Cita en la sala Acapulco de Gijón con eso que han venido en llamar “nueva ola del metal tradicional”, o NWOTHM, y que vino a reunir a los suecos Screamer con los canadienses Skull Fist. Inmersos en un tour por suelo europeo que comenzó allá por el día 13 en Copenhague y se cerraba en Burgos el 30 de abril, llegaron a tierras asturianas en perfecto estado de revista. O casi. Pero vayamos por partes.

A las puertas de la sala se barruntaba la cifra de cien entradas anticipadas vendidas y lo cierto es que la sala no registraba mal aspecto cuando a eso de las nueve Screamer salieron a la palestra. Venían presentando nuevo disco los de Ljungby, un “Kingmaker” editado este mismo enero, y cabe decir que se desenvolvieron todo lo bien que se esperaba. Su puesta en escena no engañó y su propuesta, ese metal clásico de marcado acento Maiden, entretuvo sin sorprender.
Quizá porque el sonido era mejorable. Particularmente en lo que respecta a la voz de Andreas Wikström, un tanto baja. Puede también porque mucha de la gente que el viernes pobló la sala estaba allí por el cabeza de cartel y encaró el show de los suecos con cierta displicencia. Sea como fuere los nórdicos hicieron todo por defender lo suyo. Intensidad, buenas poses (todo suma) y mejores solos. Para que luego digan. Al final y después de unos cincuenta minutos se podría decir que resultaron unos teloneros de nivel medio: ni mejores ni peores que tantos otros tantos que hemos visto de un tiempo a esta parte.

Cómo se agradece cuando no se eterniza el obligado parón entre bandas. Fue el caso, ni siquiera veinte minutos duró, cogiendo a más de uno todavía con el cigarro entre los dedos. No así al equipo de Heavy Metal Brigade, siempre dispuesto a dar fe de todo lo ocurrido.
Y lo que ocurrió fue que Skull Fist nos pasaron por encima. Por momentos casi literalmente. El trío de Zach Slaughter (guitarra y voces), JJ Tartaglia (batería) y Casey Guest (bajo), acompañado esta gira por el músico de directo Brett Overkill (guitarra), supo defender su cetro como banda puntera (que no líder) de ese NWOTHM al que aludíamos antes.

Y no se irían sin pelear. El primero el propio Slaughter, la muñeca vendada por un golpe como se aprecia en las fotos. El segundo Guest, que se las vio y deseó con su bajo hasta encontrar la afinación y el volumen correctos. Algo que deslució, aunque solo fuera en parte, la inicial “Hour To Live”. Decimos solo en parte porque a pesar de los problemas, de los dolores, incluso de los quince días de gira ininterrumpida, los canadienses parecían con el tanque aún bien lleno.
Queda bien claro toda vez el sonido encarrila hacia niveles mejor que óptimos y el líder de Skull Fist no duda en sacar todo su repertorio de riffs, solos y voces agudísimas. Si su garganta llegó a desfallecer en algún momento, lo cierto es que ni se notó. Si su muñeca le dolía, que a buen seguro lo hacía, tampoco. Otro tanto se podría decir del resto de miembros del trío más uno. En especial un Tartaglia de pegada infatigable.

Se palpa especialmente a lo largo de buenos cortes como “You’re Gonna Pay” de aquél “Chasing The Dream” de 2014 o la más reciente “Blackout”. Permitiéndose apenas algún pequeño descanso, que Tartaglia aprovecha para colar un pequeño solo de batería, y funcionando con una seguridad y una precisión a prueba de bombas. Buscando en todo momento la interacción con un público entregado en cuerpo y alma a ese heavy metal clásico, vibrante y pegadizo.
Inalámbricos mediante, ambos guitarras se darían un paseo entre el respetable, subiéndose Overkill a hombros de Slaughter para dar como resultado una de esas imágenes que se quedarán para siempre en nuestro subconsciente. Al final y si se puede poner una pega: que el bolo no alcanzase la hora de duración. Que puede uno entenderlo por la lesión de su líder o por el largo trajín de una gira sin descanso, pero a fin de cuentas nos supo a poco. Con eso y con todo, gran concierto el que nos ofrecieron.

Otra buena noche de metal en la buchaca. En la mejor compañía, los habituales que no fallan nunca, y que no querríamos cerrar sin agradecer a las productoras Franelrock y Apaga y Vámonos por las facilidades. De igual manera desear a Screamer y Skull Fist la mejor de las suertes en el resto de su tour europeo. A nosotros, lo sabéis de sobra, nos veréis en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz