Reseña: A.O.D. «Aovid19 (Gelgornika)» (RockCD Records 2022)

No fue hasta hace apenas unos días que supe de la existencia de este cuarteto de procedencia vasca y operante bajo el nombre A.O.D. desde 2010. La banda, autodenominada como “metal desenfadado” y compuesta a día de escribirse estas líneas por Javi Berrene (batería), Carlos Nuez (bajo), Gorka Calero (guitarras) e Isaac Serradilla (voz), debutaría en 2013 con el largo “Tarros De Cristal”, al que seguiría un año más tarde “My Faith In Metal Saved My Life”, trabajos ambos editados bajo su cuenta y riesgo.

Como autoeditado es también el Ep que nos ocupa hoy, este “Avoid19 (Gelgornika)”, producido por Unai Iglesias, grabado y masterizado en United Studios, a excepción hecha de unas baterías que vendrían al mundo en el estudio Mogambo. Finalmente, el trabajo contó con el artwork de Santi Bosch y se hizo carne el pasado 20 de enero.

El desempeño técnico de la inicial “Rendirse Jamás” puede revelarse algo torpe. Incluso ese registro de Serradilla puede alcanzar a sonar impostado por la forma en que parece replicar a Jevo de El Reno Renardo. En el aspecto puramente lírico, siempre da la sensación de que la banda no se toma esta tarea demasiado en serio. De lo cual la denominación que la banda se otorga casi parece una profecía autocumplida. Sencillez desenfadada y ligera, culminada con un inesperado, elegante y parsimonioso epílogo acústico:

A.O.D. parecen mucho más cómodos en una “Cayeborroka” de tintes más rockeros, con Serradilla sonando mucho más natural y Calero dibujando el riff más memorable de este pequeño cuarteto de canciones. Cuesta poco, al menos a quien escribe, empatizar con esa letra, en efecto desenfadada, con diana en lo que ha devenido en ser la tribu urbana más infame del paisaje urbano contemporáneo.

Bizitza” me recuerda inicialmente, qué cosas, a una banda tan inclasificable como Los Petersellers. Sea como fuere, A.O.D. viran aquí al euskera y abrazan una desnudez que poco o nada tiene que ver con los otros tres cortes, pero vuelven a mostrar una ejecución un tanto desenfocada que, tratándose de una banda como ésta, uno nunca sabe bien hasta qué punto es o no algo intencional:

Cierran con una “Eres El Mejor” en clave de balada y con runners, enemigos de la mascarilla y demás gentes en el punto de mira. Calero dejará por ahí un solo de guitarra que bien merecía algo más de espacio y la sensación final, tanto del tema en concreto como del Ep en su totalidad termina resultando un tanto desigual.

No terminan de conquistarme este tipo de propuestas y empiezo a pensar si será más un déficit mío que de discos (o Ep’s) como el que os he traído hoy. Que tiene, pienso, un desarrollo técnico fallón, cierta gracia en algunos versos, una producción que sabe cumplir con lo que se propone y desarrolla un llamativo e interesante viaje tonal a lo largo de sus pequeños quince minutos de duración. Extravagante en el más puro sentido de la palabra.

Texto: David Naves

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