Reseña: Runa Llena «Aon» (Maldito Records 2022)

Disco debut para Runa Llena o “los desahuciados de Oz”, pues aquí encontramos a dos ex de la banda del autodenominado Txus di Fellatio: los guitarras Frank y Carlitos junto a Joaquín ArellanoEl Niño”, quien fuera batería de directo de la banda, además del bajista Alex Tormentor, el teclista Eduardo Ortiz (Perfect Smile, ex-Ad Astra, ex-Nova Era…), el violinista Santiago Vokram (José Andrëa y Uróboros) y la voz de Nacho Ruiz (ex-Santelmo, ex-Arwen, ex-Perfect Smile…). Este su primer disco “Aon” fue sido grabado y mezclado durante 2021 en los NewLife Studios (Madrid) de la mano de José Garrido y Daniel Sabugal, y posteriormente masterizado por Tony Lindgren (Amorphis, Wolf, DragonForce, Orphaned Land…) en Fascination Street Studios de Suecia.

Todo la pompa y el boato esperables para la introducción “Aon Overture”, cinemática que me retrotrae al Hans Zimmer menos experimental, y que viene a servir en bandeja una “Keltoi” que pronto pone sobre la mesa el tipo de folk-metal que uno cabría esperar de una banda como esta. Aquí se acomoda un sencillo solo de guitarra durante el prólogo y que vendrá a dar pie a las primeras líneas de voz. El sonido cumple con su cometido. Sin alcanzar a ser brillante, cierto es que a veces es tal la amalgama de instrumentos presentes en la mezcla que ciertos desequilibrios parecen intrínsecos al tipo de música que desarrollan. Agradables despliegues solistas durante el puente central, apoyados a veces en riffs un tanto recurrentes. En resumidas cuentas, un arranque diverso y bien armado, que no brillante:

Lado Oscuro” hará honor a su nombre mientras muestra a los Runa Llena más pesados en un llamativo prólogo que virará más adelante hacia un metal mucho más luminoso, todo rodeado por un tono que me recuerda, y no poco, a los abulenses Dünedain. Esta diversidad tonal que experimenta este tercer corte le viene que ni pintada al registro de Nacho Ruiz, que teje aquí una línea de voz tan poderosa en los bajos como cristalina en los altos. Nada desdeñable de igual forma esos buenos engarces entre estrofas, si bien pienso que a los solos del puente central se les podría haber dado algo más de espacio. Otro corte resultón en todo caso.

Un Nuevo Comienzo” solidificará esos tonos más oscuros que ya se atisbaban en el corte anterior, personificados en un prólogo crudo y técnico a la vez, que vendrá a dar pie a unas estrofas desnudas desde las que Runa Llena construyen una suerte de corte bifocal, en constante diálogo consigo mismo, que juega al gato y al ratón mientras introduce, eso sí con timidez, su cara más sinfónica. Hay detalles muy Hansen en solos, voces más chulescas y rockeras (valga la redundancia), curiosos arreglos y, en definitiva, la cara más ambiciosa de la banda en cuanto a composición. De mis favoritas de este “Aon”.

Mi Universo” se salpica de toda una serie de sintes retrofuturistas, tan en boga, para un corte que quizá adolezca de unos riffs algo más originales. Pero un corte que en su deriva más power acostumbra siempre a funcionar. Y lo hace porque tiene gancho y es ahí donde entiendo su elección como anticipo:

Primera Llamada” es el tema más extenso del álbum y, de primeras, el que más habrá de recordar a Mägo de Oz. Curiosa, por tanto, la deriva que toma a continuación, europeizándose mientras funde esos tonos más festivos con arranques de doble bombo con alguna que otra melodía por ahí escondida que me recuerda, lo que son las cosas, a Aina. Conecto en gran medida con toda su parte central: los toques más sinfónicos, el llamativo e incluso diría que sorprendente solo de violín y el pasaje calmo al que da pie. Bien está ese epílogo con un estupendo Nacho Ruiz al micro.

