Crónica: Semifinal Norte W.O.A. Metal Battle Spain (Puerto de Vega 25/3/2023)

Tocó salir a la carretera para reencontrarnos con nuestra segunda casa en el occidente asturiano, Puerto de Vega, esta vez con motivo de la semifinal norte de la W.O.A. Metal Battle Spain, que congregó en la localidad naveta a las bandas  DEATH BRINGER, BLACK BOMBER, BIERSBREAKER, EVIL SEEDS, BEAST INSIDE,  EMPIRE OF DISEASE, AS LIFE BURNS,  HIBERNIA, CORVUS V y ANEUMA, además del fin de fiesta por parte de DRUNKEN BUDDHA, ganadores de la edición de 2019. Con la buena gente de la Asociación Unirock de nuevo a cargo de una organización de una profesionalidad a prueba de imprevistos y que propició una jornada que se dio más o menos como sigue.

Faltaban cinco minutos para las siete de la tarde cuando Larry (Diario de un Metalhead) irrumpía en escena para las debidas presentaciones y el orden que, a puro sorteo, iba a tener el cartel, quedando finalmente los castellanoleoneses Death Bringer como banda encargada de romper el hielo. Tarea ésta nada fácil, no nos cansamos de decirlo, y que la banda peleó en presencia de buenos y muy fieles fans frente al escenario. La banda, con Víctor Villar (Absalem) en baterías y Paloma Gómez al frente, si bien nunca alcanzó un sonido óptimo, puso todo de su parte durante los correspondientes veinte minutos gracias a buenos temas como “Grey” o “Voices From The Ditch”, dejándonos con ganas de más. Atentos ya a sus futuras evoluciones.

Entre banda y banda se estipularon diez minutos en los que cambiar, probar y procurar los debidos ajustes. Y hay que decir que salvo ya cerca del final con Corvus V, todo salió más que rodado fruto una vez más de una gente que se deja el espinazo para que lo pasemos como nunca. En especial un Pablo Viña que es todo un sinónimo de profesionalidad. Así da gusto.

Los siguientes en salir a escena fueron unos viejos conocidos de esta web, los bercianos Black Bomber, el mejor émulo de Motörhead de toda la Metal Battle y quién sabe si de la península. Teníamos ganas de verles desde que su “Blacklisted” pasara por estas páginas allá por febrero (reseña) y podemos decir que no defraudaron. Rock con nervio y toneladas de actitud para, Drunken Buddha al margen, los veinte minutos más decididamente rockeros de la jornada. Imposible echarle más ganas en menos tiempo, en especial gracias a temas como “Outlaw” o el que les da nombre. Puede que no vencieran pero podemos asegurar que desde luego sí que convencieron.

Iba cayendo la noche cuando a eso de las ocho de la noche y de nuevo con puntualidad religiosa, irrumpían en la semifinal los euskaldunes Biersbreaker. Parafernalia vikinga en su puesta en escena para un melodeath de marcado poso folkie que supuso uno de los virajes más bruscos del evento. Desde luego que vinieron a participar, como todos a intentar ganar, pero durante su set correspondiente dio la impresión de que se lo estaban pasando en grande. Si estaban nerviosos, que a fe nuestra lo estarían como cualquier otro contendiente, lo cierto es que no se notó. Fuera por su llamativo atrezo o por la propia confección de su alegre folk metal, lo cierto es que nos hicieron pasar un más que buen rato.

Evil Seeds, por contra, resultan más serios. Tampoco sin traslucir nerviosismo pero desde luego que su heavy metal dejó huella en nuestros tímpanos. Tienen un último disco estupendo en la buchaca, aquél “Theory of Fear” de 2020 (reseña), y un frontman en la figura de Roma, que no se dejó en tierras vascas ninguno de sus conocidos agudos. Desde luego no fueron la banda de mejor conexión con el público presente pero sí una de las que acertó a sonar más sólidas, precisas y contundentes de toda la jornada. Empastados ya desde la inicial “Inside The Vipers’ Nest” y sacando toda la artillería posible en forma de grandes riffs y mejores solos. El cierre con “Stronger” no pudo sonar más contundente. Teníamos una pequeña espinita con ellos y nos la sacamos al fin. Esperando ya poder verles en un show completo.

