Crónica: El Altar del Holocausto + Grima (Oviedo 2/8/2022)

Y tocó cubrir otro concierto entre semana en Heavy Metal Brigade. Los culpables fueron los gallegos Grima y los salmantinos El Altar del Holocausto. Y el lugar, el patio del edificio histórico de la universidad de Oviedo, dentro del ciclo de conciertos Tiempos Nuevos.

Con tiempo nuboso y puntualidad británica, el dúo gallego Grima hizo suyo el escenario justo cuando el reloj marcaba las 20:00 h. El Facu en batería y voces y Lauris Punkis en voz, bajo y toneladas de distorsión, descerrajaron su punk ardiente ante una audiencia aún reducida pero abierta de orejas y receptiva a su propuesta.

Su punk sin guitarras resulta una propuesta que bien puede resumirse con el socarrón lema “Mas futvol por fabor” que lucía Punkis y que pese a ciertas reticencias iniciales en cuanto a sonido, no tardó en encarrilar. Venían presentando nuevo trabajo y se dejaron hasta la última gota de sudor en el empeño. Tres cuartos de hora que sirvieron como perfecto aperitivo de la que se nos venía encima.

Y es que cualquiera que haya tenido a bien asistir a alguna de sus homilías sabe que El Altar del Holocausto no pasan por ser una banda más. Sea por su poderosa, peculiar y llamativa puesta en escena, sea por sus grandes composiciones, sea por su buen hacer sobre el escenario, a día de hoy, un show de los salmantinos es prácticamente una apuesta segura.

En pleno agosto, entre semana y aún así el patio de la Universidad se llenó para recibirles como se merecen. Un público, como viene siendo habitual en sus shows, de lo más variopinto. Ellos supieron responder dándonos aquello que habíamos ido a buscar. Igualmente puntuales, a eso de las 21:00 se subían a un escenario que, a plena luz del día, quizá pierda parte de su embrujo. Pero da igual porque el cuarteto sale a por todas desde el primer momento. Y se nota.

Reverb Myles, Skybite, Reaper Model y Joe Weasel ponen todo de su parte en el empeño. Claro que con cortes como “Caridad” o “Act I – CRVCIS”, qué duda cabe de que la empresa resulta más sencilla. Una vez más, y parece una constante con ellos, el sonido fue impecable en todo momento. No faltaron las correspondientes bendiciones. Ni siquiera el habitual pogo de uno de sus guitarras entre el público. Todo cuanto una banda como esta puede dar de sí en poco menos de sesenta minutos, fue presenciado y disfrutado el pasado martes. Ahora nuestras almas les pertenecen.

Se podría decir que se dio bien la tarde noche veraniega. Grima cumplieron con su papel de teloneros y El Altar del Holocausto volvieron a dejar altísimo el pabellón de nuestro rock/metal instrumental. Para que luego alguno aún diga que “el rock está como está”. A juzgar por lo vivido esta vez, pues mejor que nunca.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

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