Reseña: La Cifra Negra «Palacio De Sombras» (The Fish Factory 2022)

Segundo largo para los hard rockeros barceloneses La Cifra Negra: el batería Dani Ortín, el bajo Pep Grau, el guitarra y coros Rafa de la Torre y el salvadoreño Marco Cruz al micro. Fue el propio de la Torre quien se encargó de grabar y mezclar el álbum en La Guarida, Josep Giró de ilustrarlo, Quim Zango del diseño y Diego Marín de realizar las pertinentes fotografías. The Fish Factory lo puso en circulación a mediados del pasado mes de enero.

Jericó” esconde en su tranquilo epílogo la diversidad tonal que emergerá más adelante. Por ahí vamos escuchando arreglos y líneas de voz de aires orientales, riffs casi monocromáticos y una sólida y firme base rítmica. Es un primer corte dominado en gran medida por ritmos medios, cadenciosos, sensuales, acristalado por una faceta solista nunca excesiva ni exhibicionista. Especial mención al viraje más contemporáneo que experimentan sus arreglos conforme se aproxima al epílogo. Un arranque colorista, lleno de detalles y desde luego nada obvio.

En Línea Recta” fulmina la diversidad del tema inicial para a cambio entregarnos un hard rock más directo, que implementa pequeños detalles progresivos en sus riffs pero dibuja unos estribillos algo atropellados. Sí brilla en el terreno puramente técnico gracias a ese doble juego teclas / guitarra que exhibe antes del epílogo. Puede ser el hecho de haber escuchado durante a años a mis paisanos de Avalanch pero detecto ciertos detalles en este solo de guitarra que me recuerdan a Alberto Rionda. Casual o intencional, lo cierto es que la buena labor de Rafa de la Torre pone la merecida guinda a un buen segundo corte.

Palacio de Sombras”, elegida como adelanto del trabajo, rebaja la afinación de sus guitarras para acomodar un rock de estrofas ligeras (¿Héroes del Silencio alguien?) que se electrifican después para alcanzar terrenos casi AOR. Un single plenamente autoconsciente que sin embargo entrega un crudo aspecto lírico, construyendo por ahí un doble juego con el que conecto sólo a veces:

La Doctrina del Tiempo” es otra entrega de lo más llamativa. Casi casi un tango durante el prólogo. Pero un tango de aires floydianos de lo más curioso. Extrañeza ésta que más adelante palidecerá en pos de un irreverente hard rock en marcada rima con la anterior “En Línea Recta”. Diversa y atractiva línea de voz de Marco Cruz aquí, que pasa de la tibieza inicial a un desempeño abiertamente más chulesco después dibujando entre tanto uno de sus mejores interpretaciones de este “Palacio de Sombras”.

Sigue tu Instinto” exhibirá inicialmente un hard digno de lo mejor del sello italiano Frontiers para después continuar la senda más acomodaticia del disco. Directa, sencilla, pegadiza, bien adornada, con toda la pinta de funcionar como un tiro sobre las tablas. “No Vamos Bien” tampoco reinventa la rueda. Sin embargo resulta más definitoria. Sus ritmos más acelerados le dan una pátina especial, al tiempo que su letra, dedicada a toda nuestra podredumbre como especie empecinada en destruir el hogar que habita, no podría ser más pertinente.

Suscríbete al Canal”, con la falsedad de redes sociales en el punto de mira, recorre en lo musical terrenos que en cierta medida me recordarán a la inicial “Jericó”. Un hard de nuevo cadencioso, que no delicado, salpicado esta vez de breves escarceos funkies que terminarán por otorgarle un color especial. Especialmente inspirado me parece de la Torre aquí. Tanto por los riffs que ejecuta como los muchos adornos que dibuja a lo largo de estos poco más de tres minutos y medio.

La Cifra Negra” dibuja un prólogo que me recuerda a los The Cult más oscuros para después rendirse a un trazo diverso en el que además es uno de los cortes más vistosos del disco por ejecución. A destacar la labor de la base rítmica aquí, a la par firme y vistosa. Claramente en el bando ganador de este segundo álbum.

Síndrome de Estocolmo” recupera aquél brío de la anterior “No Vamos Bien” para circular hacia terrenos más metálicos. Baterías veloces, Cruz moviéndose en indómitos tonos altos y unos riffs, cierto es, un tanto planos, sacrificando el brillo a costa de esos ritmos más vivos. Las armonías que surgen en estribillos bien podrían recordar a los Maiden de Paul Di’Anno. Curiosa.

Para el cierre queda la apuesta más extensa del álbum, esta “La Cuerda” que habrá de irse hasta los cinco minutos largos. De largo el más melancólico de los diez cortes, donde trazará un crescendo tan clásico como bien armado. Pequeños detalles al piano y arreglos orquestales acentuarán el tono divergente de este corte final, llevándome a pensar en instituciones como Savatage o incluso Meat Loaf. Estupendo solo de Rafa de la Torre durante el puente central y un epílogo por todo lo alto coronan una notable entrega final.

Interesante viaje el que plantean La Cifra Negra en su segundo disco. Entre andanadas de hard rock ora clásico, ora desenfadado, lo mismo flirtea con el metal más convencional que alterna arreglos orientales y salpimenta sus riffs de guiños progresivos. Varios desempeños técnicos de buen nivel, alguna que otra letra de lo más pertinente y un tema final categórico. En el debe un sonido que no alcanza nunca a ser espectacular, alguna que otra línea de voz un tanto atropellada y aquella complacencia autoconsciente del tema título. Aspecto éste puramente subjetivo y personal, no niego habrá quien reciba de buen grado ese tono más descarado. Sea como fuere, un disco interesante, llamativo y notable.

Texto: David Naves

Deja un comentario