Reencuentro con la gijonesa Ángeles y Demonios con motivo de la llegada a Asturias de los germanos Mad Max. La banda venía presentando nuevo disco, “Wings Of Time” y también nuevos frontman y guitarra solista en las figuras de Julian Rolinger y Dethy Borchardt. Enfrascados aún en la gira cuarenta aniversario, iniciada el pasado 2022, el set se conduciría por unos derroteros más o menos esperables de este tipo de tours.

No por nada “Burning The Stage” y “Starcrossed Lovers”, del álbum “Night Of Passion” de 1987, son las primeras en sonar. Ambas con un Rolinger en gran estado de forma, alcanzando notas altísimas como si no costase trabajo y buscando en todo momento la forma de conectar con el nutrido público asistente. La mejor entrada que hemos visto en la sala en bastante tiempo. “Muchas gracias for coming” exclamaba el rubísimo vocalista. Lo cierto es que se metió a la gente en el bolsillo desde el minuto uno.
Cabe destacar también el buen sonido del que dispusieron. En especial cerca del escenario, donde nos encontrábamos. Siempre va a haber temas que funcionen mejor y peor. Ahí su clásico de 1985 “Heroes Die Lonely” sería de las mejor recibidas de la noche, con un Detlef “Dethy” Borchardt excelso a las seis cuerdas. El guitarra se las vio y deseó, recolocó varias veces su pantalla, posó, se perdió entre el público para un breve solo y pareció disfrutar en todo momento del calor del público. Es el otro fichaje de estos renovados Mad Max y al igual que con Rolinger, la banda parece haber acertado de pleno.

“Fly Fly Away” dejaría un gran sabor de boca y ya con la pegadiza “Lonely Is the Hunter” nos adentraríamos en la recta final del set. Ya con un público entregadísimo, llevando a estos renovados Mad Max en volandas mientras sonaban (y sonaban bien) clásicos como “Hearts On Fire” y en especial una “Too Hot To Handle” que sería otra de las más y mejor celebradas. No desfalleció la buena base rítmica de Axel Kruse y un Fabian Ranft cuyo bajo llegó a Gijón con una afinación rocosa como hemos oído pocas en bandas de heavy / hard como esta.
Decía Rolinger durante una de las pausas que días antes pasaron por Bogotá, tocando para cientos de personas, y que aquél público no era ni por asomo tan ruidoso como el asturiano. Gesto de cara a la galería o realidad, no lo sabemos, si bien tenemos nuestras sospechas. En cualquier caso, quedará ya en nuestro imaginario el momento en que nos preguntó si queríamos más temas y gran parte del respetable respondió con un sonoro “no” a su cuestión. Tuvo el alemán que repetir y a la segunda, menos mal, la respuesta fue afirmativa.

Mad Max se tomarían un respiro antes del gran final a través de la cuidada balada “Thoughts Of A Dying Man” para después darle a la gente lo que había venido a buscar, que no era otra cosa que la versión de Sweet “Fox On The Run”. Sintonía de la Emisión Pirata durante años y a la que el público brindó tratamiento de auténtico clásico atemporal. Presumíamos sería el final, si bien los germanos aún tuvieron la deferencia de entregaros una bola extra en forma de “Night Of Passion”.
Dicho sea con todo el cariño a una sala que siempre nos acoge de la mejor de las maneras, Mad Max están para recintos mayores que la Ángeles y Demonios. Bien conjuntados, con mucha química entre ellos y dos nuevos miembros, Rolinger y Borchardt, Ranft incluso (entró en 2020) que parece lleven toda la vida en el seno de la banda radicada en Münster. Deseando ya volver a verles.

Agradecimientos por el trato y las facilidades a Kivents e Iñaki Fernández y saludos a la tropa de habituales que no fallan nunca. Nos vemos.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz