
Prog metal barcelonés el que nos llega hoy gracias al dúo Red Elm: Dany Valcárcel en guitarra y coros y Raúl “BuBu” Morón como voz principal. La banda, que debutara en 2017 con el largo “ZERØ”, vuelve ahora con un nuevo trabajo “Arena” que ellos mismos se han encargado de producir y grabar. Para el master recurrirían a los Estudis Crema. El álbum, como ellos mismos comentan, “significa un antes y un después a nivel literario, ya que ha sido fruto de una explosión de experiencias, sensaciones y reflexiones de BuBu”. Con artwork de Ione Navarro, se encuentra en la calle desde octubre pasado año.
El dúo viene bajo la etiqueta progresiva y sin embargo puede ser el de Sôber el primer nombre que acude al subconsciente mientras transcurren los primeros pasos de una esquiva pero bien armada “HPLV” que ya deja claras algunas cosas: la alternancia en ritmos y tonos, un deje muy contemporáneo en el trazo de estribillos y la preeminencia del aspecto vocal sobre el resto de elementos. Resulta innegable el buen trabajo del dúo a la hora de entrelazar las diferentes capas que habitan en este primer corte, aspecto este que cobra vital importancia conforme transita hacia su buen epílogo. Sin excesos pero un buen arranque.
Detecto algunas estrofas algo atropelladas en esta “Nueva Oportunidad”, de la que aprecio ese transitar a veces cercano al metalcore más melódico. Ciertos detalles de producción en cuanto a voces no harán sino aumentar esa sensación. Se revela como otro corte interesante por la amplia (que no dispersa) paleta de colores que ofrece. Me agrada ese puente central de corte más atmosférico, casi espacial, así como también el cierre más pesado que dibujan aquí, si bien se me antoja algo corto.
“Almacenados”, corte más extenso de este segundo trabajo, acentúa la cara más ligera de los barceloneses en un primer tercio que pondrá en liza a los Red Elm más calmos. Ello no quita para que aparezcan buenos dibujos de guitarras, Valcárcel, en su sencillez, está estupendo aquí; así como una firme línea de batería, repleta de buen groove. El tramo final destapará la cara más agria, arrastrada e incluso poderosa del dúo. Voces filtradas inclusive. Aquí será capital la mayor gravedad que aportan las guitarras de Valcárcel, pero también los tímidos toques sinfónicos que incluyen. Corte bifocal, poderoso y llamativo.
“Desafío” mantiene esa mayor gravedad de las guitarras al tiempo que amplifica la carga sinfónica de “Almacenados” y, entre medias, ofrece alguna de las voces más poderosas de todo el álbum. Corte que navega por melodías muy a lo Sôber mientras vuelve a picotear del metalcore melódico más contemporáneo. Siempre en su justa medida y sin abusos. Bien arreglado y mejor adornado, me resulta una más que acertada elección como adelanto:
“Dormido” arranca en pura balada para después derivar hacia un medio tiempo con BuBu dibujando una estupenda línea de voz. La calma que trazan, aún con sus crescendos, confronta una letra comprometida, nada ñoña, que termina por darle el toque a este buen quinto corte. El solo de Valcárcel, de sonoridad inesperadamente clásica y reverberante, se me antoja la guinda perfecta. Un corte en definitiva que romperá la tónica del álbum y en el que el dúo sale más que airoso.
De ahí tal vez la forma en que “Liberarte” reconduce hacia territorios más habituales, más viscerales y descarnados, si bien tampoco descarrilan de los grandes tropos del álbum. Corte interesante en cuanto a escritura aún a pesar de su rácano desarrollo (3:34), sembrado de tímidos dejes progresivos aquí y allá, que cierran no sin antes descubrirnos su cara más desnuda.
“Ascensión” vendrá a rimar con la anterior “Dormido” a la hora de destapar la cara más livina y calma del dúo catalán. Un primer tramo en pura balada clásica, con BuBu manejándose con cuidado y sin errores por una tranquilidad que pronto irá ganando enteros. Será ahí cuando irrumpa Valcárcel con uno de los solos más completos y trabajados de todo “Arena”. Una composición agradable por construcción, que deja notar el cariño y cuidado con el que el dúo ha tratado desde el papel al estudio a esta penúltima entrega. Estupenda a mi modo de ver pero inasequible para quienes renieguen de propuestas alejadas de toda gravedad. Que de todo hay. “Cima” viene a finiquitar el segundo de los barceloneses con un brillo primero tenue y tímido, después grave y descosido, para una outro instrumental y, en cierto modo, alegórica, del disco al que echa el cierre.
No es el disco con mejor sonido que me haya encontrado en lo que va de año. Al final sale a la luz cierta artesanía del proyecto. Pero hay mimbres de sobra aquí dentro para confiar. Curiosamente, han sido los dos temas lentos los que más han captado mi interés tras las escuchas. También “Desafío” o “Almacenados”. Si el proyecto continuará en este formato o buscará establecer una formación con la que rodar estas canciones en vivo, no lo sé, pero hay ofertas aquí dentro que bien merecen ser materializadas ante el público. Sea lo que sea que les plantee el futuro tened por seguro que os lo contaremos aquí, en Heavy Metal Brigade.
Texto: David Naves