Reseña: Delalma «Delalma» (Maldito Records 2023)

Reconozco que el nacimiento de estos Delalma me cogió tan de sorpresa como a todo aquél que no manejase ningún tipo de “información privilegiada”. Servidor, fan insoportable como era de aquellos Avalanch marcadamente evolucionistas con Ramón Lage al frente, dio un brinco al conocerse que el langreano volvía a la actividad tras diez años, se dice pronto, ajeno al mundillo salvo por pequeños chispazos ocasionales. Una colaboración aquí, un guiño allá, pero nada que hiciese presagiar una vuelta en toda regla como la que nos ocupa. No obstante lo interesante del asunto es que el de Sama de Langreo no volvía huérfano y por las buenas sino que lo hacía enrolado en una banda integrada por varios nombres ilustres. A saber: Manuel Seoane (Mägo de Oz, ex-Lujuria, ex-Ars Amandi), Manuel Ramil (Avalanch, Adventus, ex-WarCry, ex-Sauze), Jesús Cámara (Death & Legacy, ex-Zirce) y Dave Lande (Celtian). Era, por tanto, algo más que la vuelta de ese cantante del que usted me habla y el álbum que se nos venía encima bien merecía nuestra atención.

Grabado en los Estudios Tercera Planta con el propio Manuel Ramil a los mandos de la nave y adornado a través del artwork de Gustavo Sazes (Ancient Settlers, The Crown, Angelus Apatrida, Saratoga, Rage…), el álbum fue editado por Maldito Records allá por el 13 de enero.

Es el propio Ramil quien introduce la inicial “Acto De Fe”, afianzando los arreglos de cariz retrofuturista de los que se alimentan no pocas composiciones a lo largo del disco. Que porta de primeras unos riffs nada excepcionales pero sí del todo funcionales, para desembocar en un rock endurecido, elegante y directo. Buenos cambios de ritmo elevan unos estribillos que vendrán a mostrar a un Lage en su salsa. Más que Avalanch, por momentos me recuerdan, quién lo diría, a aquellos Geysser con los que el ex-Paco Jones grabara un tan estupendo como olvidado “El Hombre Sin Talento”. Seoane vuela libre durante el puente central y todo se conduce dentro de parámetros racionales hasta el epílogo. Un más que meritorio arranque.

El prólogo de “Renegar De Ti” ahonda en esos sintes de corte retrofuturista al tiempo que da pie a que Delalma desplieguen un corte más de ida y vuelta, con marcados acentos sinfónicos dando brillo a estribillos y no tanto a algunas estrofas un tanto distraídas. El tronco central, que como manda el libro de estilo almacena la faceta más técnica del combo, muestra a un Seoane más lúcido que brillante, con guiños casi Hansenianos a término. Corte menos sorprendente que, sin embargo intuyo, les puede funcionar mejor que bien en vivo.

Mañana Vuelve A Oscurecer” entra dentro del grupo de las que ya conocíamos antes de echar nuestras garras sobre la obra completa. Y me agrada al tiempo que me trae buenos recuerdos cómo trae de vuelta al Lage más gritón y visceral. Más directa, evidentemente, clásica a más no poder en sus planteamientos, en gran medida autoconsciente pero bien rematada y/o ejecutada.

Tras el tono tirando a hosco de su predecesora, bien está la forma en que “Ritual” reconduce hacia formas más tranquilas. Es un medio tiempo bien tejido y con gancho. Que, de nuevo, no sorprende en cuanto a intenciones pero tampoco puedo decir que falle en sus propósitos. Porque si bien sus riffs, particularmente en estrofas, no podrían ser más sencillos, sirven de perfecto colchón a otra línea de voz en la más pura tradición RamónLagiana. Saneada y ordenada.

En ese descenso a territorios más leves prosigue una, por otro lado, más que interesante “Y Aún Siento Estar Allí”. Viene a aumentar el rango tonal del disco, atreviéndose a derivar sin complejos hacia posiciones más pop, que vendrán a alimentar el contraste que produce más tarde al retornar hacia los grandes tropos del álbum. “En Esta Vida Ciega Hasta Un Sordo Sabe Oír” apunta la letra mientras se produce esa deriva hacia posiciones más poderosas y enérgicas. Por todo ello, por esa cierta extrañeza que destila, por los bien medidos arreglos del puente y el gran solo de Seoane, otra de mis grandes favoritas de este “Delalma”.

