Segundo desplazamiento del fin de semana a la gijonesa Ángeles y Demonios, esta vez con motivo de la doble descarga thrash de los sierenses Brutalfly y los pamplonicas The Blackening. Con algo más de público que en la noche anterior aunque tampoco como para tirar cohetes. La mucha oferta junto a la aguda crisis que atraviesa la región no son desde luego el clima más propicio. Pero vamos a lo que nos ocupa.

Con telón de fondo esta vez (nada de “Brugalfly”), Brutalfly arrancan a eso de las 22:00 con “Pandemic Dreams” dejando ya desde un primer evidencias de la banda perfectamente engrasada que son a día de hoy. La base rítmica de los hermanos Veloz junto a la guitarra y voz de Didi volvieron a dejarse la piel en un escenario que ya conocen al dedillo. Su thrash técnico y enrevesado, funciona y conecta con la gente. Y cortes como el que les da nombre a ellos o a su álbum debut (“I Was An Experiment”) nunca fallan.

Sorteo de camiseta tras el tema título para acto seguido dedicatoria muy especial de “Alienstorm” a Santiago “Chichi” Alverón, “el cuarto Brutalfly” en boca del propio Didi. Figura sin la cual ni esta banda ni la escena asturiana serían lo que son. Con los ánimos exaltados, llegó el momento de poner la calma. Tarea de la que se encarga una “The Papership” en pleno corazón del set. Un set, por cierto, más extenso de lo habitual y que salvo algún detalle sin importancia, dejó a las claras que tienen gasolina de sobra para shows más extensos.

Pero enfrascados como están ya en la composición de un futuro álbum, nos dejarían un tema nuevo en forma de “Train To Hell”, corte que en una primera escucha parecía contener todos los tics habituales de los mejores Brutalfly. Nunca eligen el camino fácil y es de agradecer. Con la ya ineludible “What Time Is It? It’s Time To Die” irían echando el cierre de un show que se iría hasta los 75 minutos en el que el trío siguió peleando por ganarse su espacio. Gente además que parece haber caído de pie en la escena asturiana, algo de lo que nos alegramos.

Pero como no sólo de Brutalfly se alimentan los brigadiers, a eso de las 23:45 le tocaba el turno a los navarros The Blackening, quienes venían también con un debut bajo el brazo, “Stultifera (Heaven Of Madness)”, que supieron defendieron con orgullo, entrega y alguna que otra sorpresa. “Infamy” y “Eternal Storm” serían las primeras piezas de un show que si bien se haría algo corto, podemos dar fe de que sorprendió a propios y extraños.

Porque la encarnación en vivo de la banda pamplonica mejora en varios enteros a su versión de estudio. El sábado lo dejaron todo en el pequeño escenario de Ángeles y Demonios, sudando la gota gorda que diría un clásico. Su debut bien merecía un intenso repaso. No obstante la banda intercala un “Old” de Machine Head que el escaso, pero entregado público, recibe de muy buena gana. Aunque si tuviéramos de quedarnos con un tema propio que les funciona, ese es el que da nombre a su primer disco, un cañón de pura arrogancia thrasher en el que los navarros parecen capaces de llevarse por delante a cualquiera. Que si siguen en la línea mostrada el sábado, no nos cabe duda que lo lograrán.

Tras “Wrath” aún habría tiempo de más versiones. Esta vez un “Whiplash” incendiario como Metallica no han tocado en veinticinco años. Pequeño inciso de “El Pobre” (Koma) al margen. Y es que juventud divino tesoro. Para cuando suena “FOK-FOS (First One Killed, Firts One Saved)” la banda apenas ha desfallecido durante tres cuartos de hora de thrash enfebrecido, colérico y vibrante . Gran sabor de boca el que dejaron.

Enlazando con la noche del viernes para otro buen fin de semana cargado de buen metal. Bien es cierto que escaso de público pero con propuestas interesantes y llamativas. Desde aquí agradecer una vez más a la buena gente de Ángeles y Demonios por el trato y las facilidades, a los parroquianos de siempre por la compañía y la buena costumbre de no fallar nunca. Y el deseo sincero de cruzar de nuevo nuestros caminos en el próximo sarao.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz