
Cuarto trabajo ya para los gaditanos The Electric Alley y no sin vicisitudes. “Apache” iba a salir inicialmente bajo el paraguas de Movistar pero cambios en el organigrama de la compañía echaron atrás el trato, dejando a nuestros chicos, Jaime Moreno (voz) Nando Perfumo (guitarras), Sergio Reyes (bajo) y Rafa González (batería), poco menos que con el culo al aire. Así las cosas, la banda se las ha apañado a duras penas para autoeditar un álbum que ha sido grabado a caballo entre Estudio Uno (Colmenar Viejo), Estudio Setentaynueve (Jerez de la Frontera) y Grabaciones Sumergidas (El Puerto de Santa María).
El disco arranca, en cierto modo, a la contra. El tema título “Apache”, de hecho último tema de la decena en ser compuesto, propicia un arranque desligado de los habituales comienzos a calzón quitado. Se mueve cadencioso y elegante, distinguido, con un estupendo Jaime Moreno al micro dejando unas muy vistosas líneas de voz lo mismo en estrofas que en estribillos. Un arranque que me agrada en gran medida, si bien pienso que algo más de desarrollo no le habría venido pero que nada mal.
“Hurricane”, sin tampoco llegar a pisar el acelerador a fondo, bien es cierto que añade algo más de picante a la mezcla. Esto sigue siendo rock entre elegante y candente, con buenos riffs y mejores melodías. Aquí habita, de hecho, uno de mis estribillos favoritos de todo “Apache”. Un corte que viene a ejemplificar la buena producción de la que goza el álbum pese al baile entre estudios. Estupenda.
“One Lasting Light” se hace querer con ese acento más bluesero del prólogo, así como la manera en que se conjuga con los Alley más decididamente rockeros después. Un nervio más marcado que le sirve a Rafa González para trazar una llamativa línea de batería. Puede que su estribillo no tenga el gancho del que sí disponen algunas de sus compañeras, no obstante es un corte que me atrae por construcción primero y por ese vistoso solo del puente después.
“What’s Going On?” viene para romper la tónica de este “Apache”. La banda dibuja ahora un medio tiempo de cadencias leves y aroma americano que le viene como un guante al registro de Moreno. Bluesera, tranquila, distinguida, si funciona del modo en que lo hace es gracias a otra buena labor sobre el papel. De lo más clásica, también de lo más funcional.
Pero si hablamos de composición pura, qué duda cabe de que es “Fireworks” la que habrá de salir victoriosa en este aspecto. Una montaña rusa bien pensada y mejor ejecutada, que transita desde la levedad de las estrofas a la carga más rockera de los estribillos con una naturalidad que viene a hablar muy bien de la banda que nos ocupa. Engalanada con grandes riffs y alguna de las mejores voces de Moreno en todo el álbum, habrá de culminar con otro gran solo durante el puente. Una de las grandes bazas dentro de este “Apache”.
Así las cosas, quizá “Writing’s On The Wall” no llame tanto la atención. La banda recupera aquí el aire más ligero, menos grandilocuente, si acaso más casual, y el corte termina por engancharme sólo a veces.
“Make It Through The Night”, por su parte, recupera el brío más enérgico, también una escritura algo más acendrada, y el disco parece recuperar de pronto el buen tono. Es un corte igualmente desasido de los grandes imputs del álbum, aquél donde la banda linda más cerca que nunca del alternativo. Siempre sin perder de vista su fuerte marchamo hard, lo que redunda finalmente en un corte más personal, fácilmente identificable y llamativo.
Menos recóndita y más reconocible, “All The Way” nos recupera a los The Electric Alley más estandarizados. Por ahí sonarán menos sorprendentes, lo que no quita para que este sea un corte repleto de gancho, con todas las trazas de que les puede funcionar como un tiro sobre las tablas. Muy alto el bajo de Reyes en la mezcla, dando un empaque hasta ahora desconocido a su bien sabido rock and roll. Tan sencilla compo pegadiza.
“Son Of A Gun” no descabalga de esa onda más rockera. Si acaso Moreno se desempeña ahora con un marcado deje más chulesco, más sleazy, más angelino, y el corte toma nuevos bríos cara a convertirse en una de las mayores andanadas rockeras del álbum. Toda una fiesta.
El cierre con “Bliss” nos reconcilia con los Alley más blueseros a través de un medio tiempo de acento clásico y embrionario, tan poco sorprendente como exquisitamente resuelto. Buenos riffs, mejores melodías y un inspiradísimo Moreno al micro para finiquitar un estupendo álbum del mejor rock and roll.
Nuestra escena sigue entregando buenos álbumes de hard rock. Creo sinceramente que “Apache” lo es. El disco representa un buen viaje entre el hard de siempre, unos bien pensados toques blueseros, un vocalista en gran estado de forma, grandes riffs y una producción a la altura. De obligada escucha para todo fan del género que se precie.
Texto: David Naves