El cruce entre los caminos de la Asociación Músico Cultural Bocanegra y Heavy Metal Brigade era una de esas cosas inevitables que uno nunca se plantea desde la consciencia de que, tarde o temprano, terminará por ocurrir. Se dio por fin con la venida a tierras asturianas de los angelinos Little Caesar. Recordados por su versión de “Chain of Fools” (Aretha Franklin) pero también por su lealtad al rock de siempre. En Valles (Piloña) pudimos ver a los miembros originales Ron Young (voz), Loren Molinare (guitarra) y Tom Morris (batería), junto a los más nuevos Mark Tremagia (guitarra) y Mike “Pharoah” Barrett (bajo).

Con una buena afluencia de público frente al pequeño escenario de la Asociación y justo cuando el reloj marcaba las 23:20, Little Caesar darían inicio al show con “Piece Of The Action” de su “Influence” de 1992. Gran sonido, al menos donde nosotros nos encontrábamos, una banda muy enchufada desde el inicio, enlazando los tres temas iniciales (“Rock-N-Roll State Of Mind”, “American Dream”) con un Ron Young haciendo debido honor a su apellido.
Por supuesto habría tiempo para recuperar su particular visión del “Chain Of Fools” pero también para otros buenos temas de aquél gran debut de 1990 como “Hard Times”. Y si sorprende la buena voz de Young, no lo hace menos la vitalidad juvenil de un Molinare quien no paró de moverse, animar y corear durante toda la noche. Ya podían aprender algunos.

Mark Tremagia cargó en gran medida con el peso solista del dúo guitarrero armado con una preciosa Les Paul a la que extrajo un sonido claro y nítido como pocos. En líneas generales la banda se muestra en forma y la audiencia responde en consecuencia. “Straight Shooter” funcionó a las mil maravillas mientras que “Vegas”, alegato de Young contra la habitual superficialidad de las redes sociales, puso el punto de acidez a la noche.

Venía el cantante con un chaleco vaquero en el que podíamos leer la palabra “Asshole” pero lo cierto es que sobre el escenario de la asociación se comportó como todo un caballero del rock and roll. Moderando el lenguaje incluso en las introducciones por la presencia de niños entre el público. Bromas de Young aparte, la hiperactividad de Molinare acabaría por jugarle una mala pasada al veterano músico, viendo como su su guitarra quedaba desenchufada hasta por dos veces. Errores mínimos de un show que, por lo general, se desarrolló sin grandes problemas.

“Down And Dirty” o “Mama Tried” irían finiquitando lo que fue un estupendo show del mejor hard rock al que puso el broche “Every Picture Tells A Story” de Rod Stewart. Volverían para los bises de rigor no sin que antes Young aprovechara para reconocer que echaba de menos su moto mientras observaba los verdes paisajes asturianos. No es para menos, Ron.
“Wrong Side Of The Tracks” sería la primera de las elegidas para la traca final, a la que seguirían la balada “In Your Arms” y la final “Real Rock Drive”, con Molinare mezclándose entre el público, enardeciendo a éste y cerrando la noche de la mejor manera posible. Lo disfrutamos de lo lindo.

Fue notorio el calor que el público le brindó a la banda angelina ya desde el inicio. Una audiencia de edades diversas, unidas por un nexo común: la buena música de una de esas auténticas agrupaciones de culto que nos van quedando. Si encima te encuentras con buenos amigos antes y por el camino haces alguno que otro, qué mejor forma de pasar una noche de sábado. Un gusto conocer al fin la Asociación Músico Cultural Bocanegra y vuelta a casa con la certeza de que si bien fue nuestra primera visita, desde luego no será la última.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz