
“Premonición” es apenas el quinto trabajo discográfico en la trayectoria de los heavy/power madrileños Ankhara. La banda, recordemos, debutaría en 1999 con un “Dueño Del Tiempo” al que seguirían “II” en 2001 y “Sombras Del Pasado” ya en 2003 (trabajos todos ellos editados bajo el paraguas de la ahora desaparecida Locomotive Records). Se disgregarían en 2004 y no sería hasta nueve años más tarde que volverían a la actividad, editando finalmente un “Sinergia” (Rock Estatal Records) en 2018 que encontraría continuación el año pasado a través del sello Demons Records.
La banda la forman a día de hoy los guitarristas Alberto Marín (Def Con Dos, Kaothic, ex-Hamlet…), Cecilio Sánchez, el bajo Sergio Martínez (ex-Mägo de Oz, ex-Zero3iete), el batería Matías de Vallejo (Dulcamara, Zero3iete, Ciclón…) y la voz Pacho Brea (Herética, Hybris, Megara…). Producido por Alberto Marín y José Rubio, este “Premonición” fue grabado, mezclado y masterizado en los Meigasound Studios de José Rubio. Añadir también que el artwork del trabajo corresponde a José Antonio Vives (Canker, Itnuveth, Deimler…). Veamos qué es lo que ofrece.
La inicial “Huida”, a su vez apoyo del álbum en forma de videoclip, pronto muestra dos ideas muy prominentes en este nuevo trabajo: un gran sonido, especialmente en lo referente a guitarras, y un Pacho Brea gritón hasta casi la insolencia en estrofas pero al que sin duda noto mucho más cómodo en estribillos. De igual forma, la base rítmica dibuja una llamativa variedad rítmica, si bien a ratos echo en falta un bajo no tan intermitente. Y finalmente un estupendo solo de guitarra corona el puente central de un primer corte tan escueto como sencillo y directo:
“Lentamente” porta unas hechuras algo más thrash en su arranque. Aquí comanda el firme doble bombo de Vallejo mientras Pacho Brea dibuja unas líneas de voz por momentos algo atropelladas. En cualquier caso otro corte poderoso, contrarrestado por la mayor carga melódica del estribillo primero y el poso más calmo con el que arranca su puente central. El final más europeizado de éste consolida un corte interesante que, en su baile tonal, resulta bien planteado y mejor ejecutado.
Así las cosas, “Esperando En La Eternidad” vendrá para rebajar esos ritmos tan decididos, apoyándose en gran medida sobre riffs de escuela Accept, machacones y pesados, acompañados por una línea de voz donde Pacho Brea parece querer emular al mejor Fortu. Y en alternancia a esa pesadez, interludios más asemejables a los grandes tropos del disco. Así pues, un tercer corte que alterna su habitual metal disparado con un poso mucho más heavy, ochentero e incluso chulesco.
Muy Helloween esas melodías de guitarra que ofrece esta “Levantar Mi Alma”, corte más estrado de todo el álbum, repleto de riffs tan sencillos como pegadizos. Por ahí se irán colando buenos interludios, nunca demasiado exógenos y siempre calibrados en su punto justo. Corte optimista, algo naif en su apartado letrístico, pero que tan bien acostumbra a funcionar en nuestra escena. El solo que antecede al epílogo no hará sino reafirmar todo ese aire optimista y un tanto almibarado de esta cuarta entrega.
Con “Tu Revolución” regresa la faceta más directa y potente de Ankhara. Es un corte que, de alguna manera, me recuerda a aquél “Resurrection” de Rob Halford en solitario. Una quinta entrega sin embargo que adolece de unos estribillos más atractivos, que no desprendan el aire desangelado, casi apático, que entregan estos. Sin queja sensible en cuanto al desempeño técnico, no puedo evitar pensar que estamos ante uno de los puntos más bajos de este quinto trabajo.
Por trazo una de las entregas más distintivas de todo el álbum, “Otra Vez” le cambia en parte el pie a este “Premonición”, mostrándose como un corte habilidoso y pintón en cuanto a colores y estructuras. Partes casi acústicas, acelerados riffs sobre un firme doble bombo, riffs pesados en rima con “Esperando En La Eternidad” y guitarras dobladas en clave Iron Maiden conviven en el corte más atrevido, desde el plano puramente gramático, de todo el disco. Y huelga decir que uno de mis favoritos.
“Sin Suplicar” contrarresta el brío argumental de su predecesora a base de proponer un metal más veloz a la par que académico, de nuevo apoyado en ciertas hechuras que me vuelven a recordar a los Priest noventeros, solo de guitarra inclusive. Metal directo sin grandes complicaciones.
Produce cierta rabia que algo como “Senderos De Espinas” no alcance siquiera los tres minutos de desarrollo. Es un metal muy a la española, si se me permite la expresión, un corte con toda la pinta de funcionar como un tiro sobre las tablas y que claramente merecía algo más que esos escasos 2:55 que marca a término en el reloj. Buenos estribillos como fuerte y un notable solo de guitarra durante anticipando al epílogo pero la sensación, cabe decir que muy subjetiva, de ser casi una ocasión perdida.
“Da La Cara” tiñe el habitual power de la banda con tonalidades más oscuras. Marca distancias, además, con la inclusión de unos ocasionales coros más propios del thrash, inéditos en el resto del tracklist. Más frontal que sus compañeras, con Pacho Brea desatado al micro y en gran medida eficaz a la hora de amplificar el rango tonal que la banda propone a día de hoy.
La final “El Cazador” colisionará el habitual registro de la banda madrileña con unas estrofas en una clave que me recuerda a los Saratoga de “Mi Ciudad” o incluso “Vientos De Guerra”. De nuevo muy académica en cuanto a trazo y tono, conservadora incluso, se cimenta en un más que resultón nivel técnico.
Un disco con sus imperfecciones, sus puntos álgidos, sus más y sus menos. Ankhara, a estas alturas de su trayectoria, no engañan. Fieles a sí mismos, entregan un power metal al que sazonan, pienso que de forma más que adecuada, de las suficientes influencias como para que las sucesivas escuchas de este “Premonición” no resulten vanas. Pero entre medias se cuelan canciones un tanto desangeladas (“Tu Revolución”) cuando no desaprovechadas (“Senderos De Espinas”) y la nota final acaba por resentirse. Bien están, por tanto, cosas como “Otra Vez”, la dulzona “Levantar Mi Alma”, “Huida” o “Esperando En La Eternidad” para mantener alto el pabellón. Un trabajo en cualquier caso para los muy fans de la banda madrileña.
Texto: David Naves