El alma de Howard Shore alimenta el calmo prólogo de una “Dagda, el druida irlandés” donde el parecido, casi diría que los paralelismos, con la banda sonora de “El Señor de los Anillos” de Peter Jackson son del todo evidentes. Casi palpables. Hecha la salvedad, lo cierto es que toda vez irrumpe la cara puramente metálica de la banda, cualquier parecido es pura coincidencia. ¿O tal vez no? Instrumental en todo caso a mayor gloria de los músicos aquí presentes, donde se incluyen los Saurom Paco Garrido y Narci Lara, que no dudo se le pueda atragantar a más de uno.

Así las cosas, “Inspiración” nos devuelve a los Runa Llena más metálicos. No obstante, mostrará una de las estrofas mejor construidas del disco. Pintonas con esos crescendos tan cuidados, con otro fantástico Nacho Ruiz al micro y donde apenas hecho en falta unos coros mejor empastados con el resto de elementos presentes en la mezcla. Aquello que comentaba al comienzo de los equilibrios. En cualquier caso otro corte que debería ser un fijo en sus directos, con interesantes guitarras dobladas, una base rítmica firme y un gran estribillo.

Mi Momento” sigue percutiendo sobre esa línea más metalera, que se evidencia en la urgencia de unos estribillos que cabalgan a lomos del incansable doble bombo de Arellano. Claro, por escritura mucho más sencilla y directa que otras ofertas del álbum, pero llamativa en todo caso por el indisimulado aire neoclásico que expelen sus solos de violín y guitarra respectivamente. Puro y cristalino power metal, quién nos lo iba a decir.

Nunca Apagarán Tu Luz” regresará a donde lo dejaron “Lado Oscuro” o “Un Nuevo Comienzo”, afianzando esos tonos oscuros en un prólogo que pronto da pie a la elegante desnudez de unas cuidadísimas estrofas. Bien construida y mejor ejecutada, si bien no termino de conectar con el tipo de letra que entrega. Cuestión ésta únicamente personal, tan válida o no como cualquier otra:

Es tal la calma que destila el prólogo de “Tu Luz” que el primer nombre que acude a mi mente es el del escocés Mark Knopfler. Nada menos. Si bien después la banda reconducirá esta balada hacia terrenos más reconocibles, marcada carga sinfónica inclusive, para terminar tejiendo otro de los grandes puntales de este “Aon”. El medido crescendo que dibuja, el estupendo solo de su puente central y cómo Ruiz lo reviste incluso de cierta chulería, entroncando de forma deliberada o no con la anterior “Un nuevo comienzo”. Francamente estupenda.

Océanos De Soledad” nace para ser una de las entregas más festivas de este “Aon”. O al menos parece pretenderlo durante su prólogo, pues la banda redirige después hacia un metal más vivaracho, incluso contundente, con el omnipresente violín de Vokram ejerciendo de enganche entre estrofas primero, de background en estribillos después y batiéndose finalmente en duelo con las guitarras en su tronco central. En el bando ganador del disco, aunque sea por los pelos.

Hay algo la final “Actos De Fe” que no dejará de recordarme a unos Avalanch del infravalorado “El Ladrón De Sueños”. Es un cierre que pone en liza la cara más pesada de estos Runa Llena. Que olvida toda clase de metáforas para entregarse a una letra sin dobles sentidos que valgan. Un corte final donde los estribillos vendrán a colisionar con el resto de la composición de manera muy marcada. Un último corte de altos y bajos con el que no he llegado a conectar del todo.

Setenta minutos de música. No se puede decir que a Runa Llena les falte ambición. Aunque después uno encuentra mucho lugar común en las letras o desequilibrios en cuanto a producción que empañan, sin emborronar, lo que no deja de ser un buen disco. Máxime para tratarse de un debut, por mucho que haya músicos de reconocida trayectoria envueltos en él. Se sorprenderá en todo caso quien acuda aquí esperando unos Mägo de Oz 2.0, pues la banda ha demostrado tener las miras mucho más allá de la simple comparación. “Aon” sigue la estela de su banda madre, claro está, pero habita más cómodo entre marcados ramalazos power, los guiños cinemáticos y sus sintes retrofuturistas, todo (o en buena parte) sobre trazos cuidadísimos y entre notables desarrollos técnicos. Dentro de la escena estatal, al menos para quien escribe, la más llamativa de las sorpresas en lo que llevamos de 2022.

Texto: David Naves

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