Reseña: Excurse «Sitra Ahra» (Dying Sun Records 2022)

Excurse es el emblema bajo el cual se resguarda el bueno de Miguel Souto, integrante de bandas tan interesantes como Suspiral o Arkaik Excruciation entre otras. El gallego regresa ahora con un “Sitra Ahra” orientado al doom, el sludge o el drone y grabado en tres sesiones a lo largo de 2017 y 18. Los temas resultantes de dichas sesiones y que habían permanecido inéditos hasta ahora, han visto la luz al fin gracias al sello neerlandés Dying Sun Records, el cual los puso en circulación el uno de septiembre del pasado 2022 en formatos físico (CD) y digital.

El disco se inicia con la arisca, oscura y nada complaciente “Sacred Dance”, profundizando en la cara más drone del proyecto y entregando un páramo desolado de guitarras oscuras y calma tensa. Aquí resuenan ecos de los casi ineludibles Sunn O))), que se magnifican pasado el ecuador conforme irrumpen las guitarras más graves de todo el corte. La línea de voz de ese epílogo, igualmente oscura y por momentos desquiciada, termina de rematar esta curiosa amalgama de ritmos pesados e insalubre atmósfera. Los más pusilánimes agradecerán el remanso que dibuja durante el epílogo. Interesante arranque.

Beyond The Nile Of Sleep”, primero de los temas que conocimos de este “Sitra Ahra”, propicia una mejor digestión. Es un doom lento y pesado, con ecos sludge y un interesante juego de guitarras. Y si bien resulta más convencional, dentro de lo que cabe, que el corte precedente, tampoco se distingue por ponerle las cosas fáciles al oyente menos habituado al género. En especial cuando atruenan esos alaridos en un registro que de inmediato me recuerda a los siempre inquietos fusionistas estadounidenses The Body. Bien construida, agobiante en su justa medida y dueña de un aura muy particular.

Los primeros pasos de “Death Chant Of Aion” ahondan en la brecha sludge que abriera el tema precedente, dando como resultado por ahí un corte algo más sensato pero igualmente oscuro y poco amable. Llamativa la forma en que el gallego juega aquí con las distintas capas y afinaciones, permitiéndose incluso pequeños guiños que llegan a bordear, aunque sea de manera lejana, la psicodelia. El penumbroso cierre no empaña ni mucho menos la que es fácilmente mi entrega favorita de este debut.

Claro que después está “Séance”. El cierre del disco se va más allá del cuarto de hora, recuperando para el prólogo aquellos nada complacientes aires drone de comienzos del álbum. Las figuras de Stephen O’Malley y Greg Anderson sobrevuelan un arranque que, de forma brusca, acabará tomando el terreno del sludge más árido. Notables los riffs que Souto dibujará ahí sobre una extraña y huidiza línea de voz. Extraña en su parte central, atmosférica a ratos, desnuda a veces y siempre en constante diálogo consigo misma, esta entrega no sorprende al amalgamar las muchas caras que propone Excurse pero sí por la naturalidad con que lo hace. Reza el tópico aquél que hay canciones que merecen más de una escucha para ser apreciadas en su totalidad y desde luego esta es una de ellas.

Treinta y ocho minutos nada amables con el público más casual. Este es uno de esos álbumes que apreciarán quienes ya posean cierto bagaje y costumbre en el vasto territorio de la afinación grave y el ritmo lento. Su fusión entre doom, sludge o drone puede no resultar nueva ni sorprendente pero está cuidadosamente ejecutada. Sus influencias saltan rápidamente al oído, si bien por ahí agradezco que en gran medida sean eso, influencias, y no reproducciones punto por punto de patrones ajenos. Un trabajo para escuchar con atención, captando cada detalle, cada quiebro, cada atmósfera. Oscura sorpresa.

Texto: David Naves

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