Va llegando el otoño y qué mejor síntoma de ello que regresar al Gong Galaxy Club para ver a dos bandas asturianas como Beast Inside y Drunken Buddha. Dos propuestas bien diferentes para una estupenda noche de viernes.

El concierto coincidía en el tiempo con las fiestas de San Mateo y uno nunca sabe si esto resta o suma público. El caso es que para cuando arrancan Beast Inside a eso de las 22:05 la afluencia es algo escasa. Y da igual porque desde que arrancan con “Faces Of Death” uno es consciente de que nunca han sonado mejor.
Una banda que no se resintió del cambio en baterías. Salvador García Ibias, alias “Poyo” sacó adelante el show con toda la profesionalidad que se le supone. El aforo se iría llenando con cuentagotas al tiempo que la banda nos dejaba más temas de ese “Under Control” (reseña aquí) que tan bien les está funcionando.

La voz desaparecería en algún momento de “Beast Attack” y sería éste uno de los escasos borrones de su descarga. Lo cierto es que en esta parte final los llamados de Jandro Vizcaíno a pogos y wall of death tendrían debida respuesta por parte de un público cada vez más enchufado. En especial cuando el cantante baja del escenario para “Brainwash” o la banda arremete con el “Refuse/Resist” de Sepultura. Habría wall of death finalmente en “War” y Beast Inside se irían con la satisfacción del deber cumplido.

Y si los de Pravia habían sonado como nunca, qué decir de Drunken Buddha. En la que poco a poco se está convirtiendo en su segunda casa, los gijoneses nunca sonaron tan potentes. Con el «Tour Of Madness» en ebullición, la nueva parada en tierras ovetenses cumplió con todas las expectativas. Con una sala no llena pero sí con una buena entrada, desde que suena la intro de rigor a eso de las 23:30 todo sale rodado para ellos.
“Sea Of Madness” es el primer cañonazo de una noche donde vimos de nuevo a una banda en un momento más que dulce, disfrutando de la pegada y la consistencia de la base rítmica que forman Fran Fidalgo al bajo Y Kay Fernández. Diego Riesgo (guitarras) Mario Herrero (teclas) y Michael Arthur Long (voz, chistes, comentarios…) volvieron a dejar bien alto el pabellón del mejor hard rock.

Porque temas como “Devil’s Breath” nunca han sonado tan potentes. U otras como “Purple Skin” tan sugerentes. Aquí el cantante aprovecharía para darse su primer baño de masas de la noche. Gran sonido, una vez más, y en esto Gong Galaxy Club más fiable a cada día que pasa. Gran labor de Isaac Prieto a los controles una vez más.
El concierto transcurriría sin sobresaltos pero con buenos temas. Como ese “Back Where I Belong” de su segundo álbum o la versión de Free “Mr Big”, con un Diego Riesgo estelar. La banda se tomaría un respiro entonces, en palabras de Fidalgo: “como en el fútbol, pausa de hidratación”.

“Monster” sería especialmente bien recibida, lo que propiciaría sendas excursiones de Arthur Long entre el público, mientras que “Walking In The Shadow Of The Blues” de Whitesnake pondría la temperatura de la sala por las nubes. Y desencadenaría el debate sobre “quién está más jodido, Coverdale o Bon Jovi…”.
El show fue acabando, con una sala ya entregada a la causa, a través de “Lady Stardust” y cómo no, “Medicine Man” y el habitual baño en champán de su cantante. Ya solo restaba homenajear a los Purple con “Highway Star”, con un sensacional Herrero a las teclas y Jorge Moldavo como improvisado vocalista para ponerle la guinda a otra gran jornada en Gong Galaxy Club. Bienvenido sea el otoño si se va a regalar noches como la del viernes.

Porque mejor despedida al verano / recibimiento al otoño, no se nos ocurre. Sí en cambio mandar un gran saludo a Iván Desván, Jorge López Novales, Diañu, René y demás recua de habituales. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz