
Segundo largo para estos death metaleros cósmicos de Radement. Banda que naciera en Jerez de la Frontera y a día de hoy radicada en la capital del estado, formada por los músicos Leidan (batería), Billy Bjørn (guitarra) y Aaron Taake (guitarra y voz). “Elation Of Dysmorphia”, que viera la luz el pasado veintiuno de octubre vía autoedición, cuenta con las colaboraciones de Schizo en voces, de hecho habitual bajista de directo de la banda, y de Ignacio Hitters al bajo. Producido, grabado, mezclado etcétera por el propio trío.
Una voz en off, no otra que la del físico teórico y padre de la bomba atómica Robert Oppenheimer, viene a apuntalar el prólogo de la inicial “Image Of None”. Una pequeña introducción que ya da pistas sobre el tipo de metal extremo que practica la banda ahora establecida en Madrid. Es un primer corte primero acompasado, que no machacón, rodeado de pequeñas islas de metal fulgurante y preciso. Aprecio cómo su técnica nunca desborda a la composición, entregando finalmente un corte que, en su conjunto, resultará más sólido que vistoso.
“The Warrior” prosigue en esa senda de metal que tiende a la técnica sin excesos, que no sin ambiciones. Beneficiada por su dualidad en voces, también por unas líneas de batería más presentes y también más vistosas y rematada por varios detalles en cuanto a producción que suman más que restan. Radement parecen muy cómodos en este amplio abanico rítmico, que va desde la técnica elegante de unos Cynic a trazos que bien pudieran integrar algún álbum de los franceses Gojira. Desde luego saben cómo integrar todas sus influencias, así como también componer estructuras que tienden a lo laberíntico sin que el resultado final suene impostado. De mis favoritas del álbum.
“Gazing Internally” tiene de entrada uno de los mejores riffs del disco. Que sorprende por un sonido algo más hosco, que empaña en parte las buenas melodías que exhiben las guitarras de Bjørn y Taake. Es un corte con una pulsión más clásica, salpicado de solos huidizos y reverberantes durante uno de los puentes más llamativos del disco. Por trazo menos llamativa que buena parte de sus compañeras de tracklist pero eficaz a la hora de ampliar el rango sónico de la banda.
Con Ignacio Hitters al bajo y lejos de retornar a los grandes tropos del álbum, “Controlled Exposure” se las arreglará para conjugar el habitual death técnico de la banda con riff heredados del black primero y un metal técnico después. Que me agrada por cómo está dispuesto: siempre en favor de la composición y no al revés. De nuevo transiciones de lo más natural, otra buena línea de batería por parte de Leidan y, por ponerle alguna pega, una producción que viene a quedarse algo corta a la hora de dotar de una mayor oscuridad a los pasajes más pesados y embrutecidos.
Más groovie, y a ratos incluso algo más heavy, “Human” se destapa finalmente como una propuesta trotona y vibrante que viene en parte a dialogar con el álbum que la contiene. Siento su construcción no tan cuidada, lo que no quita para que siga encontrando en ella asideros suficientes a los que agarrarme. Como ese pulso más melódico que emerge a pequeños ramalazos, la a ratos desbocada batería de Leidan o el buen trabajo en cuanto a ejecución de su tramo final, empañado no obstante por ese fade-out con que finiquitan. Ni mucho menos lo más redondo dentro de “Elation Of Dysmorphia”.
Se suceden ahora un par de cortes instrumentales. El primero es este “A Thought Drawns In It’s Lethargy”, debidamente espacial y/o atmosférico, de sintes quasi siderales que vienen a darle réplica a lo melódico de las guitarras. Angosta y llamativa, viene a introducirnos en una “NGC 6656” de marcado nervio rítmico. Mucho blast beat como base de una serie de riffs nunca rompedores pero siempre eficaces. La banda quizá se muestre algo timorata a la hora de exhibir un músculo técnico que uno intuye a ratos sin que éste llegue a manifestarse del todo. Bien porque la banda lo ha querido así, bien por otros motivos. Sea como fuere me agrada el resultado final, más allá de que le habría dado algo más de desarrollo a la idea.
Radement cierran este intrincado paseo por las procelosas aguas del metal extremo con “Last Rites Of A Dying Sun”. De apreciable pesadez durante un trazo inicial de caminar pesado y retorcido. Siempre sin descabalgar hacia lo ininteligible y dando de nuevo prioridad a la composición final. Surgen aquí estupendos riffs y mejores melodías, como si la banda se hubiese guardado para este fin de fiesta lo mejor de su repertorio. Sólidos como nunca cuando hay que entregar metal trotón e incendiario, desatada en lo técnico cuando llegan los solos de guitarra, ahora sí desbocados, y por qué no decirlo, disfrutones; y finalmente apuntalando aquél pulso cósmico que prometían de inicio. Estupenda.
Curiosa amalgama la que han venido a proponer Radement en su segundo álbum. Que lejos de correr por la vía única del death de corte más técnico, han sabido cómo aglutinar toda una serie de influencias, ritmos (los más) e incluso tonos (los menos) sin que el resultado global resulte forzado ni antinatural. Quizá las expectativas en el plano puramente técnico no lleguen a cumplirse del todo, “Last Rites Of A Dying Sun” al margen, pero a fe mía que los chicos saben cómo trazar composiciones donde todo se sucede de manera fluida y natural. Punto fuerte del disco para quien escribe. La producción puede no ser espectacular. A ratos le falta algo de fuerza y quizá también de valentía o experimentación. No deja de ser un álbum autoeditado al fin y al cabo.
PD: Apuntar para el público astur que Radement visitarán los locales Mercurio (Mieres) este mismo sábado dieciocho junto a los madrileños Edenkaiser y los cántabros Cason Brena.
Texto: David Naves