Cita en la siempre acogedora Lata De Zinc ovetense con motivo de la venida de los gallegos Moura, quienes en solitario presentaban su último disco, el estupendo “Axexan, Espreitan” (reseña aquí) ante un público ávido de su peculiar psicodelia de poso folkie.

Porque lo cierto es que la música de los gallegos es toda una experiencia. Ante una buena entrada, considerando que el evento era un jueves, se presentarían en la capital asturiana con una puesta en escena eminentemente retro. Un moderno diría vintage. Aquí nos gusta llamar a las cosas por su nombre.
Con amplio retraso sobre el horario establecido, cabe decirlo también, la banda arrancaría a eso de las 21:49 para con “Alborada Do Alen” dar cumplida cuenta del nuevo álbum. Y he de decir que, al menos donde servidor se encontraba, el sonido no pudo ser mejor. Máxime teniendo en cuenta la amplia formación que dispusieron y lo reducido, que no pequeño, del recinto.
Moura, eso sí, toparían con la ya célebre frialdad del público asturiano. Diego Veiga se haría grande aquí. Y es que ya desde el reposado arranque pareció meterse al publico en el bolsillo. Ayudó como digo el buen sonido que desarrollaron. Dos guitarras, dos voces, bajo, batería, teclados, sintetizadores, panderetas, maracas y hasta una lata de ¿aceite?. Todo formando una amalgama fácilmente discernible y lo que es mejor: disfrutable.

Como disfrutables son “Romance De Andrés D’Orois” o “Pelerinaxes” que encadenarían hasta el momento en que Veiga aprovechó para agradecer a Miguel Ruiz (Acid Mess, Sombra) por haberles traído a Asturias y a la sala por acogerles. Vaya nuestro agradecimiento también para ellos.
Desaparecerían las guitarras para uno de los momentos más tenues y espaciales de la noche. En efecto, “Alalá Do Abellón” nos puso la piel de gallina, multiplicando por diez el efecto que produce la versión del álbum. Porque esa fue la cosa durante el show de Moura: la banda gana enteros sobre las tablas.
Tras finiquitar el repaso de su nuevo álbum con “Cantar Do Liño” y “Encontro Cunha Moura Fiadeira En Dormeá”, con una Belém Tajes sensacional, llegaría el momento de volver a su anterior trabajo. Algo que desenfrenó a varios de los presentes. Y es que el combo gallego parece haber arraigado con firmeza en su comunidad vecina. Al fin y al cabo, todos somos atlánticos como se encargaría de recordar Veiga.

“Eira”, “Da Interzona A Annexia” y “Muiñeira Da Maruxaina” culminarían una recta final que habría de llegar a su punto álgido con la estupenda “Ronda Das Mafarricas”. A término poco más de una hora del mejor rock psicodélico de aquí y un fijo en mi lista de mejores bolos de este sufrido 2023.
Una gran noche. Al igual que el día de Mad Max, se hacen raros los conciertos con una sola banda en el cartel. Feliz en todo caso por lo bien que se dio, el gran trato recibido y esperando ya con ansia siguientes citas. Esto no para.
Texto: David Naves
Fotos: Archivo Moura