
Debut en largo al fin para estos blackers de la Ciudad Condal. Formados en 1993 bajo la denominación Daemonum, cambiarían a Blazemth en 1994 y entregarían su primera referencia, el Ep “For Centuries Left Behind”, al año siguiente. A aquella primera le seguiría un nuevo Ep en 1996 de nombre “Fatherland” y la banda desaparecería entonces hasta retornar en 2017 y dejarnos el recopilatorio “Dragon Blaze”. Trabajos todos ellos editados por Abstract Emotions. Ya en 2019 aparece el Split “Iberian Darkness – A Tribute To Iberian Scene” junto a Trasgo, Gothician, Argar y Uruk-Hai (A Fine Day To Die Records).
Y por fin, en el año del señor de 2022, nos entregan su primer larga duración, este “The Return Of Lucifer” editado bajo el paraguas de Xtreem Music en Cd, vinilo de 12», cassette y los diferentes formatos digitales. Ya con Volkhaar (guitarra y voces) como único miembro original, la banda se completa a día de escribirse estas líneas con Shunh (guitarra), Franklin (bajo) el ex-Avulsed Riky Mena (batería) y Jorge Dragon (didgeridoo). Un disco que ha sido producido y grabado por Javi Bastard (Altarage, Balmog, Onirophagus, Lóstregos…) en sus cada vez más ineludibles Moontower Studios y sería posteriormente masterizado por el legendario músico y productor sueco Dan Swanö en los Unisound Studios. Veía la luz el pasado 15 de marzo.
“Magik Invocation” nos introduce en el álbum con una oscuridad poderosa, revestida de una cierta grandilocuencia, que resuena por igual épica y misteriosa, para terminar confeccionando uno de los prólogos más llamativos que mis oídos hayan disfrutado de un tiempo a esta parte. Todo aumenta el impacto del primer corte con verdadera enjundia, título además que da nombre al disco, una “The Return Of Lucifer” que irrumpirá a puro blast beat desde el primer instante, manteniendo un clásico pero bien resuelto matrimonio entre agresividad y melodía, con el punto justo de reverb en sus guitarras y que le hacen pensar a uno en bandas como Necrophobic o Sacramentum casi de manera inmediata. Junto con la intro que lo precede un gran inicio de disco.
“Inferno” trae aparejada igualmente su propia introducción. Un prólogo que marcará el paso a un tema que muestra una deriva más primitiva, más punk, que arrima el sonido de Blazemth a los Darkthrone más elementales, y lo contrapone a trazos más pesados y grandilocuentes. Su escritura muestra una planicie en su primer tercio que se contrapone al díscolo último tercio, donde Blazemth jugarán, pienso que de manera acertada, a conjugar velocidad con pesadez, dando como resultado un corte bicéfalo pero de factura intachable.
Escuchando las partes más veloces de “War” pronto me vienen a la mente los austríacos Belphegor, si bien aquí las reverberaciones que entrega la producción de Bastard y, especialmente, el tono de Volkhaar, terminan por disociar a los catalanes de la banda que pariera “Lucifer Incestus”. No extraordinario pero sí notable el trabajo en cuanto a guitarras que ofrece esta cuarta entrega, fácilmente mi favorito dentro del álbum. Me sabe mal, en parte, que los arreglos irrumpan de manera tan tímida y por ahí cabe preguntarse cómo habría sido el resultado final de haber gozado de algo más de presencia en la mezcla definitiva. En cualquier caso y como ya he dicho, de mis favoritas de este “The Return Of Lucifer”.
“Hecate”, titánide en la antigua religión griega (wiki), sirve a los barceloneses para entregar un corte iracundo, ferviente y sin miramientos. Black metal puro y veloz, apenas interrumpido por un breve oasis en su tronco central. No porta los riffs más trabajados ni inteligentes del álbum, ni falta que le hace, pero sí una base rítmica que sabe dejar buenos detalles entre la cerril maraña de blast beats. Un buen desahogo entre cortes más enrevesados desde el plano puramente gramático.
“Visions Of My Dark Soul”, que introdujera al disco a finales del pasado diciembre, alterna por igual aquellos riffs a la Darkthrone de “Inferno”, pienso en especial en un disco como “Under A Funeral Moon”, con la rabia casi vitriólica de la anterior “Hecate”. Aquí sí distingo un trabajo notable en cuanto a riffs. También un bajo que gana en presencia y deja buenos detalles a lo largo de los pasajes más veloces. Construida con mimo, repleta de contrapuntos que, de acuerdo, no reinventan la rueda a estas alturas del cuento (ni lo pretenden tampoco) pero funcionan. Cobra especial importancia aquí la producción de Javi Bastard y un doble juego vocal que sin duda alimenta la buena factura final. Otra de mis favoritas dentro de este primer y largamente esperado disco largo de los barceloneses.
“In Fight I Die” viene a rimar con la anterior “Hecate” en su búsqueda del black metal más veloz y descosido, funcionando finalmente gracias a un trazo lo suficientemente cuidado como para integrar esas inmisericordes galopadas de black metal canónico con partes más atemperadas y rimbombantes en la más pura onda Dissection de sus dos primeros álbumes. No escasean los temas largos dentro del álbum pero no negaré que me habría gustado un desarrollo mayor para este séptimo corte.
“A Passage Of Unlight”, segundo anticipo del trabajo, quizá no brille con la fuerza con que lo hace “Visions Of My Dark Soul”, lo que no quita para que estemos ante otro corte bien planteado y mejor ejecutado, de un tono algo más pedregoso, pero que se diluye por una faceta riffera algo complaciente en comparación a otras entregas del disco.
Sea como fuere Blazemth ponen todo su empeño para cerrar el álbum por todo lo alto con una “The Grummer” que, en solidaridad con la outro final, solidifica los aciertos y destierra los errores de “The Return Of Lucifer” a fuerza de combinar buena parte de los rasgos que identifican a este decálogo de canciones: hay velocidad, rasgos más apunkarrados, reveberaciones grandilocuentes, dobles juegos vocales, riffs veloces, blast beats, pesadez… un corte que lleva la escritura de los catalanes un paso más allá y muestra a una banda precisa y en plena forma.
Volkhaar y Blazemth dan sobradas muestras dentro de conocerse el libro de estilo al dedillo. A lo largo de los ocho temas + intro & outro que componen su primer largo de estudio, combinando con acierto lo más clásico del género, cabalgando a lomos de una producción si bien no espectacular que desde luego no resta, ofrece un ramillete de temas con las facultades necesarias para resultar ora agresivos, ora inteligentes, soportado por un nivel técnico siempre dispuesto en favor de las canciones, y nunca al revés. Puede que los fans del black más neoclásico y exhibicionista suspiren por un mayor brillo técnico. De igual forma, que los fans del black más áspero y ennegrecido echen en falta más oscuridad, valga la redundancia. Pero los seguidores más neutrales pienso tienen muchos clavos a los que agarrarse dentro de este tracklist. Que no haya que esperar otros 28 años para encontrarle sucesor a este retorno luciferino.
Texto: David Naves