Mientras caminamos de forma inexorable hacia las inevitables citas festivaleras del verano, tocó hacer una parada técnica en el Gong Galaxy Club para dar cumplida cuenta de la venida de Ancient Settlers y Defacing God a tierras asturianas. Ambas bandas ahora con chica al frente y que vinieron a reunir alrededor de unas setenta almas la tarde del pasado viernes.

Tras algún pequeño problema de ultimísima hora, los renovados Ancient Settlers hacían acto de presencia a eso de las 21:04. Y aunque venían con nuevo Ep bajo el brazo, el arranque corresponde a “Jotnar Magick” del largo “Our Last Eclipse”, que pronto enlazarían con “Die Around Me” de su primer Ep. Y salvo algún que otro acople inoportuno, cabe decir que sonando como se esperaba. Una banda que supo hacer suyo el escenario de la sala ovetense, confirmando las buenas sensaciones que nos dejaran allá por octubre del año pasado en la más coqueta Ángeles y Demonios de Gijón (crónica).

La banda ha cambiado. Obvio pensarlo cuando reconfiguras nada menos que la voz, en este caso con el finés Antony Hämäläinen entregando el testigo a Argen Death. La venezolana supo conectar con la gente y defender buenos temas como “Cast in Gold” o “Cerements”, pero qué duda cabe pareció más en cómoda a lo largo de “Modern Travelers” o “Mihi Nomen Est Ira” de su más reciente Ep.

Agustín Martínez, inalámbrico mediante, se daría un buen paseo entre la gente durante “Into The Depths I Ride”, incitando al circle pit y mandando una de las cuerdas de su guitarra al cubo de la basura. Fue el punto álgido de su show, puso a la Gong a dar saltos, demostró que parecen seguir línea ascendente, con muchas cosas que contar y buen metal para ofrecer. Seguimos al tanto.
Tras el obligado cambio de enseres sobre el escenario, turno a eso de las 22:12 para los blackers daneses Defacing God. Con una llamativa, que no exagerada, puesta en escena, envueltos en túnicas y un corpse paint blanquecino, el quinteto liderado por Sandie “The Lilith” Gjørtz pareció salir con la intención de no ser menos que sus compatriotas Baest, que nos arrollaran desde el mismo lugar allá por el mes de marzo.

Venían los de Aalborg presentando su debut con Napalm Records “The Resurrection Of Lilith” y, en buena lógica, su set correspondió en gran parte a este trabajo. Y podemos decir que en lo que a entrega sobre las tablas y habilidades técnicas se refiere, cumplieron sobradamente con lo que se esperaba de ellos. De igual forma cabe decir que el entramado sinfónico de su particular black metal nunca llegó a resultar del todo audible, lo cual de alguna forma vino a naturalizar su propuesta.
Así pudimos disfrutar de la gran pegada de Olsson tras baterías y de la mejor técnica de esa buena dupla guitarrera que forman Christian Snapholt Nielsen y Signar Petersen. Claro que si hay alguien aquí que se lleva (casi) todos los focos, claro, esa es Sandie. Sea su hiperactividad en escena, sea su peculiar imagen, que por momentos me recodara al Dani Filth más primigenio, y que luchó de forma denodada por conectar con un público, cabe decirlo también, menos frío de lo habitual.

Calcando el arranque que dibuja su debut, el quinteto fue un cañón desde el primer momento. Cierto que los coros del casi gigantesco bajista Rasmus “Kalke” Munch Nielsen nunca llegaron a oírse de manera nítida. Cierto de igual forma que al público pareció no importarle, poniendo gargantas de su parte y agitando melenas como en los viejos tiempos. Así da gusto.
Y aunque el setlist obedeció en gran medida a su nuevo álbum, no obviaron los daneses un cumplido repaso por los singles precedentes “The Marked Ones” y “Succumb the Euphoria”. Todo sin que Sandie perdiese un ápice de gravedad o punch en la voz y revelándose en todo momento como una frontwoman a la que seguir con atención. Banda con una pinta inmejorable y a la que habrá que seguir muy de cerca.
Uno firma que todos los conciertos de sala que restan hasta la llegada inevitable del estío y los grandes eventos sean como el del viernes. Sin tacha en cuanto a organización, en la mejor compañía y con dos bandas dejándose la piel para que el público asistente se lo pase lo mejor posible. Mandar por tanto un saludo a los habituales de siempre, dar las gracias a ITP Promotions por las facilidades y a Azu y Andrés por el apoyo logístico. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: David Naves / Defacing Gods