
Segundo trabajo de Warzaw, los metaleros clásicos de Trondheim (Noruega). Sucesor de aquél debut “Werewolves On Wheels” de 2021 del que ya diéramos buena cuenta en este medio en marzo del pasado año. Aquí siguen Mats Sødahl (batería), Trond Jullumstrø (bajo, guitarras), Håvard Alvarez (guitarras) y Daniel Rønning (voz). Para este segundo “Black Magic Satellite” la banda ha vuelto a confiarle la grabación, masterización y mezcla a Roar Nubdal, realizada a caballo entre Lair Shrediablo y Studio Nubdal. Finalmente, el artwork vuelve a correr de parte del estudio TKS Lowskill, de nuevo con aquél toque entre clásico y alucinado que ya portaba el arte del debut. Pero vayamos a lo verdaderamente importante del asunto.
“Santa Mira” pronto parece querer arrancar donde lo dejase el debut, conectando con él casi de manera inmediata y obviando cualquier tipo de artificio. Metal por igual clásico y directo al cuello, de ordenada base rítmica y meritoria labor melódica. Rønning sigue sin ser el vocalista más capaz del género pero es lo suficientemente hábil como para confeccionar unas armonías vocales que dotan de la necesaria entereza y profundidad a sus líneas vocales. Buen arranque.
“Fierce Attitude” se inunda de tonos más chulescos y rockeros, valga la redundancia, en una onda que recuerda a aquellos Judas Priest del algo intempestivo y siempre infravalorado “Point Of Entry”, cara a entregar uno de los cortes más frescos, atractivos y logrados de este segundo álbum. Y a falta de una estructura menos evidente, bien está la notable ración de solos que anteceden al epílogo. En cierto modo magnética, sobradísima de gancho.
Con “Send My Regards” estamos ante el tema más corto de este nuevo trabajo. Allí donde a priori uno podría esperar el clásico corte caudaloso y febril, lo que se encuentra es un medio tiempo de estrofas desnudas y estribillos recargados, afianzando la línea más rockera de “Fierce Attitude” y que funcionará en la medida en que conectes con su línea vocal.
Elegantes aunque un tanto torpes las guitarras dobladas que dan la bienvenida a una “Lightning From The Clear Sky” que vendrá a recuperar pulsiones ligeramente más metálicas que el par de cortes previos. Funciona esta en base a una estructura más ágil y diversa, con una batería de Sødahl que gana en brillo pero también en pegada.
Sorprende que “Circular Talk” fuese una de las elegidas para promocionar el disco con esos aires a lo Spirit Adrift que desprende. Bien escrita, mejor ejecutada y firme en sus convicciones más metálicas, no obstante creo que no representa a la banda tal y como lo puedan hacer muchas de sus compañeras de tracklist. Incluso creo que la sección solista del puente se queda un poco en tierra de nadie y la sensación global tiene algo foránea. Extraña elección, pienso.
“Machine Gun Fire” sí creo que representa mejor a una banda como Warzaw. En principio es vigorosa, siempre dentro del canon más clásico, después elegante en el derroche técnico y, finalmente, atractiva desde su línea vocal. Incluso creo que la serie de riffs que porta, sin resultar para nada sorprendentes o imaginativos, van sobrados de carácter. De mis favoritas de este “Black Magic Satellite”.
Claro que si hablamos únicamente de riffs, “Where The Bodies Are Buried” resulta una de las vencedoras en este aspecto. Todo lo que me disgusta el engolado sonido de sus estribillos, me agrada tanto en construcción de estrofas como en el desempeño de una faceta técnica que aquí brilla en consecuencia. Reafirma los mejores valores del disco al tiempo que se manifiesta la suficiente habilidad como para ampliar las miras del mismo, al punto que uno se pregunta qué clase de banda podría llegar a ser Warzaw de tener una pizca más de valentía a la hora de componer.
Quizá por ahí venga lo de colocar aquí un medio tiempo como “Shot Of Poison”, que aunque profundamente convencional y clásico, no deja de darle otro aire al disco. No solo está ejecutado con las dosis necesarias de clase y estilo desde la dupla guitarrera, se acompaña además de una de las mejores líneas de voz que le hayamos escuchado a Daniel Rønning.
“Pistols Of Dawn” recupera aquellos aires más rockeros de “Fierce Attitude” sin alcanzar a tener el gancho de aquella. Nada me falla en este noveno corte. El problema es que, igualmente, tampoco hay nada que me enganche. Pervive una corrección casi inmutable aquí, dejando la sensación de que todo está excesivamente medido, calculado, pensado, y por ahí da la sensación de que al tema le cuesta respirar. Una pena porque esos aires Accept que deja entrever podrían haber dado más de sí.
Sin alardes, cierto es que “Altar Of Pleasure” funcionará mejor que su predecesora. Quizá por contraste. En su hábil viraje hacia terrenos de nuevo más metálicos vuelve a revolotear el nombre de Spirit Adrift aquí y allá. En cualquier caso se distinguirá por una línea vocal capaz de disentir (sin alborotar) de los grandes leitmotivs que impulsan la música de los noruegos. La habitual sección solista que antecede al epílogo es notable y eficaz.
“Sabres Of Flesh And Blood” cierra el segundo disco de Warzaw desde un prólogo reposado y tranquilo, anticipo de un medio tiempo de corte clásico, bien armado, cargado de buenas melodías y donde parece que los de Trondheim han echado el resto cara a cerrar su segunda obra por todo lo alto. Destacan aquí esas estrofas repletas de voces cazalleras, oscas, en la más pura onda UDO, en confrontación a las más cristalinas que pueblan sus estribillos. También la elegancia que porta en cuanto éstas desaparecen para dar paso a la lúcida sección solista, a buen seguro la más digna, trabajada y remarcable de todo “Black Magic Satellite”, que solidaria a ese acelerón del epílogo cierran esta segunda obra por todo lo alto.
Metal clásico en gran medida bien resuelto, lleno aquí y allá de buenos detalles en el apartado técnico, con el tema final a la cabeza, dotado de las suficientes alternancias tonales y rítmicas para que todo resulte tan agradable como digerible. Falta originalidad, claro, pero del mismo modo que no te acercarías a un disco de Kiss en busca de alardes técnicos dignos de Haken o Symphony X, tampoco creo que nadie esperase mayores complicaciones de este “Black Magic Satellite”. Trabajo cumplidor, digno e incluso divertido. A veces uno tampoco necesita mucho más.
Texto: David Naves