
Pues ya tenemos de vuelta a los chicos de Ancient Settlers. La banda, que ya pasara por estas páginas con el Ep “Autumnus” (reseña aquí), vuelve ahora a la carga con un esperado debut en largo al que han dado en llamar “Our Last Eclipse”. Recordemos que ellos son el guitarra Carlos Chiesa-Estomba, el batería Herman Riera y el bajista Miguel Herrera (ex- Haboryn), el también guitarra Emmy Reyes (Blackbeer, ex-Gamalyel), el teclista Rene González (Ex- Aesthesis) y el cantante Antony Hämäläinen (Meridian Dawn, ex- Nightrage y Armageddon).
“Our Last Eclipse” fue mezclado y grabado por todo un ganador del Grammy como Fredrik Nordström (Arch Enemy, The Haunted, At The Gates, The Crown, In Flames…) y lanzado al mercado el pasado 1 de abril vía Crusader Records.
“Into The Depths I Ride” oculta su prólogo de forma que éste amplifique el impacto de este primer corte. Un truco casi tan viejo como el metal mismo. Aquí se sucede su habitual death melódico, siempre bien arreglado y mejor ejecutado, si bien por escritura resulta algo más simple de lo que uno se espera. Especialmente en lo tocante a riffs. Denoto un cierto deje a cuando Arch Enemy empezaron poco a poco a dejar de ser Arch Enemy cara a convertirse en la gran banda, en cuanto repercusión al menos, que son actualmente. Incluso creo que al elegante y melódico puente se le podría haber sacado algo más de jugo. Al final un corte correcto.
Ancient Settlers tiran de sintes para una “Cast In Gold” que parece continuar donde lo dejase su predecesora, encontrando en la construcción de su línea vocal su mayor rima con aquella. Siendo como es un corte más reducido en cuanto a duración, resulta más atrevido en cuanto a construcción, alimentando la carga melódica a través de buenos detalles técnicos y llevando sus riffs varios pasos más allá. Sí, creo que se queda un tanto coja en cuanto a duración pero no por ello me parece un corte fallido. Ni mucho menos.
El buen prólogo de “Our Last Eclipse” dejará un cierto deje a los últimos trabajos de Amorphis para más tarde entregar un metal cadencioso y en cierto modo sensual que logra cambiarle el pie al disco. Pese al parecido que comentaba al comienzo, Ancient Settlers suenan más distinguibles aquí, más personales, apoyados en una comedida labor técnica a la par que derivan hacia una pesadez más acentuada y periférica. Y aunque el corte deje alguna isla de ritmos más adrenalíticos, esta es en gran medida la puesta de largo de la cara más apaciguada de este curioso combo plurinacional.
Qué curiosa e interesante la introducción que entrega “Cerements”, a día de escribirse estas líneas último adelanto en forma de videoclip de este “Our Last Eclipse”. Un corte que recupera biorritmos más propios del par de entregas iniciales y que ahorra una construcción más diversa en pos de entregar el muchas veces habitual ADN de los singles adelanto. Resulta finalmente más interesante por un hábil uso de contrapuntos en guitarras y no tanto por lo conservador de sus gramáticas.
El prólogo de “Jotnar Magick” parece querer apaciguar de nuevo los imputs más potentes de este debut. No obstante después transige hacia la cara más híbrida de la banda, amalgamando con acierto su death melódico con un metalcore en ningún caso intransigente. Hämäläinen construye aquí una llamativa y poderosa línea de voz que contrastará con otra gran labor desde el plano puramente técnico. Y aunque eche en falta una base rítmica más presente, no puedo decir que a este quinto corte le falte gancho.
El corte más extenso del álbum, este “Library Of Tears”, acentuará el viraje hacia terrenos más metalcore de su predecesor, aprovechando para dejar un tono más melancólico y funcionar finalmente por puro contraste. Las teclas de Rene González le darán un toque más neoclásico a un corte que crecerá en su tercio final, acometiendo por igual buenos desarrollos técnicos, un ritmo más vivo y unas gramáticas más diversas, nunca atrevidas en exceso, bien medidas y mejor compensadas. Fácilmente mi favorita del debut.
Puro nervio, arrimada a la cara más veloz del combo multinacional, “Silent December” tiene hechuras de poder funcionar como un tiro sobre las tablas. Deja además una curiosa construcción de estrofas, sintes retrofuturistas, tan en boga; una serie de riffs no faltos de gancho y una estructura lo suficientemente diversa para que esta deriva hacia ritmos más vivarachos no resulte nunca plana o aburrida. Coronada con un estupendo solo en su epílogo resulta finalmente todo un acierto.
“Memories” es otro de los cortes con más gancho de este debut. Coros en estrofas que no encontrarás en ningún otro rincón del disco, un ritmo que acentúa la deriva más viva de “Silent December”, un estribillo a doble registro vocal de los que anidan en tu cabeza durante días y como remate un puente central que, por planteamiento y ejecución me recuerda a aquellos primigenios Children Of Bodom del tristemente desaparecido Alexi Laiho. Lo cual nunca es mala señal. Estupenda.
Si por algo funciona “The Black Rainbow” es por otra buena labor durante estrofas. Por el tono de nuevo más melancólico que entregan, evidenciado en esa equilibrada armonía de voces rotas que dibuja. Dejando además una gran labor solista durante el epílogo, si algo se le puede achacar a este penúltimo corte es una escritura un tanto plana, por no decir predecible, durante buena parte de su desarrollo. Lo que no quita para que se trate de otro corte con el que conecto en buena medida.
La final “Peregrination” opera con el pie a tabla, enfrascada en un melodeath enfebrecido y bien adornado que vendrá a cerrar este disco en una clave que parece rememorar en todo momento a los grandes nombres del género. Por ahí resulta tan llamativo como acertado ese puente central más atmosférico y tranquilo. Contrapone toda la fiebre previa y deja unos destellos de clase casi desconocidos dentro del debut. Una buena forma de cerrar el disco.
Si hay algo seguro con este debut es que necesitarás más de dos o tres escuchas para sacarle todo el jugo que atesora. En una colisión genérica un tanto a la contra del canon imperante, esto es, alimentando de metalcore lo que es en esencia death melódico del de siempre, y no al revés, los Settlers han confeccionado un ramillete de canciones donde la técnica parece siempre dispuesta en favor de las canciones, a excepción hecha quizá de “Memories”. Así pues, una confirmación de las buenas sensaciones que nos dejara aquél Ep del pasado año y de la que nos alegramos.
Texto: David Naves