Reseña: Invaders «Beware Of The Night» (Fighter Records 2022)

Invaders proceden de Alcorcón y forman parte de la cada vez más numerosa nueva ola de heavy metal clásico que abanderan bandas como Cauldron, Enforcer, Striker o, a la luz de los recientes acontecimientos, los murcianos Hitten. La banda se formó en 2016 por Adrián García (guitarra), Sergio García (bajo) y Sergio Chamoso (voz), lineup que completarían más adelante Jorge Blanco (batería) y Mario BJ (guitarra). Con Adrián Rica reemplazando posteriormente a Jorge Blanco grabarían su primer Ep, aquél “Metal Madness” de 2019. Ahora por fin tenemos en nuestras manos el debut de los madrileños, este “Beware Of The Night” que Fighter Records edita en CD, LP de 12», cassette y distintos formatos digitales.

Los primeros pasos de la inicial “Livin’ In The End” vienen dados por un reposado prólogo donde pronto irrumpen unos tambores de guerra anunciando batalla. Y cuando esta se manifiesta, sí, el aroma no puede ser más clásico y elemental. Las fotos promocionales no engañan esta vez. Es este un corte más que digno en cuanto a ejecución y lo suficientemente diverso en cuanto a estructuras para que tampoco resulte aburrido. Si bien el sonido en líneas generales no alcanza a ser brillante ni redondo, bien están esas melodías con las que Chamoso adorna el estribillo. La baza del puente tranquilo y reposado acentúa la buena labor solista que se desata después. Al final un más que entretenido y agradable arranque de álbum.

Spin The Roulette”, adelanto de este “Beware Of The Night”, no resultará tan redonda como su predecesora pero sigue siendo una más que agradable pieza de metal clásico y ochentero. Apoyada en una firme labor de Rica a los parches, entrega una llamativa gama de riffs pero deja unos coros algo desangelados. Por contra y en estos tiempos de solos asépticos y alergia al puro desfogue ególatra, bien está el descosido brillo técnico que corona su tronco central:

Hábil la forma en que “Redhead Lady” descabalga del notable brío de las entregas previas para derivar de forma nada disimulada al hard rock y entregar por ahí uno de los cortes con más gancho de todo el disco. Que quizá dibuje riffs algo más planos y no alcance la diversidad de “Livin’ In The End” o “Ghost Religion” pero a cambio deja un corte con todas las trazas de funcionar como un tiro sobre las tablas.

Crimson Fate” vendrá a acentuar ese descenso en intensidad del álbum para entregarnos un medio tiempo tan elegante como disfrutón. No le busquéis tres pies al gato. Es un trazo tan clásico y elemental como bien resuelto. Chamoso brilla a lo largo y ancho de estas melodías apaciguadas, derrochando clase en tonos bajos y la potencia justa en altos. Todo finiquita con un crescendo final al que, tengo la impresión, se le podría haber sacado algo más de jugo.

La instrumental “Visions” viene a poner otra de las notas de color dentro de “Beware Of The Night”, que a fin de cuentas viene a ser lo que uno espera de una banda como esta: un corte vigoroso en lo rítmico y vistoso en lo técnico, que ni decepciona ni sorprende, pero al que tal vez habría beneficiado una construcción algo más atrevida.

Standing In The Twilight” es otro medio tiempo sensual y elegante, con Chamoso trazando las que quizá sean sus mejores líneas de voz hasta la fecha. Si bien es manifiesto a lo largo de todo el álbum el fuerte influjo ochentero que inunda cada corte, es aquí donde éste resultará más logrado. En términos de producción incluso. Muy Whitesnake esas estrofas limpias y, en definitiva otra de esas entregas que, sin inventar nada, resultan casi irresistibles.

Un Rica con mayor presencia en la mezcla final viene a sustentar con ritmo firme el brío más acentuado de una “Late To Return” cuyo tono, algo más melancólico, ejerce como mayor punto disgresor frente a sus compañeras de álbum. Es otra entrega que llamará más mi atención por el buen nivel técnico desplegado que por lo original de su planteamiento. Por ahí, quienes disfruten de buenos duelos solistas dispondrán de un largo epílogo con el que relamerse bien a gusto. No me atrevo a decir que fallida, no es el caso, pero bien es cierto que no me engancha en la medida en que lo hacen algunas de sus compañeras de tracklist.

Ghost Religion”, corte más extenso del álbum, sí constituye un aporte más trabajado en cuanto a composición. Estupendo ese inicio calmo y acústico y la forma en que la banda dibuja después un medio tiempo tan férreo como refinado. Invaders se descuelgan aquí con sus influencias más heavies, siempre dentro de un prisma muy ochentero, y por ahí que irrumpan melodías que pueden recordar por momentos a bandas como Riot o incluso Crimson Glory o Fates Warning. El corte redondea con un buen brillo técnico, un curioso puente central y un buen epílogo. Gran cierre…

… salvo en la edición digital, donde éste corresponde a “Into The Fire”, versión de los americanos Dokken y que Invaders vendrán a reinterpretar con una fidelidad al original que solo cabe calificar de religiosa.

Sorprende la firmeza de “Beware Of The Night” siendo como es la primera entrega de una banda sin ningún tipo de bagaje previo. Arrogantes en su adhesión a unos parámetros bien conocidos, los madrileños han cocinado un debut fiel a un ideario que interpretan las más de las veces con igual tino tanto gramático como ejecutivo. Un disco con un sonido algo disperso en ocasiones pero atravesado por grandes melodías y algunos riffs y solos más que llamativos. Entremedias algún corte con el que no alcanzo a conectar del todo y varios errores de juventud fácilmente subsanables en entregas posteriores. Entregas de las que daremos cumplida cuenta aquí, en Heavy Metal Brigade.

Texto: David Naves

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