Reseña: Black Bomber «Blacklisted» (Coproducción 2022)

Segundo disco para los encabronados rockeros del Bierzo Black Bomber. O lo que es lo mismo: Isi Gallego (batería), Roberto Prieto (bajo), Pedro Megatherion y Javi LesPaul (guitarras) y Migui Albatross (voz). “Blacklisted” fue grabado, mezclado y masterizado en junio de 2022 por Iván Ferro en el Kollapse Studio de Lugo, cuenta con artwork de Gabriel Gallego y ha sido coeditado nada menos que entre siete sellos. A saber: Vinilako, Discos Macarras, Quebranta Records, Finteplatten, Demons Records, Lengua Armada y Noizeland Records.

Ni introducciones ni sandeces. “Blacklisted” proclama desde el primer segundo toda la amalgama de influencias sobre las cuales los bercianos han construido su delimitado ideario: un fuerte deje Motörhediano en riffs, un pulso cercano al d-beat en su base rítmica y el ronco registro de Migui estrofa tras estrofa. Directa, funcional e incluso vistosa desde el plano técnico. Da nombre al disco, pienso que con todo merecimiento:

Beware Of Me”, sin descabalgar de esa senda de rock ardiente y febril, aprovecha para deslizar un tono mucho más macarra, inserto en ritmos más apaciguados que, a su vez, despliegan dejes más chulescos. Por ahí emerge un corte con gancho y no pocos visos de que le puede dar buenos réditos en vivo a los castellanoleoneses. Es todo lo enrevesada que permite la seminal propuesta de Black Bomber, sin olvidar un buen despliegue solista en su recta final y que resulta, cuanto menos, francamente llamativo.

Prieto al bajo introduce la pequeña “Bastardo”, dueña de uno de mis riffs favoritos de todo este segundo disco. Pesada y sin complicaciones, sus estrofas enganchan sin remedio. Su estribillo, sencillo hasta decir basta, parece de nuevo confeccionado con el directo como fin último. Es rock and roll sencillo y malhumorado. Tampoco hay que buscarle muchas más vueltas.

Drunk Again” trae consigo a los Black Bomber más rabiosos y furibundos. Ritmos muy vivos en los que, sin embargo, no olvidan la importancia de apoyarse siempre en riffs que sean mucho más que decentes. Buena labor de Javi y Pedro aquí para un claro ejemplo de que el mayor nervio no ha de ir necesariamente en detrimento de la buena técnica. Más bien al contrario. De ahí que esta cuarta entrega funcione en la medida en que lo hace.

Jolene” y no, nada que ver con el clásico de la gran Dolly Parton, recuerda en gran medida no ya a Motörhead, que también, sino a aquellos Black Bomber de comienzos del álbum. Corte nunca excepcional pero igualmente entretenido y juguetón. Fiel a un ideario previamente establecido y, quizá, demasiado deudor de él, lo que al final redundará en una cierta falta de personalidad que, a buen seguro, no incomodará a casi nadie.

Directa y sin contemplaciones de ningún tipo, “Outlaw” es algo así como la “Overkill” de los bercianos. Y si bien pienso que, en líneas generales, es un corte más que correcto y funcional, su puente central bien merecía solo menos conformista y/o más ambicioso:

De “Roll The Dice” emerge de pronto un aire más garagero, a la par que macarra y seminal. Sencilla tonadilla donde, lo que son las cosas, vendrán a manifestarse todos los solos de guitarra que se pudieron echar de menos en “Outlaw”.

Y todo para que “I´m Terror” recupere de nuevo el pulso más ardiente y decidido. Que me arranquen los tímpanos si no viene a recordar a la ineludible “Ace Of Spades”. Especialmente durante el prólogo y las primeras estrofas. Sea como fuere, y recordando como recuerda por momentos a los High On Fire más enérgicos, creo se le pueden discutir ciertos tics o lo rácano de su duración.

El disco encara su recta final con otro gran riff, el de “Watch Out”, moviéndose de nuevo dentro de entornos más rockeros, permeados a través de estructuras sencillas, que no aburridas, que Migui Albatross apaña con una buena línea de voz. Echo en falta un bajo con algo más de presencia aquí, sobrepasado quizá por la presencia de no una sino dos guitarras. En cualquier caso otro corte más que atractivo tanto por sí mismo como dentro del contexto de este “Blacklisted”.

Revolution” se parapeta ahora sobre una tensión más punk, lo que inevitablemente deriva en un trazo algo más predecible. Que no por ello menos disfrutable. Porque Pedro y Javi han sabido revestirlo de buenos detalles aquí y mejores líneas allá y todo termina por amalgamar lo mejor de los bercianos, curiosamente, desde su propia simpleza. Una buena muestra de que menos no siempre va a significar peor.

La final “Bad Mood” parece adherida al propio “mood” del disco, en su interminable asociación a la sacrosanta enseña comandada, durante tanto tiempo, por el eterno Lemmy Kilmister. Un cierre leal a sus fuertes convicciones como banda. Sencillo, agradable y en cierta manera definitivo.

Junto con “Nueva Droga” de los valencianos Bastardos, el disco más Motörhead que servidor ha escuchado dentro de nuestro territorio a lo largo de 2022. Una amalgama orgullosamente rockera donde pinceladas metálicas convivirán, sin mezclarse, con dejes más punk o incluso un pequeño devaneo hacia el garage. Lemmy, como Elvis, hace tiempo que abandonó el edificio pero sus discípulos no cejan en honrar su alargada sombra. Como debe ser.

Texto: David Naves

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