
Desde Madrid y a través del sello Maldito Digital, nos llega el debut de Meei, trío formado por los guitarristas Josué Elcazar Bonnín Martínez y Miguel González de Lope, más la cantante Maria J. Barrios Naharro.
«The Aftermarth» nos ofrece una mezcla de estilos, sinfónico, progresivo, death y partes con influencias étnicas. Así que de primera mano se pueden venir a la cabeza bandas como Orphaned Land o Epica, a lo que sumamos unas letras que hablan de historia, mitología, con un tono melancólico y triste.
Comienza con una intro instrumental con sonidos árabes para dar paso al primer corte, «The Condescending Scribe«, donde fluye una montaña rusa de sonidos. Inicio muy death metal para pasar a un tono sinfónico con base dura de guitarra y un teclado arábico de fondo, terminando como empieza, repartiendo caña.
«The Dune«, comienza sinfónica y tranquila, con un doble bombo protagonista en varias partes. Seguida de «Guilt«, comienzo death, estribillo sinfónico y aceleraciones extremas. Diversas transiciones en cada tema van a ser la tónica general del álbum.
La homónima al disco, quizás sea la más sinfónica y folk. Con partes que recuerdan a Myrath y la que menos baile de estilos tiene. «Gilgamesh«, pequeño intro, da paso a «Hatshepsut» y a unas guitarras duras y ritmo acelerado muy en la onda de los emergentes Eleine, brillando la voz de Maria.
Bajamos el ritmo con «Alexandria«, corte 100% sinfónico con una marcha de riffs notables y pegadizos y «Aquelarre«, tema acústico con una narración en castellano dando uno de los toques más melancólicos al disco. Pero a estos chicos no se les olvida repartir caña, «Isfet And Maat» da buena fe de ello. Cañera, acelerada y donde la dupla de guitarras toma protagonismo.
Para el final, «Doom (Guilt II)» nos devuelve a los Meei más sinfónicos que junto a la instrumental progresiva «Tesseract«, cierra este debut de los madrileños, al que se le puede poner buena nota, ya que nos ofrecen unas buenas canciones, con una buena producción y una gran variedad de registros. Habrá que estar atentos a la evolución de este trío.
Texto: José Miguel «Lago«