
Séptimo trabajo ya para Beto Vazquez Infinity y parece que fue ayer cuando el bonaerense dio inicio a su carrera con aquél álbum homónimo de 2001. Establecido ya como una fuerza compositiva de carácter propio y a menudo mejor rodeado que Stephen Curry en los Warriors del 79-3, tiene junto a él a una banda compuesta por Guillermo Carpintero (batería), Daiana Benítez (teclados, voz) Leonardo Lukaszewicz (guitarras) y Melani Hess a la voz.
Como viene siendo habitual, el bajista argentino cuenta para esta nueva intentona con una larga lista de colaboradores. A saber: Brunella Bolocco Boye, Claudio Marciello (ex-Almafuerte), Tito García (Lethal, ex-Legión), Iván Sención (Watchmen, ex-Jeriko), Christian Vidal (Therion, ex-Cuero), Patricio Molini (Nordica), Sergio Berdichevsky (Rowek, ex-Rata Blanca), Cristián Fabre y Snowy Shaw (Mad Architect, Dark Embrace, ex-Dream Evil, ex-Notre Dame, ex-King Diamond, ex-Mercyful Fate…).
El disco se grabó a lo largo de 2020 y fue mezclado por el propio Beto en los FDS studios. Sebastián Manta (Barilari, Blind Gurdian, Rata Blanca, Dream Master…) fue el encargado de masterizar las pistas resultantes en La Nave de Oseberg (Buenos Aires, Argentina). El artwork así como todas las imágenes corrieron de parte de FHP a partir de un concepto del propio multiinstrumentista argentino. En la calle desde noviembre del 2021 a través del sello Beto Vazquez Music.
Una pequeña introducción homónima de unos cincuenta segundos antecede al primer corte con verdadera enjundia del trabajo, esta igualmente breve “Isolation” con Brunella Bolocco Boye llevando la voz cantante en lo que es un power meticulosamente orquestado que deja, no obstante, un tono en cuanto a guitarras un tanto extraño. Pese a su exigua duración es un corte que se atreve a huir (hasta cierto punto) de convencionalismos, resultando bien construido, con acertados cambios de ritmo y notables detalles técnicos, que palidece en parte por una producción que dista en gran medida de ser brillante.
“The Abyss” se asoma a un power más convencional en cuanto a ritmo, con Berdichevsky dejando aquí y allá destellos de calidad desde la guitarra. Estrofas bien construidas y la recién llegada Melani Hess demostrando que puede hacer frente a estas líneas vocales sin mayores complicaciones. Luce el ex-Sublimia Guillermo Carpintero al doble bombo en un corte desposeído del vértigo gramático del tema previo pero que entrega por igual buenos desempeños desde el aspecto puramente técnico, con acento en las teclas de Patricio Molini.
“Hunger For Destruction” propaga esa onda power del tema precedente, alimentado esta vez por el registro más aguardentoso de Tito García al micro. Un corte directo y sencillo, planteado para ofrecer la cara más oscurecida del proyecto y que terminará empañado en gran medida por el excesivo protagonismo que la producción otorga aquí a la voz del ex-Legión. También porque si antes daba la sensación de que Hess se lo pasaba en grande durante “The Abyss”, García parece no atravesar su mejor momento mientras entrega las estrofas de un corte, por otro lado, no demasiado exigente. De los temas con los que menos empatizo de todo el álbum.
Sea como fuere, el prólogo de “Chaotic Darkness” viene para aportar algo de calma. Momentánea, sí, pero calma en cualquier caso. Tras él emerge un power revestido de voces operísticas que me engancha por su trazo alterno si logro abstraerme de esa producción rácana y a todas luces mejorable. Interesante en cualquier caso por la forma en que contribuye a ampliar el registro tonal del disco.
“Heaven Is Fake”, con Cristián Fabre en voces, viene para dejar constancia de la cara más pesada y monolítica del macroproyecto argentino. Desde un riff que bordea al industrial más monocromático construye un metal fangoso y oscuro, en gran medida alejado de los grandes leitmotivs del disco. Resulta finalmente uno de los cortes con más gancho y carisma del mismo, a lo que contribuye la estupenda serie de estribillos.
Así las cosas, “Sto-Vo-Kor” reconduce hacia territorios más reconocibles. De nuevo power encendido, casi febril, con Brunella Bolocco Boye dibujando una estupenda línea vocal tanto en estrofas como en estribillos. Producción, ahora sí, bien equilibrada y solidaria, que ofrece visos del disco que podría haber sido este “Mental Asylum” de brillar de igual forma a lo largo y ancho del tracklist.
Con Iván Sención en voces y Claudio Marciello en guitarras, “Life Is Ilusion” resulta en una agradable celebración del legado Purple/Rainbow a veces fiel, a veces enardecida, que deja entremedias una gran labor en lo técnico y algo más dispersa en lo gramático, donde cae presa de su propia cualidad de tema influenciado por. Hammond a bordo inclusive, el registro de Sención se amolda como un guante al propósito central de este octavo corte y por ahí su elección parece de lo más acertada. Su voz es por igual potente y sexy, foco principal de una de esas canciones que te sabes casi antes de escucharla pero resulta en cualquier caso atractiva.
“Faster Than You”, con el Therion Christian Vidal en guitarras, regresa de nuevo al power cabalgante y veloz como acomodo de otra vistosa línea vocal. Una línea vocal, cabe decirlo, algo perdida en la mezcla final. Un corte con marcado carácter de himno y donde afloran ecos de los Edguy más canónicos, capaz de brillar sin recurrir a un gran brillo técnico ni unas gramáticas vistosas. Puro divertimento.
El cierre es para una “Insanity” con el bueno de Snowy Shaw haciendo de las suyas al micro. Su particular forma de encarar esta postrera línea vocal constituye uno de los puntos álgidos de este cierre, casi diría que el principal, de no ser porque aquí vuelven a asomar aquí y allá detalles en lo referente al desempeño técnico que la sitúan junto a las otras grandes entregas del disco en ese sentido. Un tema final que bien merecía algo más de desarrollo.
Un disco desigual y no obstante interesante, al que desluce en parte una producción nada ejemplar. Beto puede no estar tan bien acompañado como en obras precedentes pero entre los que sí están encuentro detalles de calidad, con Shaw, Sención y Fabre a la cabeza. Hay entregas un tanto olvidables y otras que contribuyen, pienso que de manera más que acertada, a expandir el registro influencial del álbum. Entre cabalgadas clásicas, acercamientos a postulados más primordiales y algún que otro giro hacia el metal más pesado a buen seguro que encuentras algo a lo que agarrarte.
Texto: David Naves