Reseña: David Readman «Medusa» (Autoproducción 2022)

Segundo trabajo en solitario para el infatigable vocalista germano David Readman. El Pink Cream 69, Tank, Black Eye o Delany arremete ahora con un trabajo que viene a suceder a aquél “David Readman” de 2007 y en el que, de nuevo, vuelve a rodearse de buenos amigos. Por aquí están Simone Mularoni (DGM), Randy Van Der Elsen (DGM), Roland Grapow (Masterplan, ex-Helloween, ex-Serious Black…) o Michael Kolar (Assignment, ex-Almanac) entre otros.

Autoproducido por el propio Readman, las voces de este “Medusa” se grabaron en el Lowlands Studio de Países Bajos, mientras que mezcla y master corrieron de nuevo a cargo de Dennis Ward (Angra, Vanden Plas, Firewind, Helloween, Krokus…) en TrakShak (Karlsdorf, Alemania). Finalmente, se adornó con el artwork de Jobert Mello de Sledgehammer Graphix. El disco se encuentra en la calle desde el caluroso mes de agosto.

El disco arranca con una “Madame Medusa” para la que Readman cuenta con el bajo de la venezolana Roxana Herrera (reciente fichaje de los madrileños Endernity), Zibby Krebs en guitarras y Jessica Conte al micro. Un hard/heavy de toda la vida para dar la bienvenida al disco que funciona como un verdadero tiro. Abre un álbum o no lo abras. Las voces de Readman y Conte se funden y compenetran en un corte más estudiado de lo que aparenta en primeras escuchas algo distraídas. Un estupendo duelo guitarra-teclado como colofón al puente central y una buena producción, de sonido tan potente como preciso. Poco más se le debe exigir al de Lancashire.

The Fallen” endurece las guitarras pero rebaja el brío del tema apertura para deslizarse hacia un hard rock que parece recién escapado de algún disco del sello Frontiers. Pocas sorpresas, es cierto, pero un tema bien construido en el que la desnudez de sus primeras estrofas contrasta con el tono más aguerrido que Readman empleará más adelante. Buenos riffs de Bram Engelen y un trailer de buenas melodías para un más que ganchero segundo aporte.

Generation Dead” amaga con transicionar al disco hacia terrenos más melódicos. Nada más lejos pues todo habrá de reducirse a un tímido prólogo que pronto sucumbe ante un corte decididamente rockero, algo chulesco incluso, que remite de inmediato a la laca y el exceso imperantes en la década de los ochenta. Readman parece estar en su salsa en esta composición sencilla, de riffs nada memorables, pero que por esas cosas que acostumbra a tener el género, funciona como un verdadero tiro. Porque se pega y de qué forma. Con teclas de Andy Nijmeijer y bajo de Randy Van Der Elsen, encandilará a la audiencia más clasicista del británico.

Turned To Black” parece por momentos una puesta al día del legado Whitesnake, de donde picotea la elegancia y los arreglos de la banda de Coverdale cara a construir una de las canciones más señoriales del álbum. Con el Masterplan Roland Grapow entregando su habitual buen hacer durante el puente, este cuarto aporte lo tendrá complicado para coger a alguien por sorpresa. Al contrario. Y en cualquier caso pasa por ser un corte bien construido, diverso en cuanto a ritmos incluso, y donde destaca un nivel técnico algo por encima de la media del álbum. Estupenda.

Shelter From The Storm”, que fuera anticipo de este “Medusa” y donde la batería corre a cargo de Bodo Schopf, no llega a descabalgar de ese hard a la Coverdale para, desde ahí, construir otra gran pieza de hard elegante, meticuloso y, eso sí, algo sobrado de pompa durante estribillos. Todo suena un tanto premeditado, es cierto. Acusando cierta autoconsciencia incluso. Intachable, no obstante, desde el plano técnico. Exhibicionista en su punto justo y con Readman firmando una correctísima línea de voz:

Así las cosas, uno agradece ese tono algo más chulesco y echao pa’ lante de una “Change The World” que parece escapada de algún reciente trabajo del siempre certero Jeff Scott Soto. Otro de esos cortes que acudirán a tu subconsciente cuando menos te lo esperes. Cero sorpresas, es cierto, pero más que agradable ese desenfado rockero para un corte que le tendría que funcionar como un tiro sobre las tablas al de Lancashire.

Mary Jane” no solo no vuelve a la pompa de comienzos del álbum sino que ahonda aún más en esa vena más rockera del británico. Casi lindando con el Zakk Wylde menos grave en cuanto a riffs, estamos ante el tema más exógeno del álbum, con melodías vocales por parte de Readman que incluso pueden recordar a Scott Weiland en ciertos momentos. Y aunque habiten buenos aportes solistas aquí, siento que su estribillo no goza del mismo brillo de otros tantos dentro de este “Medusa”.

Children Of Thunder” retrotrae a anteriores bríos, reconduciendo hacia aquella vena más metálica que mostraban los poderosos inicios del disco, rodeándose de cuidadas líneas de voz y de una lucida serie de riffs. Al final, si algo acusa este octavo corte es una construcción un tanto evidente y previsible. El Pink Cream 69 no corre ningún riesgo aquí, fiándolo todo a esquemas tan arcaicos como efectivos. Si algo funciona para qué cambiarlo, pensará el rubísimo vocalista alemán. Aún así, hay que decir que entrega una más que satisfactoria serie de solos durante su más poderoso tercio final, aunque no sé si lo suficiente como para salvarlo de la quema

Summer Wine” amenaza con ser la balada del álbum y termina convertida en un medio tiempo con los mejores Bon Jovi en el punto de mira. Aquellos que entregaron el fenomenal “Keep The Faith” (sí, lo he dicho escrito sin intención irónica de ningún tipo) a comienzos de los noventa. Le da otro aire a “Medusa”, casi diría que lo oxigena, y en resumidas cuentas pienso que le sienta muy bien a estas alturas del tracklist.

La final “King Who Lost His Throne” si vendrá a plantear estructuras algo más diversas. Fluctuando entre la power-ballad de siempre y el medio tiempo más elegante, muestra a un Readman en posesión de todas sus facultades. Con un poso muy Dio en primer término, finiquita el disco con una melancolía de lo más sugerente. Toda la faceta solista del corte es estupenda, por cierto. Un muy buen cierre.

Muchos asideros en este segundo disco en solitario del teutón. Un disco que tras las sucesivas escuchas aparenta haber sido creado con un cariño y un mimo al detalle casi excepcional. Siendo como es pura elegancia, género obliga, igual funciona cuando arranca en clave más metálica con “Madame Medusa” que cuando se atreve con los imputs más chulescos de “Change The World” o la desnudez de “Summer Wine”. Grandes melodías atraviesan el disco, mostrando a un Readman aún en plenitud en un disco de un nivel técnico que por momentos roza el sobresaliente. Y aunque el atrevimiento de “Mary Jane” no creo que llegue a estar bien resuelto del todo y a “Shelter From The Storm” le pueda pesar su condición de single, creo que podríamos estar ante uno de los discos más interesantes del género en el presente 2022. Avisada queda la parroquia.

Texto: David Naves

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