Después de su arrollador paso en agosto por el festival Unirock de Puerto de Vega, estas dos fechas en la Sala Acapulco gijonesa estaban grabadas a fuego. No es para menos, dos grandes alicientes, la nostalgia de una gira conmemorativa de los 40 años de historia de Barricada, unido al buen estado de forma de El Drogas y su banda. Suficientes motivos para hacer “sold out” con meses de antelación, a la que se añadió otra fecha que poco le faltó para colgar el cartel de “petao”. Nuestro «día», un frio 3 de diciembre, al que El Drogas y los suyos calentaron durante más de dos horas con los clásicos de la banda navarra.

Pequeña espera con Bob Dylan de fondo, dan paso a una intro anunciando que ya van a salir, y salieron, vaya que si salieron. “Silla Eléctrica” encendió al personal como si de un mechero se tratase, siguiendo “ Esperando En Un Billar” y “Barrio Conflictivo”. Tremendo inicio, con un pletórico Enrique Villarreal desprendiendo carisma a raudales, arropado en todo momento por una pedazo de banda, Txus a la guitarra, Flako al bajo y coros y la bestia Brigi de Koma a la bateria. Se les ve disfrutar y hacen disfrutar con temas como “Contra La Pared”, “Deja Que Esto No Acabe Nunca”, “No Se Bien Porqué” y un público cantando al unísono. Al igual que con “Victima” ,“Rojo” y “Problemas”, van cayendo una a una, y una a una las vamos disfrutando.
No se llevaba ni la mitad del concierto y todo lo que nos ofrecían era clásico tras clásico, con breves interacciones de Don Enrique, contando que habían desgustado una buena fabada , por lo que nos anunciaba que hoy cantaría por delante y por detrás, con las consiguientes disculpas y risas entre la gente.

Siguieron temazos como “Sean Bienvenidos”, “Bahía De Pasaia” y “Okupación”, donde me pude fijar en otra figura imprescindible para entender la historia de Barricada y El Drogas, su mujer Mamen, apostada con micro a la puerta del camerino, haciendo coros en segundo plano e inmortalizando momentos, como en el que el cantante navarro comparte pandereta y micro con las primeras filas. Y es que es destacable la conexión del público con la banda, en todo momento cercanos y alentando a cantar estribillos, con h o sin h, como arengaba el bueno de El Drogas.
Hora y media de disfrute a sabiendas que todavía quedaba la traca final. La cachonda “Todos Mirando”, “Animal Caliente” y una “En Blanco y Negro”, coreada como un himno, al igual que “Oveja Negra” («Balas Blancas» para algunos). Incluso un recuerdo para “La Tierra Está Sorda”, el último gran disco de los Barri, con “Pétalos”. Dejando como broche de oro “ Esta Es Una Noche de R´N´R´” y la imprescindible “No Hay Tregua”, con el eterno Boni siempre presente, cantada a bloque por toda una sala entregada a los navarros. Dando por finalizado dos horas de concierto, dos horas de nostalgia, dos horas de Barricada.

Todos somos conscientes de que pueda ser una de las últimas oportunidades de disfrutar de un setlist semejante y es justo agradecer a El Drogas y su banda por esta gira, que va más allá de conmemorar 40 años de historia, que no es poco. Cada canción forma parte de la banda sonora de nuestras vidas, hemos crecido y disfrutado a la par que los Barricada. Y El Drogas sabedor de ello, en vez de quedarse en casa como otros, sale a la carretera a regalarnos noches como esta. Porque como público nos lo merecemos, nos merecemos estas noches de R´N´R´.
Texto / Fotos: José Miguel Lago (Piratas De Libertalia)