Reseña: Ültra Raptör «Tyrants» (Fighter Records 2021)

Debut para estos Ültra Raptör, aguerridos speed metaleros de Quebec (Canadá), o lo que es lo mismo: Tony Bronco (batería), Dick Van Heuß (bajo), Nick Rifle (guitarra rítmica), Criss Raptör (guitarra solista) y Phil T. Lung (voz). Formados por Criss Raptör allá por 2015, la banda alcanzaría cierto estatus de culto en la escena underground gracias a la autoedición de un Ep homónimo en 2018, lo que a la postre terminaría llamando la atención del sello madrileño Fighter Records cara a la edición de su debut en largo, este “Tyrants” que nos ocupa hoy y que habrá de ver la luz el nueve de noviembre del pasado 2021 en CD, 12”LP, cassette y distintos formatos digitales.

Missile (Metal Warrior)”, que anticipó al disco a mediados de agosto, irrumpe a la par poderosa y bien ornamentada. Con la voz algo por encima de lo deseable en la mezcla pero rabiosa a la par que bien trabajada a nivel melódico. No sorprende en su recreación del canon más clásico, pero porta una interesante serie de contrapuntos que le dan cierto aire a sus compañeros de sello Vhäldemar, si bien las voces de Phil T. Lung y Carlos Escudero no podrían ser más distintas. Un buen inicio de disco en cualquier caso, que alcanza su punto álgido en un puente tejido a mayor gloria de las habilidades solistas de Criss Raptör.

Cybörg-Rex” es un corte más abierto en cuanto a escritura. Su trazo, más dinámico, alterna el brío desbocado del tema apertura con partes más apaciguadas, donde pronto emerge cierto regusto a bandas como Accept o Riot, lo que junto al buen estribillo termina por confeccionar una entrega atractiva y con no poco gancho. “Take Me Back” es puro power metal alemán de toda la vida. Y si bien derrocha velocidad en estrofas, cimentada sobre unos riffs solo cumplidores, donde además la línea vocal no alcanza a tener el brillo de muchas de sus compañeras de tracklist, especialmente en estrofas. Más interesante durante el acostumbrado despliegue solista de su tronco central por la forma en que contrapondrá las diferentes líneas de guitarra, dando lugar a uno de mis despliegues técnicos favoritos de todo el disco.

An Offering To The Tyrant” tiene un riff que no habría desentonado en el último álbum de estudio de Judas Priest, un ritmo más acompasado y, al mismo tiempo, una escritura que recupera la agilidad de aquella “Cybörg-Rex” y vira más tarde hacia terrenos más maidenescos, donde incluso la voz de Lung recuerda por momentos a la de Blaze Bayley. Un corte más de riffs que de solos, cosa que agradezco a estas alturas de álbum. “Nightslasher” abandona las islas británicas para adentrarse en tierras alemanas y traernos un corte bien estructurado y mejor interpretado donde el influjo de los Rage de Peavy Wagner parece más que evidente. También de Running Wild, de hecho citados de manera explícita como influencia por la propia Fighter Records. Notable, si bien quizá algo coja en cuanto a duración.

Gale Runner” oxigena al álbum con su ritmo más hard rockero y su tono más apaciguado. Sobre él irrumpirá, ahora sí, una buena línea vocal, que a su manera me recuerda a los primeros Iron Maiden, especialmente en estribillos, y donde solo su acelerado y virguero puente central se atreverá a salir del guión establecido. Diferencial.

The Quest For Relics” vuelve a ser otro ejemplo de canónico y buen speed metal como lo fuera el tema apertura, trazado esta vez con gran acierto en su alternancia rítmica, interesante además por la forma en que implementa más ornamentación a la mezcla conforme transcurre hacia su tronco central. No podría ser más clásica, pero tampoco podría estar mejor resuelta. Y casi como contrapunto a ésta, emerge otro de los puntos álgidos del álbum. Porque aunque al peculiar registro de Lung se le vean las costuras aquí más que en cualquier otra canción del disco, lo cierto es que he disfrutado con esta “Winds Of Vengeance” y la forma en que adopta un tono más melancólico y apagado. Todo sin salirse de su clásico y canónico heavy metal pero oxigenando al álbum a estas altura y de qué manera. Estupenda.

Así las cosas, la breve “Caustic Shower” viene para poner de nuevo las cosas en su sitio y aportar la cara más trotona de los canadienses, teñida aquí del registro más roto de Lung y donde la batería de Tony Bronco cabalgará a placer por un trazo sencillo, directo y muy eficaz. La final “SpaceFighter (442 AlphaClass Pegasus SubC35.2)”, corte más extenso de “Tyrants”, arranca con un riff que me recuerda a los eternamente infravalorados power metaleros alemanes Heavens Gate, entrega una de las mejores y más variadas líneas de voz del álbum, apoyada sobre una escritura perfectamente estructurada, que conduce hasta un puente de guitarras dobladas y buen nivel técnico, pero que desemboca, claro, en un epílogo un tanto predecible. Buen cierre en todo caso.

Punto de partida con buenas sensaciones el que entrega la banda canadiense, con un sonido ya plenamente establecido, que la mayor de las veces está bastante bien desarrollado y, de tanto en cuanto, resulta impecable en cuanto a ejecución. Diverso en cuanto a influencias sin abandonar su profunda raíz clásica, con melodías que convendría pulir aquí y allá, contrapuntos a veces ágiles, a veces más torpones, pero que como digo cumple y con creces para tratarse de un debut.

Texto: David Naves

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