Reseña: Gaerea «Mirage» (Season Of Mist 2022)

A nadie sorprende que todos los focos estuviesen puestos sobre los portugueses Gaera desde que editaran el fantástico “Limbo” allá por 2020. Aquél segundo trabajo del combo luso provocó un seísmo cuya resaca pretende aprovechar este nuevo “Mirage”. Un álbum donde vuelven a contar con la figura de Miguel Tereso (Pyrexia, Waking the Cadaver, Analepsy) para unas tareas de grabación, mezcla y masterización llevadas a buen término en los Demigod Recordings. Con arte exterior de Saros Collective e interior de Laury Guintrand, “Mirage” lleva con nosotros desde finales de septiembre gracias al macrosello francés Season Of Mist.

Puede entenderse como toda una declaración de intenciones el abrir este “Mirage” con los ocho minutos y pico de la inicial “Memoir”. Openner de arranque calmo, elegante y melancólico. Dos minutos largos de paz que darán paso a una andanada de black metal hirviente en la más pura tradición del combo portugués. La banda irá alternando esa fiereza con trazos más retorcidos y atmosféricos. Por momentos casi disonantes, las líneas que conforman su base rítmica durante esas partes menos violentas y sin llegar a la espesura de gente como Imperial Triumphant, son increíbles. Un corte ambicioso, puede que pretencioso incluso, pero con el que conecto en todo momento.

De igual forma me agrada esta “Salve” por cómo amalgama velocidad, melodía, atmósfera e intensidad para destapar a los Gaerea más encendidos y furibundos. Una andanada que manda al cuerno aquél trazo más vitriólico de la inicial “Memoir” en pos de un black tan descosido como directo. Me funciona la leve melancolía que anticipará la llegada de largo puente, a la par pesado y grandilocuente, interrupto necesario de este poderosísimo segundo corte.

Más intrincada y laberíntica, con algo del ADN de “Memoir” inserto en un cuidadísimo prólogo, “Deluge” tiene quizá como mayor debe lo pronunciado que resulta la semblanza de los polacos Mgła, banda con la que se les suele comparar a los portugueses de forma bastante habitual. En el haber la forma en que colisiona a los Gaera más veloces y centrífugos con los más retorcidos y cavernosos. Echando mano de ciertas disonancias a través de las andanadas más febriles y de una cierta sobreproducción durante las más atmosféricas. El puente, más leve a la par que algo lindante con el post-black, bien merecía algo más de desarrollo.

Arson”, con u prólogo que bien podría haber firmado el mismísimo Neige (Alcest) en un día tonto, dibuja uno de los riffs de mayor acento clásico dentro de este “Mirage” primero para después conducirse hacia un black metal donde el influjo de bandas como Austere o Harakiri For The Sky resulta más que evidente. Hay una cierta melancolía, por no decir nostalgia, inundando gran parte de esta cuarta entrega, que hará buen uso de sus casi nueve minutos para llevar al oyente por toda una serie de tonos y recovecos tejidos con un mimo y un cuidado dignos del mejor orfebre. Magnífica.

Ebb” no brilla tan alto en tareas puramente gramáticas pero sí que encierra una de las propuestas más básicas, a la par que coléricas, de todo el tracklist. Gaerea, sin olvidarse de su habitual mixtura de blast beats y melodía, resultan más feroces aquí. Más primitivos incluso. Que no llega a ser black puramente seminal pero sí que muestra una cara más desnuda y primaria de los lusos.

Del tema título “Mirage” me agrada la malignidad que desprende el prólogo, así como ese ritmo marcial que irrumpe a continuación y su trazo alterno y bifocal. En primer término surgen unos Gaerea más comedidos, que construyen un corte que, a ratos, acusa una cierta levedad propia de los temas adelanto, y que sin llegar a contrastar con los grandes tropos que impulsan al álbum al que da nombre, sin duda entrega un regusto algo más amable. Dentro de lo que cabe, claro. Y es que incluso cuando llegan los blast beats más apurados, la banda ni mucho menos alcanza las cotas de gravedad de otros cortes aquí presentes. Me engancha sólo a veces.

Cotas de gravedad como las que tiene, por ejemplo, esta “Mantle” de riffs inicialmente algo planos pero rebosantes de melodía en la más pura tradición de la banda portuense. A estas alturas de “Mirage” no sorprenderá este trazo sencillo aunque ambivalente. No obstante es un corte que entrega buenos riffs y mejores melodías. Que vuelve a teñir su rabiosa línea de voz de un marchamo melancólico, que me vendrá a recordar, en cierto modo, a la anterior “Arson”, y que pese a cierta redundancia, me funciona.

Laude”, que finiquita la edición en vinilo, porta otro de los riffs más característicos de “Mirage”. Su llamativa atmósfera, desligada del álbum y a la vez solidaria a éste, amplifica el rango tonal del disco, trasluce otra cuidada gramática, y desemboca en un puente desnudo que parece querer guiñar el ojo al prólogo de la inicial “Memoir”. Su epílogo, más apaciguado, diría también que más elegante y señorial, se me antoja el cierre perfecto a este “Mirage”.

Decía que “Laude” cierra la edición en vinilo porque, en las distintas ediciones en cd y digital, tal honor es para “Dormant”. Prólogo pesado, grandilocuente a la par que ominoso, que conducirá hacia una serie de riffs más anquilosados, no tan frenéticos. Más básicos y menos imaginativos, con lo que no quiero decir que este bonus no funcione. Ni mucho menos. Una bola extra desarraigada en cierta manera del álbum al que complementa.

Qué futuro le aguarda a la banda portuguesa tras la salida de su guitarrista Miguel Vanzeler no lo sabemos. Su presente, a pesar de la pérdida, resulta de lo más luminoso. Han encadenado dos grandes discos de estudio y se saben ganadores. En sus manos está mantener aguantar el tipo y confirmarse como uno de los grandes nombres de la escena europea con un futuro álbum de estudio a la altura de este tercer trabajo. Empresa nada fácil.

Texto: David Naves

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