Reseña: Dramah «La Derrota De Lo Eterno» (The Fish Factory 2022)

Es 2022 y los toledanos Dramah no están para perder el tiempo. Con un álbum aún reciente en el zurrón, aquél “Alter Ego” de 2021, y que vino a suceder al ya lejano debut de hace ahora once años, vuelven ahora a la carga con un “La Derrota De Lo Eterno” como si no hubiera un solo segundo que perder. Forman el núcleo del proyecto el miembro original Chema García (guitarras, bajo, batería y teclados) y Kike Fuentes (voz y coros). Junto a ellos encontramos esta vez a Isra Ramos (Amadeüs, ex-Avalanch, ex-Alquimia) y Erik Cruz, además de dos viejos conocidos de la banda como son Diego García y Ana de Tena. El propio Chema García ha sido el encargado de grabar, mezclar y masterizar el disco en Monsometal Estudio, así como también de su arte y diseño. El álbum vio la luz vía The Fish Factory el pasado dieciséis de septiembre.

Sorprende el prólogo de una “Crisálida” de marcado poso pop. Pero un pop que sucumbe de forma casi inmediata ante un hard elegante, distinguido, bien arreglado, pero un tanto falto de una base rítmica con más presencia. Quizá pensada esa levedad para acentuar el buen trabajo melódico que engloba a este tercer álbum, lo cierto es que resulta algo escondida por momentos. Un más que correcto arranque de álbum en todo caso.

Ángeles Sin Cielo”, con colaboración de Isra Ramos, recrudece el hard luminoso de “Crisálida” para entregar el poso más metálico de la banda. Temática obliga, claro. Sigue siendo en todo caso una composición bien adornada, siento por momentos que quizá en exceso, pero dueña de buenas melodías y mejores intenciones. Estupendos esos riffs en estrofas, por cierto. Ramos no sorprende con su cuidadisima línea vocal. Es un gran vocalista y ni mucho menos seré yo quien descubra al sabadellense a estas alturas.

Punto De No Retorno”, esta vez con Erik Cruz, rebaja ese tono más intenso para reconducir, de forma más que agradable, hacia texturas más ligeras, lindantes con el A.O.R. de siempre, donde la banda se desenvuelve como pez en el agua. Empalagará y de qué forma a quienes busquen propuestas más poderosas, pero es un corte bien construido y elegante. Dueño de uno de los estribillos con más gancho de todo el tracklist y falto, si acaso, de una faceta solista con algo más de protagonismo.

Comienza A Vivir” vuelve a endurecer el sonido de Dramah, al tiempo que desnuda, en parte, sus estrofas. Resulta éste un hard algo más enérgico, un miedo tiempo rocoso, con dejes que me recuerdan a los Avalanch del infravalorado “El Ladrón De Sueños”. El dúo, eso sí, reconduce en unos estribillos en mejor rima con los grandes trazos que dibuja el álbum. Por ahí quizá que me resulte una entrega algo descompensada.

Es cierto, puede que la letra de “Esta Noche” no solo recorra determinados lugares comunes, un millón de veces transitados, al punto además de que puede resultar hasta cierto punto empalagosa. Por no decir estomagante. Y sin embargo la disfruto por la buena serie de riffs que entrega, las exquisitas melodías que dibuja y el gancho indudable que posee su estribillo. Tan tontorrona como disfrutable. Hard rock melódico en toda regla.

Musa (Luz De Luna)” no descabalga de la senda hard que domina en gran medida al disco. Al tiempo que le inyecta unas guitarras con algo más de poso y presencia, termina por conformar un corte que, por sonido, me recuerda aquí y allá al bueno de Jeff Scott Soto. Registros muy diferentes pero un poso, deduzco también que unas influencias, a buen seguro comunes. Grandes estribillos y, ahora sí, un solo con algo más de presencia y espacio. De lo más redondo de todo el álbum.

Castillos De Papel”, perteneciente a la terna de cortes más edulcorados del trabajo, en clara rima con aquella “Punto De No Retorno”, resulta tan prístina como previsible. Adornada con innegable gusto por los buenos guitarrazos de García primero y los colchones de teclados después, pero con la que no llego a conectar del todo.

La Derrota De Lo Eterno”, tema que viene a dar nombre al disco, se envuelve en cambio del rock más pesado de cortes como “Comienza A Vivir” o “Ángeles Sin Cielo” para construir otra de las entregas más enérgicas de este tracklist. Estupendo aquí Kike Fuentes al micro, desenvuelto, sin acusar un ápice el cariz más poderoso que dispone Chema García aquí. Otra de mis favoritas, la cabra siempre tira al monte.

Nada Es Para Siempre” conjugará esa pulsión más marcada con las buenas melodías de cortes como “Musa” para construir, por contraste, otro de los grandes baluartes de este nuevo disco. Hard poderoso, bien armado, mejor arreglado y con un Fuentes elegante en su desgarro.

Ana de Tena y Diego García vendrán a dejar su sello personal a esta “Juego De Dos”. La primera con una cuidada línea de voz. El segundo batiendo en duelo sus saxo con la guitarra de García durante un tercio final no falto de brillantez. Puede achacársele cierta falta de gravedad a este cierre. Para gustos, ya se sabe. En mi terna particular lo veo asido con firmeza al bando ganador del álbum.

Para el final quedan dos bonus, “Decepción” y “Secretos”, revisiones ambas de temas que aparecieran en aquél lejano debut de 2011 y puestas ahora al día con todo el mimo y el cariño que precisaban.

Un gran disco. Es verdad que como oyente ya talludo, echo en falta aquí y allá una faceta solista más presente y/o mejor desarrollada, que para eso es un disco de hard rock. A cambio, si algo tiene este “La Derrota De Lo Eterno”, son canciones. En su mayoría buenas. Alguna que otra incluso muy buena. Una producción muy cuidada, si bien de tanto en cuanto echo en falta unas bases rítmicas con algo más de peso. En especial a través de cortes más metálicos como “Comienza A Vivir” o el que da título al álbum. Pero en resumidas cuentas y como digo, un disco del que estar más que orgulloso.

Texto: David Naves

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