
Es el cuarto disco ya para los chicos de Icestorm: Alex Martínez (bajo, coros), Jaume Roca (guitarra, coros) y Marc Storm (voz). “The Northern Crusades”, obra conceptual con las cruzadas acontecidas en el norte europeo como trasfondo, fue grabado por Oscar David en Axtudio y posteriormente masterizado por Tony Lindgren (Amorphis, Wardruna, Barren Earth, Rotting Christ, Ereb Altor, Elvenking…) en los Fascination Street Studios. Con arte de Piotr Arendzikowski, se encuentra en la calle desde el pasado 24 de febrero.
“Crusaders Of God [ Introduction To The Crusaders]”, con narración del canadiense Matt McCauley, nos introduce en el tono y las temáticas que habrá de desarrollar el álbum durante la próxima media hora. Abiertamente cinemática, nos conduce a una “Across The Baltic Sea [Ascent Of The Northern Campaigns]” que a su vez fue encargada de presentar la nueva obra de los catalanes. Corte de riffs sencillos pero bien plantados, de ritmos casi marciales a ratos, y que derivará hacia un black de tintes épicos conforme alcanza estribillos. Con sus bien medidos cambios de ritmo, los discretos arreglos de su tronco central y una buena producción redondeando la oferta, conforma una más que decente dupla inicial.
“The Iron Fist On The Lance Shaft [The Teutonic Knights March To War]” es en realidad un arreglo de una canción popular alemana, creada por Robert Götz y Willi Nufer en 1921. En su traslación al particular mundo de Icestorm se revela como una pieza a ratos machacona, que quizá por aquello de su origen floclórico tiene un gancho de mil demonios. El recurso de armonizar voz rasgada con coros grandilocuentes tiene poco de novedoso, lo que quita para que funcione. Todo lo contrario que ese engorroso fade out final.
“The Night Before The Battle [Bonfires, Prayers And Songs At The Teutonic Camp]” es la brevísima introducción de tintes épicos que nos dirige bien y pronto hacia la iracunda “The Power To Fight [Peipus Lake April 5th, 1242 – Dawn Of The Battle Of The Ice]”, con la banda amalgamando death melódico y groove de un modo que, a priori, no esperarías en un álbum de estas características. La información que nos adjuntan cita a Lamb Of God entre sus influencias y puede que por aquí transpire parte de este espíritu. Sea como fuere me resulta éste un corte interesante por trazo, que deja de lado la épica para zambullirse en terrenos que quizá chirríen a más de uno. Bien están esos poderosos estribillos en cualquier caso, así como el llamativo riff del puente.
“Clash Of Titans [The Battle Begins]” viene a confrontar la vertiente más épica de los barceloneses con esos inputs más contemporáneos para trazar finalmente uno de los cortes más diversos de este cuarto trabajo. De trazo ágil y diverso, me agrada por su espíritu híbrido pero sobre todo por sus grandes estribillos. No tanto por lo escaso de su duración o el uso de ciertos arreglos entre estrofas. Roca está estupendo al micro en cualquier caso. Al final un tema con el que no siempre termino de conectar.
Engaña esta “The Teutonic Charge [Bishop Hermann Of Dorpat Leading The Charge]” y la forma en que su prólogo reconduce hacia territorios más canónicos. Metal vibrante y encendido de inicio, trufado de épica ampulosa más adelante y que tiene tiempo hasta para introducir una pequeña narración en su interior o aquél groove nada disimulado de cortes como “The Night Before…”. Todo en menos de cuatro minutos y medio. Un corte que picotea de muchas de sus influencias y al que algunos podrían acusar de no tener una identidad definida o resultar poco cohesivo pero nunca de falta de atrevimiento.
Con “Fields Of Death [Nevsky’s Ambush]” vuelve a insistir en su peculiar fusión entre metal contemporáneo y avanzadillas épicas y grandilocuentes. Corte abiertamente bifocal, quizá el que más acuse su ADN híbrido de todo el álbum, y donde cada cual tendrá que elegir su particular trinchera. En cualquier caso interesante por cómo es capaz de fusionar los diferentes inputs sin caer nunca en la impostura o el trazo forzado. La cosa, pienso, tiene su mérito.
Por contra, “Novgorod Arise [Defeat Of The Teutonic Knights]” resulta un corte mucho más centrado. Buenas noticias para los seguidores más recalcitrantes del canon. La banda lo solventa sin olvidar siquiera el (casi) obligado riff cabalgante para un corte de esos con toda la pinta de dar buenos réditos sobre las tablas pero al que se le podría haber sacado algo más de jugo en lo que a duración se refiere.
“Triumph Of The Pagan Warriors [Lament For The Fallen Ones]”, que apacigua ese ardor guerrero en aras de una épica más melancólica donde uno puede pensar, aunque sea de forma vaga, en la última época de Bathory. Cierre por todo lo alto en lo que a épica se refiere. Una grandilocuencia que lo impregna todo. Que pone la guinda a un álbum interesante en su amalgama de géneros y, precisamente por ello, un tanto desigual.
Como cada uno es cada uno, en lo personal disfruto más de los tonos pretendidamente guerreros y no tanto de los más terrenales, si bien aplaudiré siempre cualquier intento por romper las barreras, las que sean, y no limitarse necesariamente al canon. Icestorm han hecho un buen trabajo en cuestiones puramente gramáticas. El disco ensambla un buen rango de influencias sin que el resultado, al menos en lo global, llegue a resentirse del todo. Y aunque evidentemente algunos cortes me resulten más redondos que otros, bien sean los más elementales, bien los más atrevidos, al final pienso que han salido más que airosos del envite.
Texto: David Naves