
“Cuentos Asombrosos” es el séptimo disco ya para los madrileños Leyenda. De hecho se trata de su primer trabajo en cinco años, los que lo separan de aquél “Cibernética” de 2017. La banda se compone a día de escribirse estas líneas de Santi Novoa (teclas), Dennys Singer (batería), Javier García (bajo), Diego Borealis (guitarras) y Antonio S. Montemayor (guitarras y voz). Grabado, mezclado y masterizado por Javier Palomeque en La Guarida Del Mapache Studios, cuenta como viene siendo habitual con arte del propio Borealis y vio la luz el dieciséis de diciembre del pasado 2022 a través del sello valenciano Maldito Records.
Con “Vientos De California” queda claro y desde la mismísima introducción la buena producción de la que goza el álbum. Corte inicial que derrocha elegancia y buen hacer por todos sus costados. De construcción clásica, fuerte en lo melódico y acertada en lo que a gancho se refiere. Quizá la mayor pega venga de parte de unos coros que contradicen el buen sonido que muestran el resto de líneas. Faltos de fuerza y presencia. En cualquier caso un buen arranque, que arrastra cierto toque épico en las estrofas y deja un apañado duelo solista durante el puente:
“No Digas No” entronca con el fuerte influjo melódico de su predecesora, deshaciéndose eso sí de aquellos rasgos más épicos que destilaran sus estrofas, moviéndose con un marcado acento más heavy. Muy ochentera, algo chulesca por momentos, e inevitablemente simple en cuanto a estructuras. ¿También en cuanto a pretensiones? Su estribillo funciona, también la obligada ración solista que precede al epílogo. Puro hard / heavy melódico.
Inevitable aire oriental el que rodea a “Mi Última Noche En Alejandría”, medio tiempo donde las comparaciones con Medina Azahara resultan, a priori, inevitables. Sufre no obstante de una línea de voz desarrollada, aquí y allá, algo a trompicones. Sea como fuere es este un corte más ambicioso en cuanto a escritura, con desarrollos técnicos de lo más estilosos, así como alternancias y/o contrapuntos de lo más eficaces. Con sus pros y sus contras, uno de mis temas favoritos del álbum.
“Bestia y Bella” acerca a la banda a terrenos más metálicos. Nunca áridos, siempre ligeros y melódicos, pero desde luego más recargados y contundentes. Buenas líneas de voz de Montemayor aquí para un corte que, especialmente en estrofas, me recuerda en gran medida a Tierra Santa. Sin llegar a sonar tan maidenescos como los riojanos pero en efecto sí que con más de un punto en común con la banda de Ángel San Juan y Roberto Gonzalo.
De igual manera, casi inevitable resulta pensar en Deep Purple toda vez un Hammond hace acto de presencia. “Noche De Fuego” viene a dejar un poso más clásico en lo que, por otro lado, es un medio tiempo sencillo, desprovisto de alardes, más allá del buen hacer de Borealis durante el puente, y que sirve para amplificar el rango sonoro de estos “Cuentos Asombrosos” sin dejar más poso que su propia rareza dentro de este tracklist.
Toda vez supera su elegante prólogo, “Laberinto” vuelve a dar otro giro de timón al álbum al reconducir, de nuevo, hacia terrenos más metálicos. Buenas voces de Montemayor aquí, contrapuestas a unos coros algo a destiempo. La letra, por momentos de lo más elemental y recurrente, corona en un estribillo con pinta de dar buenos réditos en vivo.
“La Triste Balada De Artax”, o la inevitable entrega calma del disco, reproduce casi punto por punto toda una serie de inevitables tics. Sencilla por tanto, bien arreglada, resulta no obstante un tanto impersonal. Y es que tengo la sensación de que su ADN, de tan cuidado, la hace previsible.
Hablando de previsibilidad, para nada lo es el prólogo de esta “Planeta Tierra 2.0”. Luego y toda vez irrumpe un riff cabalgante, de los de toda la vida, Leyenda ofrecen un corte bien intencionado, especialmente en lo temático, si bien algo descompensado. Sorprende dado el buen sonido que rodea al disco en su conjunto, pero quizá, dado su discurso, el fuerte poso de las teclas se me antoja algo excesivo. Apreciación de lo más subjetiva y tan válida, o no, como su contraria. Y de todas formas uno de los cortes más llamativos de este séptimo trabajo, tanto por escritura como por ejecuciones y al que, pienso, se le pueden perdonar las deficiencias comentadas.
El caso es que esas teclas tan prominentes sí le funcionan a esta “Lady Halcón” que, al igual que ya lo hiciera la anterior “Bestia y Bella”, de nuevo vuelve a recordarme a los Tierra Santa más postreros. Canción más extensa del álbum, interesante en cuanto a arreglos, cuidada en lo gramático, estupenda esa parte final, y que lleva a uno a preguntarse cómo es que no caben más entregas como esta a lo largo del tracklist. Más allá de lo naif que me resultan ciertos versos, un corte más que interesante.
La final “Joker Club” sigue encaramada en esa onda más metálica. Llamativa, que no acertada, en cuanto al uso que hace de los arreglos, deja a un Montemayor en una clave que me recuerda, lo que son las cosas, a Fortu, especialmente en estrofas con esos tonos rotos. Es un corte asido a los grandes tropos del disco y, por extraño que parezca, también disociado de ellos. Un cierre bicéfalo en cierto modo y con el que me cuesta horrores conectar.
“Cuentos Asombrosos” alberga razones más que de sobra para contentar a su parroquia. Lo que ya no tengo tan claro es su capacidad para resultar llamativo a oídos de oyentes menos habituales del combo capitalino. Salvo detalles puntuales, es un álbum bien producido, si bien más nítido que potente. Su fuerte poso melódico manda, lo que a veces perjudica a cortes más musculosos, que descabalgan en parte por su falta de pegada. Sea como fuere y más allá sus desequilibrios, o de ciertas decisiones que no he alcanzado aún a entender, pienso que el disco termina por resultar correcto, ameno y disfrutable.
Texto: David Naves