A nadie se le ocurriría discutir a estas alturas que el Unirock de Puerto De Vega pasa por ser una de las citas más especiales dentro del calendario rockero asturiano. Una trayectoria consolidada, una tonelada de actividades e incontables horas de trabajo detrás propician una cita ya ineludible toda vez superado el parón pandémico.

Qué duda cabe igualmente de que Heavy Metal Brigade no se iba a perder un evento tan señalado como este, que no solo se reduce al propio recinto del festival sino que opera de forma itinerante por toda la preciosa localidad costera. Evento de esos que ahora llaman “dinamizadores”, capaz de teñir todo Puerto de Vega de puro rock y metal. Tras 8 ediciones es baladí su explicación, ven a vivir el «Espíritu Unirock». Así que vayamos al festival propiamente dicho.
MONASTHYR
Monasthyr traían su “Eterno Monastour” al Unirock para un bolo que daría inicio alrededor de las 20:30. Su arranque, deslucido en parte porque la pirotecnia se fue de vacaciones, arremetió con “Cómplice De Traición” de su “Eterno Linaje” y todo fue sobre ruedas. Son una banda que disfruta sobre el escenario y se nota.

El público iría llegando con cuentagotas al festival mientras desgranaban algún tema antiguo (“La Erosión de mis Lamentos”) donde el sonido era todo lo claro y nítido que se esperaba. “Check In For Death” (con pequeño guiño cómplice a este medio) y “Luna Maldita” reconducirían a su nueva obra de estudio. Durante ésta última pudimos ver incluso a Axel, que fuera hasta hace pocas fechas guitarra de la banda, disfrutando como uno más entre el público de las primeras filas. Jorge no dudaría en darse su propio paseo por el foso.

Axel acabaría en el escenario para la tripleta final, lo que haría que el sonido se resintiera pero donde vimos a la banda, ahora sexteto, disfrutar como nunca. Tras su cierre de siempre con “Ángel Vengador” llegamos a la conclusión de que fue un buen concierto de los asturianos y la mejor forma de calentar el ambiente para lo que restaba de jornada.
FE DE RATAS
Maxi y los suyos venían celebrando nada menos que 25 años de trayectoria y aunque el punk que practican no se ajuste al tipo de rock que solemos tratar en este medio, lo cierto es que vimos a una banda muy enchufada y que supo cómo hacer pasar un gran rato a su parroquia.

Aparecerían con Rafa Kas en guitarras, Luis Melero (Adventus, Crudo) al bajo y Andrés González en baterías, lo que abrió el debate sobre si ésta es la mejor formación que haya rodeado a Maxi en las dos décadas y media de vida de la banda.

Un gran repaso a su extensa discografía donde pudimos ver al público del Unirock corear una tras otra las canciones de la banda, teniendo incluso el detalle de subir al escenario al “niño punk” que se diera a conocer en el pasado Tsunami. A por otros 25 años.
EL DROGAS
Con un público de lo más receptivo llegó el turno del cabeza de cartel, que no era otro que El Drogas. Acompañado esta vez de Brigi Duque en baterías, Txus Maraví en guitarras y Eugenio Aristu «Flako» al bajo, supo dar a la parroquia un set-list que navegó entre temas de su carrera en solitario y una grandísima batería de clásicos de Barricada.

Un show que se iniciaría a diez minutos de la media noche y donde el sonido durante los primeros temas distaría de ser el óptimo. Pero Enrique Villarreal se sabía ganador y el público participó de todos los gestos y llamados del pamplonés.

Su set-list iría alternando temas propios y ajenos al tiempo que el sonido mejoraba al punto de que, desde el foso, podía sentirse el cariño que el público asturiano profesa por una leyenda viviente como esta. Son 62 años ya para el navarro pero sobre el escenario del Unirock dio pocos signos de flaqueza. Para cuando suenan clásicos como “A Toda Velocidad” o “Animal Caliente” da la sensación de que público y banda son un único elemento.

Una comunión que aún iría a más tras ver al Drogas aparecer por el foso y darse su gran baño de masas. La parte final del show incluso tendría su pequeña cuota de sorpresa con el guiño a Txarrena entre unas “Oveja Negra”, “No Hay Tregua” y “En Blanco y Negro” que no faltaron a la cita. Gran show el que dieron el sábado en Puerto de Vega. “Salud y que nos dure”.
UNEXPECTANCE
Los extremos Unexpectance vendrían a lidiar con la siempre difícil tesitura de salir tras el cabeza de cartel con la consiguiente desbandada de público que ello conlleva. Para mayor desgracia, su sonido durante el arranque con “Guerra Interior” distó de ser el idóneo.

De ahí que todo apuntase a la catástrofe. De ahí también que lo dejaran todo sobre el escenario. Y de ahí que tenga enorme mérito que salieran vivos de semejante envite. Un set-list que aludiría en gran parte al tremendo “Vortex” pero conservaría un guiño al Perversiones de este año (se cayeron del cartel a ultimísima hora) a través de una destructiva versión del “Never Gonna Give You Up” de Rick Astley.

Cerrarían con “Pandemonium” no sin que antes Daniel Larriet agradeciese a la organización por su gran labor. Agradecimiento al que nos sumamos, desde luego. Comentó también que estaban ante uno de los conciertos más importantes de su carrera. Y no quepa duda de que se entregaron en consecuencia. Gran cierre del escenario grande, porque la fiesta seguiría hasta altas horas en un Unirock al que ya esperamos regresar.
No queremos obviar los grandes momentos ofrecidos por el itinerante tributo al rock personificado en el que nos regaló el escenario del puerto. El llamado relevo generacional era amplificado a la enésima potencia. Daniel Larriet, voceras de Unexpectance, compartía escenario con su hija de 6 años para interpretar el clásico de Clawfinger «Do What I Say«. Orgullo de padre y de tod@s los que pudimos disfrutar de su actuación. Desconocemos hasta qué punto habrán salido las cuentas pero damos fe de que tras el bolo de Unexpectance la barra estaba, literalmente, esquilmada. Algo que, suponemos, es buena señal. Un festival en que salvo pequeños detalles todo vino rodado cara a pasar otra estupenda jornada. Si además el clima acompaña como fue el caso, pues ni tan mal.
Por eso dar nuestra más sincera enhorabuena a los responsables, que pillarían la cama el domingo con no pocas ganas, y agradecerles una labor que solo podemos calificar entre heroica y titánica.
PD: Mandar un saludo a los habituales de siempre, músicos y fans, esos que no fallan ni en muletas. Y menos mal. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
De ahí… De ahí… De ahí…
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