
Hard rock desde tierras bilbaínas el que hoy nos llega de la mano del sello italiano Wormholedeath Records. Se hacen llamar Midnight Road y son Josu en la guitarra solista, Iñigo en la rítmica, José al bajo, Jambo a la batería y finalmente Jon al micro. “Ready For The Fight”, su segunda referencia tras aquél ya lejano “Thin Lines” de 2010, ha sido grabado completamente en directo en los Beard Studios.
“Ready For The Fight” presenta al oyente un hard rock de corte clásico, ardiente y directo, sin sorpresas ni fisuras, donde da la impresión de que el hecho de haberlo grabado en directo, no hace sino beneficiarles. Jon se desenvuelve como pez en el agua durante las líneas de voz de este medio tiempo. El cariz aguardentoso de su registro le funciona, como también el up-tempo de los estribillos. Un muy buen arranque:
“Voodoo Queen” echa el freno, inunda de groove y, por qué no decirlo, de chulería, el hard seminal de los bilbaínos para después elevarse mediante uno de los estribillos más redondos de este segundo álbum. Entre medias quedan unas trabajadas estrofas, ricas en detalles (esos coros) y siempre bien sustentadas en las cuidadas rítmicas de Iñigo.
“Road To Death” destila un aire más sureño, que viene a amplificar el rango influencial del disco. Viraje que no alcanzará a sonar impostado en ningún momento, si bien encuentro alguna línea de guitarra un tanto tosca durante estrofas. Sea como fuere luce especialmente la buena producción del disco a lo largo de este medio tiempo elegante y distinguido. El solo del puente central bien merecía algo más de espacio, si bien volviendo a la producción del álbum, me agrada la forma en que ésta arropa al epílogo.
“Red Lips” recupera aquél nervio más chulesco de la anterior “Voodoo Queen” para dibujar un corte directo y sencillo, de lo más funcional. Jon estira su registro hasta las últimas consecuencias pero si alguien destaca aquí es Jambo con una línea de batería repleta de buenos detalles. En las partes más nervudas pero también en las más calmas. Ahí es donde emerge la solista de Josu para redondear un más que correcto puente. Bien es cierto que por trazo o estructura no es un corte que me llame especialmente la atención, si bien no es menos verdad que me he descubierto a mí mismo tarareando este estribillo varias veces a lo largo del día. Algo tendrá.
De los ni tan siquiera tres minutos de “Dirty Tricks” uno casi no podría esperar otra cosa que no fuera un hard rock nervioso y directo. Que lo es, sí, pero con más recovecos en su estructura de lo que uno pudiera figurarse antes de darle al play. Un corte que parece diseñado con el directo como fin único y que, pienso, cumple con creces su cometido. Aún en esa duración tan contenida o tal vez gracias a ella.
Justo tras uno de los cortes más briosos del álbum surge “When You Smile”, elegante composición a medio camino entre la balada y el medio tiempo, trazada con toda atención al detalle y brillando de nuevo en cuanto a producción. Sólo echo en falta un estribillo algo más cuidado que termine de finiquitar con éxito sus buenas intenciones.
Muy AC/DC el riff que alimenta el prólogo de esta “Welcome To The Revolution”, hard rock despreocupado que adoptará, estrofas mediante, un aire más a la Aerosmith para terminar configurando un corte de un clasicismo casi seminal. Bien planteada, y mejor ejecutada, Jon está especialmente fresco y desenfadado aquí. Disfrutando él y haciendo disfrutar al oyente. De qué va el hard rock al fin y al cabo. Estupenda.
Una mayor gravedad en las guitarras dará la bienvenida en una “Get Your Way”, proponiendo gracias a ella a los Midnight Road más arenosos y arrastrados. Sin desligarse de los grandes tropos del álbum pero enriqueciendo el fondo de éste. Otro de esos cortes que, tampoco sin resultar fallidos, bien merecían un desarrollo un tanto más ambicioso.
Igualmente breve es“Face To Face”, en cierto modo emparentada con “Road To Death” gracias a ese toque más sureño que desarrolla, de inequívoca influencia americana, para entregar un corte tan sencillo como sincero pero que me engancha sólo a veces.
“Back In Town” cierra el segundo de los bilbaínos con todo el nervio y el desenfreno que les permite su particular forma de entender el hard rock. Por ahí emerge Jon con una estupenda línea de voz, redonda en estrofas y firme en estribillos. Un cerrojazo bien ejecutado, agradable y pegadizo.
No es un disco que les vaya a colocar a la cabeza del género en la península pero sí uno lo suficientemente lúcido para resultar distendido y agradable. Rock de fuerte calado americano, directo, sencillo las más de las veces y que, sin alcanzar la excelencia, se las apaña para hacernos vivir media hora larga de buenas melodías y mejores riffs. Y aunque hay temas que, pienso, bien merecían algo más de espacio, así como alguna que otra ejecución algo torpe, no será este un disco que descabalgue del aprobado alto en ningún caso.
Texto: David Naves