Turno entonces para los pravianos Beast Inside, a quienes volvíamos a ver en un concurso desde que nos cruzáramos en aquél gélido Oviedo Rock de 2021. No son pocas las veces que nuestros caminos se han cruzado desde entonces y más allá de gustos individuales, se puede decir que siempre responden. Seguros, concisos, de nuevo nos dejaron con cortes que ya forman parte del ecosistema metalero asturiano como “Warchild” o “Brainwash”, todos ellos de ese “Under Control” de 2021 (reseña). Cierto que la llamada al wall of death por parte de Jandro no fructificó. Cierto también que de nuevo parecieron cómodos en el formato reducido. Siguen creciendo.

A eso de las nueve y media le llegaba el turno a la propuesta más extrema de la noche, la que traerían a Puerto de Vega los bilbaínos Empire Of Disease. Una poderosa amalgama de metalcore, groove y death metal que nos dejaron un gran sabor de boca. Banda sólida, poderosa y de gran directo, a la que incluso favoreció un pequeño percance con las luces. Un fastidio para nuestras fotos, un inesperado plus para ellos. Hay propuestas que parecen rendir mejor en la penumbra y este pareció ser el caso. Quien más quien menos no les conocía y lo cierto es que se fueron causando una gratísima impresión y ganando más de un adepto para su causa.

Son las diez cuando llega el turno de otros viejos conocidos de este medio, el combo metalcore As Life Burns, que ni mucho menos lo tendrían fácil en el escenario naveto. Y es que arranca “The Prophecy” y de un tropiezo, Diego (guitarra) por poco se nos cae del escenario. Las ganas, los nervios, sea lo que fuere, lo cierto es que el Sydius tiró de tablas para salir airoso del percance. Nada arredra a los de la cuenca. No es para menos cuando suenan “Bring The Torch” o “We Are Animals”. Podemos dar fe, además, de que la facción más joven del público presente gozó de lo lindo con ellos. Sobremanera cuando, ventajas del inalámbrico, Mikel se pierde entre la gente o suena “Until The Clean Mind Breaks”. Sortearon las piedras del camino y salieron airosos cuando todo parecía en contra para ellos.

Hibernia por otro lado tampoco lo tendrían fácil. Los folkies de Torrelavega dispusieron de nada menos que ocho músicos en escena, flautas, violines y hasta un bouzouki pero que en los veinte minutos marcados nunca llegaron a sonar compactos del todo. Y es una pena porque su propuesta resultó al menos llamativa y temas que trajeron como “Frost Kingdom” o “Winterstorm” no tenían mala pinta. Buscaron además conectar con el público presente, consiguiéndolo solo de forma puntual. Problemas de sonido al margen era su propuesta y les honra haberla defendido con uñas y dientes, hasta las últimas consecuencias.

Si el sonido se había cebado con Hibernia, los problemas no serían menos para los leoneses Corvus V. Y es que cuando la maquinita se niega a arrancar, no hay manera. Lástima porque les seguíamos la pista desde que aquél “Advenæ” pasara por estas páginas a comienzos de 2021 (reseña) y teníamos ganas de verles. Al final la banda excedió los diez minutos estipulados para el cambio entre participantes, reduciendo drásticamente su set y dejándonos huérfanos en parte de su peculiar rock/metal alternativo. Esperando ya sacarnos esta espinita en un futuro no muy lejano.

Todos los problemas que habían tenido Hibernia y Corvus V desaparecen cuando Aneuma toman el escenario del Casino de Puerto de Vega. Última banda del certamen y además jugando en casa, no es de extrañar que su set fuese una auténtica balsa de aceite. Puede que no terminen de tener una personalidad del todo definida pero hay algo que sí tienen: buenos temas apertura como “Fall Apart”, con Laura enfundada en su ya característico mono de una pieza. Con “Castaway Of Chance” vuelve a quedar claro que banda nueva, sí, pero sobrada de tablas. Estupenda labor solista de Borja una noche más. Cierto que “Creatures” quizá no alcanzase el efecto deseado, sin embargo “Ashes Of Your Fears” cerró por todo lo alto la semifinal.

