
Debut para el quinteto asturiano de puro rock ‘n’ roll Secta, ganadores de la novena edición del Festiamas y que presentaran en tierras luarquesas el pasado seis de agosto (crónica aquí). Recordemos que ellos son Pablo Pravia (batería), Pelayo Vázquez (bajo), Juan Pablo Cotera (guitarra rítmica), Ger Gilsanz (guitarra solista) y Nici (voz). “Nada Nos Va A Parar”, que así han dado en llamar a este primer trabajo, se grabó “en riguroso directo” en La Casa Furia el pasado febrero. Producido y mezclado por Constan Mortera, cuenta con diseño de Godless Desing.
Lo cierto es que el disco no podría tener un mejor arranque con esta “Nada Nos Va Parar” que viene a darle nombre. Apoyada, de hecho, en uno de mis riffs favoritos del mismo, todo parece estar donde debe. El sonido cumple y lo hace con creces. Sus acostumbradas letras socarronas y algo gamberras impulsan un primer corte con Nici poniendo toda la carne en el asador desde el primer momento. Un buen comienzo:
“Dame Tu Miel” representa un indisumulado acercamiento al catálogo de los australianos AC/DC para desde ahí construir uno de los temas más pegajosos del álbum. Cierto que al riff con el que engarzan las distintas estrofas cuesta más bien poco encontrarle parientes cercanos, pero no es menos verdad lo mucho que se te adhiere al subconsciente este sencillo pero muy funcional estribillo. Tema más rácano en duración de este debut y todo un fijo ya en sus directos.
Cierto es que esta “Electroshock” arrastra un estribillo que no alcanza a engancharme de la forma en que lo hace el dúo inicial del disco. Pero ahí está ese deslenguado aspecto lírico y una estupenda labor melódica por parte de Gilsanz, que SG en mano inunda de buenos detalles este tercer corte.
El prólogo muy a lo “Hells Bells” de “La Sueca” se diluye más adelante para dar paso al que es, por construcción, uno de mis temas favoritos del disco. Muy presente la base rítmica de los asturianos aquí, dando el debido apoyo al siempre chulesco registro de Nici. Otro de esos cortes que, damos fe, funcionan como un tiro sobre las tablas y apuntalan la cara más Young de este “Nada Nos Va A Parar”. Estupendo solo de Gilsanz aquí, por cierto.
“No Quiero Llorar” es el gran contrapunto del debut, que apacigua los biorritmos del mismo con un marcado poso bluesero en el que Nici emergerá más descarnado que nunca. Y aún cuando sus riffs me resultan más funcionales que extraordinarios, bien está la forma en que Gilsanz se destapa con otro buen solo durante el puente central. Por ponerle una pega, quizá merecía otro final que no fuera ese algo engorroso «fade out» del epílogo.
En “La Oveja Negra”, el también frontman de Drunken Buddha vendrá a dejar la línea de voz más enfebrecida de todo “Nada Nos Va A Parar”. Un corte que si bien pienso que merecía algo más de desarrollo, ejemplifica lo mejor de una banda como esta. Diverso, socarrón, chulesco, bien construido y diverso. A buen seguro en el bando ganador de este tracklist.
Con “Harto De Ti” Secta termina por regresar a patrones más reconocibles, en clara rima con los inicios del álbum. Otro riff con gancho la sustenta. Y si bien la base rítmica me resulta algo plana por momentos, lo cierto es que estamos de nuevo ante un corte pegadizo y con gancho, coronado por un estribillo tan sencillo como funcional.
Ger Gilsanz resulta especialmente inspirado a través de esta “Plan B” donde vendrá a dejar no pocos detalles de nivel. Ya desde el buen prólogo y después como sensible colchón durante estribillos. De hecho el solo que dibuja antes de epílogo puede pasar fácilmente por mi favorito de todos cuantos aparecen a lo largo del disco. Un epílogo, además, estupendo.
La final “No Se Acaba El Show” resultará en una de las entregas mejor construidas de este debut. Desde lo apaciguado de su primera mitad hasta el cambio de ritmo que vendrá a partirlo en dos, propiciando la irrupción de la cara más febril de la banda asturiana, constituye otra de las grandes ofertas de este “Nada Nos Va A Parar”. Otra de esas que funcionan, y de qué forma, sobre las tablas. Gran cierre.
Secta están muy lejos de pretender inventar nada con su primer disco. Por otro lado, son lo suficientemente inteligentes como para saber buscarle las cosquillas a un rock, de marcado acento Young, donde cabe algún pequeño guiño de tintes más nórdicos o toman el a menudo proceloso camino del blues rock. Les beneficia, me da la impresión, el hecho de haberlo grabado en directo, mostrando así al quinteto en su verdadero elemento. Letras más socarronas que ácidas, riffs contagiosos y mucho divertimento. Una buena fiesta.
Texto: David Naves