallida pero sí dueña ya a estas alturas de una cierta complacencia. No desprecio sus riffs, en particular los que configuran las estrofas, ni tampoco el mayor brío de su buen estribillo. Pero considero que dentro del álbum conviven entregas superiores a esta.

La banda cerrará mostrando sus debidos respetos a la figura del tristemente desaparecido Alexi Laiho a través de una fiel revisión del “Bodom After Midnight” de la que fuera banda madre del vocalista y guitarra finés. Una de esas versiones que, por las circunstancias que la han impulsado, uno desearía no haber escuchado nunca.

Dicen que a la tercera va la vencida y a fe mía que Bloodhunter han puesto toda la carne en el asador cara a convertir a este “Knowledge Was The Price” en su consolidación definitiva. Luego ésta se dará o no, la escena es como es, pero cuando tienes ante ti la variedad, el aplomo y las divergencias de un disco como este, no queda otra que, al menos, esperar lo mejor. La diversidad en cuanto a influencias, el amplio registro rítmico, el más que notable nivel técnico y finalmente el gran sonido que despliega el disco. Todo carbura a favor y los fallos, que los hay, me parecen nimios en comparación a los aciertos. Queda esperar lo mejor y contarlo aquí, en Heavy Metal Brigade.

Texto: David Naves

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