
La prolífica cantera madrileña sigue llamando a las puertas de Heavy Metal Brigade. Los últimos en tirarla abajo son el trío metalcore Awake Consciousness. O lo que es lo mismo: los guitarras Danfred y Manu Valler junto a la voz de Ira Kero. Este debut de nombre “Into A Quantum Leap” que hoy os traemos vio la luz el pasado febrero y fue grabado, mezclado y masterizado por Alex Cappa (Avulsed, Bloodhunter, Hamlet, Celtibeerian…) en sus The Metal Factory Studios. Cuenta con diseño y fotos de Nat Enemede (Ayreon, Mägo de Oz, Last Days of Eden…) y fue editado a través de On Fire Records.
“We, The Outsiders” inaugura el debut del trío capitalino inundada de guitarras crujientes y con un preeminente doble bombo adornando la tensa calma del prólogo. Una calma que estallará en mil pedazos tras la irrupción del registro más roto de Kero. Metalcore que concentra en la línea vocal buena parte de su crudeza, dejando riffs lo suficientemente retorcidos como para resultar atractivos. Buenos detalles en cuanto a producción, en especial por la forma en que anticipan las pocas voces limpias que adornan esta buena primera entrega:
“Neptune” amplifica el groove de los madrileños. Kero se desgañita a placer casi desde el primer acorde y los riffs adquieren un cariz casi monolítico en las partes más pesadas y mucho más imaginativo cuando a la aguja del cuentarrevoluciones le da por subir hasta la zona roja. Es un corte de escritura nada previsible, muy alterno, que no duda tampoco en amplificar aquella carga atmosférica que ya se dejara sentir en el tema inicial. A destacar igualmente los buenos riffs del epílogo. En el debe, quizá algo más de brillo técnico que terminase por redondear este buen segundo corte.
“Entropy” pone en liza más bpm’s para después deslizarse hacia su metalcore más habitual. Teñido aquí por una de las mejores líneas de voz de Ira Kero. En especial a la hora de contraponer su doble registro durante estribillos. Reconozco que los riffs que alimentan las partes más pesadas van justos de brillo. De todas formas este vuelve a ser otro corte con gancho, bien armado desde el plano puramente ejecutivo en las partes más briosas y cuyo trazo, si bien no resulta revolucionario a estas alturas, tampoco puedo decir que parezca del todo previsible. Canción con todo el marchamo de funcionarles como un tiro sobre las tablas.
Hay un piano adornando el prólogo de “Masquerade” que Awake Consciousness no dudarán en reventar en mil pedazos cara a traer de vuelta la cara más rocosa del trío. Alternada aquí con la más revolucionada, dando como resultado un tema bifocal, nada lineal, adornado en su punto justo pero donde echo en falta una base rítmica más compacta. Ira Kero es de nuevo punto focal. Entrega lo más agrio de su registro primero y lo más melódico después en un clásico doble juego que, esta vez, funciona y da réditos. Buenos riffs además para un epílogo atestado de groove y al que adornará aquél maltratado piano del inicio. Corte situado claramente en el bando ganador de este “Into A Quantum Leap”.
“Eris” es el corte más rácano en cuanto a duración del álbum y contrariamente a lo que pudiera parecer, está lejos de representar a la clásica andanada zapatillera y directa. Nada más lejos. De hecho, aún sin abandonar del todo la crudeza y presencia que alimenta en gran medida al álbum, aprovecha para dar no poca cabida a la cara más melódica del trío. Breve aunque bien construida, terminará descabalgando por una producción algo dispersa, desconocida en el resto de cortes del álbum. “Quit” tampoco ofrece gran cosa en cuanto a duración. Y no obstante funciona gracias a una de las escrituras más diametrales de todo el debut. Y si bien sus adornos arreglísticos comienzan a pecar de cierta reiteración, no puedo negar que aprecio la forma en que está construida, concediendo a cada color su debida cuota de protagonismo y aprovechando para dejar algunos de los gritos más agónicos y desesperados de Kero. La estupenda línea de batería termina por redondear a la que es otra de mis favoritas del álbum.
A “Evolution Is Fear” quizá le pese su propia condición de tema adelanto. Sin resultar fallida, que no creo que sea el caso, sí que encuentro dentro de este “Into A Quantum Leap” aportes mucho más redondos que este. Que trae un doble juego vocal bien resuelto (aunque, de nuevo, nada sorprendente a estas alturas) pero peca de cierto ensimismamiento en cuanto a riffs. Sea como fuere ya digo que mi impresión general acerca de este séptimo corte ha ido a mejor con las escuchas.
“In Travel”, en cambio, me enganchó desde el día uno. Su riff del prólogo y la cierta carga atmosférica que lo acompañan van muy sobrados de gancho. Lo que vendrá después de ese prólogo me agradará igualmente. Su riqueza vendrá dada por los contrapuntos que la conforman, tejidos no diré que con maestría pero si con inteligencia. Un corte que, voz femenina al margen, me recuerda a mis paisanos Teksuo y exuda lo mejor del trío madrileño. Fue anticipo del álbum creo que con todo merecimiento:
Qué bien le viene al disco algo como “Kinetic”. Un corte que, sin obviar buena parte del ideario que empuja al resto de entregas, sabe moverse hacia terrenos más melódicos, funcionando no solo por contraste con el resto del tracklist sino por la propia elegancia que desprende. Cabe mencionar, además, el poderoso y reverberante epílogo que Awake Consciousness han trazado aquí y que constituye de lejos otro de mis momentos favoritos de todo el álbum:
Así las cosas, con el cierre “2050” regresa de forma indisimulada la cara más poderosa y agresiva del trío. De hecho diría que la Ira Kero más visceral está en esta última entrega. Una entrega que sí trae aparejado el brillo técnico que eché en falta a comienzos del álbum. Bien es cierto que los estribillos aquí resultan un tanto reiterativos pero tampoco puedo decir que me aburra este final.
Buenas sensaciones en líneas generales si tenemos en cuenta la juventud del proyecto y que al fin y al cabo no deja de ser un debut. Un disco muy de género, donde echo en falta una personalidad más marcada pero también un mayor brillo técnico que termine de redondear las muchas y buenas ideas que anidan en estas canciones. Por ahí que uno agradezca las propuestas que se atreven a disentir, aunque sea de forma leve, con el resto del tracklist. Véase especialmente “Eris” pero también la postrera “Kinetic”. Un disco que a buen seguro enganchará a fans del género y que con sus más y sus menos considero representa un más que prometedor debut.
Texto: David Naves