Reseña: Exkalibur «Volando Hacia El Infierno» (Fighter Records 2022)

La trayectoria de estos heavies alicantinos de Excalibur arranca nada menos que en 1984, concretamente en la localidad de Elda, aunque no sería hasta cuatro años más tarde que entregarían su primer disco largo, aquél “Generación Maldita” al que seguiría “Cero”, ya en 1996. La banda no volvería a dar señales hasta 2013, cuando publicarían el Ep “MasDUROs”, al que seguiría el largo “Humo Negro” en 2017 y, finalmente, este “Volando Hacia El Infierno”. Con un nuevo bajista a bordo en la figura de Valentín García David así como la adición de Silvia Bolzán “Panther” como segunda voz y coros, completan la formación valenciana Paco Mira en voces, Juan Rico y Carlos “Indio” en guitarras, Vicente Beneite a los teclados y Javi Martínez tras la batería. Este cuarto álbum de la banda vino al mundo en los Órbita Sonora Studios y está siendo distribuido por Fighter Records en cassette, cd y vinilo de 12”.

Arranca el álbum con el tema que le da nombre al mismo, donde un fortísimo aroma a los Leize más clásicos confronta unas teclas de raíz mucho más hard. Corte construido a la manera clásica, no podía ser de otra forma, nada espectacular ni sorprendente en cuanto a riffs pero bien equilibrado en cuanto a sonido y con cierto gancho.

Con unas teclas que parecen salidas de algún viejo de álbum de los Journey de Neal Schon, “Esencia Salvaje” vira de manera aún más marcada hacia el hard rock, donde ahora sí la voz juega un papel predominante. Todo para un corte que sigue destilando una serie de riffs un tanto distraídos y al que mejoran de forma notable los buenos solos que anteceden al epílogo. Profundamente clásica.

Lágrimas De Sangre” propicia un profundo viraje estilístico al álbum. Hay aquí una deriva hacia una escritura menos evidente. Que no obstante no pierde de vista el hard más clásico pero que no deja en mal lugar su papel como compositores. En las partes más desnudas hay alguna que otra línea de voz un tanto torpe. Por contra, aquí sí aparecen riffs de un mayor calado. Buenos coros rematan a su vez los estribillos y aúpan un buen epílogo. Una de las ofertas más detalladas de este “Volando Hacia El Infierno”.

Y tras esa mayor pompa, bien está una “Héroes” que parece seguir donde lo dejara “Esencia Salvaje”, dejando un corte bien adornado desde el plano técnico pero lastrado, y es una opinión puramente subjetiva, por una apartado letrístico un tanto naif.

No Me Rendiré” ahonda en esa misma senda pero, al tiempo, revela un aire más chulesco que le sienta más bien que mal. Bien construida, en especial en lo referente a estrofas, con las que fácilmente sean las letras más desenfadadas (¿irreverentes?) del álbum y que adolece, eso sí, de un estribillo más redondo.

Es curioso como “Súbele Voz” parece siempre mucho más tontorrona de lo que en realidad es. Culpa en parte de esa letra que la acompaña, pero en realidad deja buenos detalles. Y un puente central inédito en todo el álbum. A veces se me atraganta su ligereza así como otras me sorprendo a mí mismo cantando este estribillo mientras estoy a mis cosas.

En la construcción de su línea de voz y en la forma en que sus coros la apuntalan, “Hijos Perdidos Del Rock” vuelve a recordarme a los inevitables pero siempre infravalorados Leize. Muchos lugares comunes en cuanto a letras pero un feeling muy refrescante, solos de mérito y cuidadísimo epílogo. Me deja la sensación de que merecía algo más de desarrollo que esos poco más de tres minutos y medio.

Madre Tierra” se tiñe de guitarras más leves, pone las teclas en un primerísimo plano y deriva hacia tonos más melancólicos como colchón de una letra de corte ahora mucho más serio. Con alguna rima un tanto distraída, cierto es, pero que no deja de darle un toque de distinción a este cuarto de los alicantinos. Construye un crescendo que concluirá en clave de rap durante su epílogo. Distinta y tan cuidada como curiosa.

Aracné” trae de vuelta unas guitarras con un peso asimilable a la media del álbum, al tiempo que pone en liza la voz de Bolzán para virar hacia territorios más épicos y cerrar esta fiesta en una clave más metálica que, sin resultar especialmente sorprendente, apruebo e incluso agradezco.

Entendiendo al tipo de público al que va dirigido un trabajo como éste, puede ser un álbum donde encontrar más de un asidero. Orgulloso disco de género, quienes aborrezcan el hard/metal de corte más clásico bien harán en huir de él como una banda americana huye de alguno de nuestros grandes festivales. Al resto, buena caza.

Texto: David Naves

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