Mientras el jurado tomaba buena nota y realizaba las debidas deliberaciones, qué mejor forma de pasar la noche que reencontrándonos con Drunken Buddha. Ganadores en 2019 y banda que lleva ya tiempo atravesando un momento más que dulce. Se nota desde que termina la intro y acometen “Sea Of Madness” sin ningún tipo de miramiento. Muy sólidos desde que disfrutan de la base rítmica formada por Fran Fidalgo al bajo y Kay Fernández en batería y con un Michael Arthur Long tan volcánico como de costumbre.

En un setlist que prácticamente nos sabemos ya de memoria, y que sigue con “Devil’s Breath”, puede no haber mucho lugar a la sorpresa. Por contra, la banda entrega unas ejecuciones que bordean lo intachable. No faltan nunca las chanzas por parte de Michael Arthur Long al micro, quien de paso aprovechó para desear suerte a todos los contendientes de la batalla. Lo mejor en todo caso es que no faltan temas tan interesantes como la sugerente “Purple Skin” o la frenética “Can’t Hold Your Gaze”.

Aquí el contrapunto lo pondría la más tranquila “Back Where I Belong” para después enlazar con una “Hang ‘Em High” donde la voz de Drunken Buddha aprovecha para darse un paseo entre el público mientras que Diego (guitarra) y Mario (teclas), como diría un clásico, destapan el tarro de las esencias en la acostumbrada versión del “Mr Big” de Free. Vuelta al repertorio propio con la siempre arrastrada “Monster” y la más reciente “Dance Of The Serpent Queen”, ya con banda y público en total sintonía. No sorprende ya a estas alturas ese “Walking In The Shadow Of The Blues” (Whitesnake) ni tampoco la siempre funcional “Lady Stardust”. Sí la particular dedicatoria de Fran Fidalgo a su pareja y ese “Medicine Man” culpable en gran medida de su alistamiento en las huestes del buddha, y donde no falta el habitual baño en champán de un vocalista / showman como hay pocos en Asturias y casi nos atrevemos a decir que fuera de ella.

Para el final y tras los agradecimientos de rigor por parte de Arthur Long quedarían “Strangers & Fools” y la ya casi obligada revisión del “Highway Star” de Deep Purple. Un concierto de Drunken Buddha siempre va a ser una experiencia. En este caso y cambio de hora mediante, también un viaje al futuro. Y es que sí, pasan las tres de la mañana cuando Larry, bien secundado por el jurado, irrumpe de nuevo en el escenario del Casino para dar cumplida cuenta del veredicto, amén de los agradecimientos de rigor. Organización, medios, bandas, público, etcétera.

No obstante serían Silvicius y Lady Ani (Last Days Of Eden) las encargadas de dar a conocer la dupla ganadora, que sería la formada por Empire of Disease y Aneuma. Todos tenían sus favoritos y siempre habrá debates en este tipo de certámenes. Por nuestra parte solo queda desearles mucha suerte tanto a ellos como al resto de bandas participantes. También mandar un abrazo enorme a toda la gente de la Asociación Unirock por el titánico trabajo que realizan y el tan afable trato que siempre nos dispensan. Por ahí queda además la promesa de que trabajarán por traer la final de la Metal Battle a Puerto de Vega. Vaya desde aquí y con toda modestia nuestro apoyo a la candidatura a modo de despedida de esta crónica.

Mandar saludos a todos los habituales presentes en Puerto de Vega, a quienes no nombraré esta vez. Porque sois muchos, porque ya sabéis quienes sois y porque, como decían Metallica en los agradecimientos del “…And Justice For All”: “long lists are fucking boring”. Nos vemos en el siguiente sarao.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

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