
Quinto trabajo ya para los blackers rusos Grima, la banda de los gemelos Sysoev: Morbius en bajo y guitarras y Vilhelm en voz, guitarras, bajo y teclas. Aún con el estupendo “Rotten Garden” de 2021 resonando en el subconsciente, el dúo contraataca con un “Frostbitten” para el que han tenido a bien contar con Serpentum al bajo, Vlad Yungman en baterías, Valentina Astashova en teclados y Sergey Pastukh al bayán. Este nuevo álbum ha sido grabado en el Grima the Mighty Studio entre diciembre de 2021 y enero de 2022 por Arsen Artemiev-Gorchitsa y posteriormente mezclado y masterizado por Vladimir Lehtinen (Eoront, Vintergata, Malist, Svartstorm). Con arte de Artem Demura (Nor, Nyktophobia, Windfaerer…) fue puesto en circulación por el sello finés Naturmacht Productions.
El disco arranca sin dejarse nada en el zurrón. “Gloomy Heart Of The Coldest Land” es un primer avance de la tormenta de tonalidades, riffs, atmósferas y cambios de ritmo que los rusos han combinado dentro de estos siete nuevos cortes. Grima conjugan aquí su black más desnudo con la coraza más atmosférica y el corte se desarrolla por igual tenso y elegante. Hay una cierta sensación de urgencia a lo largo de este corazón sombrío de la tierra más fría, que pronto transita hacia terrenos más intensos y veloces. Justo para más adelante desembocar en la más pura calma. Un torrente de ideas donde nada resulta impostado o antinatural. Un corte que respira clase y donde el dúo parece manejar todos y cada uno de los resortes del género. El aire grandilocuente y ominoso del abigarrado puente central, o ese epílogo de acento más espacial culminan uno mis cortes favoritos no ya del álbum, que también, sino de todo el black atmosférico aparecido a lo largo y ancho de 2022.
Así las cosas, “Giant’s Eternal Sleep”, aún siendo otro corte la mar de interesante, cierto es que no alcanza a llamar por igual mi atención. Lo que no quita para que empatice en gran medida con ese prólogo calmo y elegante, de black engalanado bajo un nivel técnico nunca ególatra ni pretencioso. Irrumpe después un buen riff y mejores melodías para su acostumbrado black de fuerte influjo atmosférico. Aunque si algo llama poderosamente mi atención aquí es, curiosamente, la tranquilidad que desprende su tronco central y cómo Grima la rompen para conducir hacia un metal más directo y desnudo, contrapunto casi dramático pero de lo más funcional:
“Into The Twilight” arranca con un acento de nuevo más espacial, que me lleva a pensar en los ¿ineludibles? Mesarthim y que, al fin y al cabo, viene a dar nuevos bríos al disco. Sorprenden aquí esas voces limpias, casi cristalinas, en una rima diría que muy directa con los franceses Alcest, dada la eclosión de puro black sinfónico que sucede a continuación. Que entrega a unos Grima algo más convencionales pero igual de interesantes a la hora de engarzar las distintas estrofas. Desde luego bastantes más hechuras de single que “Giant’s Eternal Sleep”.
Interesante en sus alternancias una “Hunger God” donde resuenan ecos de bandas como Mgła y, casi por extensión, Gaerea. Aquí se destapan los Grima más retorcidos, apoyados sólidamente sobre una vibrante línea de batería, humana o programada, que uno ya nunca sabe, pero que como digo sustenta uno de los cortes más atrevidos, en lo gramático, de todo “Frostbitten”. Corte por momentos agónico, disonante y nada apaciguado, llevando su a veces amanerado black metal a unas cotas de violencia e intensidad casi inéditas en este tracklist.
Es ese black más ardiente el que viene a contrastar con la fría calma que habrá de dibujar el prólogo de “Moonspell And Grief”. El dúo radicado en Krasnoyarsk fluye aquí hacia un black algo categórico pero igualmente disfrutable por ese marcado poso melancólico y desesperado. El puente central propicia esta vez la casi obligada catarsis, conduciendo hacia un trazo angosto y retorcido, en rima casi obvia con la anterior “Giant’s Eternal Sleep”. Por ahí se colarán riffs más que interesantes, a la par que los Grima en su clave más depresiva.
Irrumpe el bayán de Sergey Pastukh para adornar la pieza más extensa del álbum, esta “Winter Morning Tower” donde el dúo percute de nuevo en esa clave más agónica y desesperanzada. Alumbran aquí los rusos un black sencillo en sus métricas pero de gran valor emocional. Toda vez supera su prólogo, emerge un largo puente cual remanso de aguas remansadas y tranquilas. Puede que, por la extensión del mismo, se le pueda atragantar a más de uno. En cualquier caso sirve en bandeja, cara al final, a los Grima más descosidos y furibundos, descerrajando un metal directo, sin miramientos, por momentos casi seminal pero sin perder nunca de vista un marcado carácter melódico. Estupenda. Cierran este quinto álbum con la pequeña y tranquila instrumental “Mana”.
Me parece un disco fantástico. Grima aprovechan el viento de cola de su anterior y celebradísimo “Rotten Garden” para entregar una obra que debería confirmarles como uno de los grandes nombres del género en el viejo continente. Sin salirse de los estrictos márgenes del género, en “Frostbitten” cabe casi de todo. Arrancadas furiosas en la más pura tradición del género junto a pasajes casi oníricos o incluso espaciales. Todo sin perder de vista el buen tino a la hora de crear riffs y melodías, dibujando cortes en gran medida hábiles, atrevidos incluso. Casi cincuenta minutos que pasan en un suspiro y una de las grandes obras de este 2022 que agoniza.
Pd: Recordar que la banda pasará este enero por la península para presentar este “Frostbitten” en una gira cuyos detalles ya os avanzamos en esta página.
Texto: David Naves