En el mismo corazón del disco se sitúa la pequeña “Pido A Dios”, pequeño y elegante oasis, con Ramón Lage en tonos tendiendo a medio orientales, hasta ahora desconocidos en él. Llamativa en cuanto a construcción y beneficiada por esos arreglos de cuerda mansamente acomodados durante el epílogo. Conduce hacia una “La Última Noche”, a la sazón gran balada del debut, que pronto opta par la opulencia en contraposición a la modestia y la levedad de su prólogo. Para fundir batería del smartphone en vivo y destapar la cara más melosa y afectada de la banda afincada en Galicia.

Luz Ni Tiempo”, corte más extenso del álbum, deduzco por ahí también que más ambicioso, es con mucho el que más me recuerda a Avalanch. En especial a cortes como “Las Ruinas Del Edén” o “Niño”. Bien están por ahí esos tonos más orientales. También las voces más graves con las que Lage engarza estrofas, por no hablar de la gran labor que, en el plano puramente melódico, ha llevado a cabo Manuel Seoane. La lírica teatral del puente vendrá a recordarnos que estamos ante un disco conceptual, derivando finalmente en un epílogo aseado y correcto. Otra de las grandes de este tracklist.

Entre la balada clásica y el medio tiempo se posiciona esta “¿Y Ahora Qué?”, que en su acentuada calma vendrá a resultar algo irregular. Crescendos, buenos tonos altos en voces, riffs más funcionales que llamativos y, a término, la sensación de que “La Última Noche” funcionaba mucho mejor que ésta. Y al César lo que es del César, gran solo de Seoane para el epílogo.

Hay algo en la afinación de ciertas guitarras dentro de “El Mirlo” que me hacen pensar en The Edge. El de U2, sí. En cualquier caso, acompañan más que conforman otro buen corte de hard rock. Ejemplar en su clasicismo de contrapuntos bien dispuestos y rodeado de ejecuciones cuanto menos llamativas en su tercio final. Fue uno de los adelantos y no resulta difícil entender los motivos.

Reconozco que “Cárcel De Cristal” ha estado en repeat casi diario desde que Maldito Records estrenase el videoclip allá por octubre del pasado año. Escuchada estos días dentro del contexto del álbum pienso que aún ha sido capaz de ganar varios enteros. De lejos la que dispone de mayor gancho de la docena, con un Lage estelar, los toques justos en cuanto a arreglos y esa escritura en crescendo, tan clásica y a la vez, tan bien ejecutada. ¿Hizo promesas que el disco no alcanza a cumplir del todo? Puede, pero me parece un temazo incontestable.

Sea como fuere, “Delalma” se cierra con esta “Quédate”. Y es curioso como, ahora, me chirrían los tonos altísimos que busca Lage en el largo y atenuado prólogo. Qué duda cabe tienen éstos mejor encaje toda vez el corte reconduce hacia tonalidades más reconocibles, con los que quizá sean los acentos sinfónicos más preeminentes de todo el trabajo. Un último tema tan imperfecto como el disco al que pone candado.

Si bien pienso que es toda una suerte y un lujo tener de vuelta la voz de todo un Ramón Lage, no pienso que “Delalma” sea un debut perfecto. A lo largo de sus más de sesenta minutos se reproducen grandes aciertos, especialmente en cuanto a ejecución, al tiempo que en lo tocante a escritura se reproducen no pocos lugares comunes. Ahí entrarán en juego las expectativas de cada cual. “Cárcel De Cristal” eclosionó en octubre, disparando las esperanzas que alguno de los adelantos que le siguieron vinieron a calmar. No porque fueran malos cortes del todo pero sí porque, desde luego, no volaban tan alto como aquella. En cualquier caso y como digo, son muchas más las cosas que me agradan que las que me molestan dentro de estos doce cortes fluctuantes entre hard, heavy, power, sinfónico y lo que sea que se le pase por la cabeza a Ramil en cuanto a arreglos. Esperando verles ya por estos lares.

Texto: David Naves

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