Reseña: Golgotha «Mors Diligentis» (Xtreem Music 2022)

Veinticinco de octubre fue la fecha elegida para estrenar el último trabajo de los doom / death mallorquines Golgotha. Una de las bandas de metal extremo de mayor trayectoria dentro de nuestras fronteras y que regresa ahora con remozado line-up y ganas intactas. Al miembro original Vicente J. Payá (guitarras) se le une esta vez la base rítmica formada por Tomeu Crespí (batería) y Andrew Spinosa (bajo), la compañera del propio Payá en Bis•nte María J. Lladó (voces limpias) y finalmente Miriam Vallés (voces guturales). “Mors Diligentis” ha sido grabado, mezclado y masterizado por Miguel A. RiutortMega” (Æolian, Eveth, Decrapted) en los Psychosomatic Studios (Mallorca), cuenta con artwork del anterior vocalista de la banda Amón López (Avulsed, Taifa, Hyde XXI) y ha sido puesto en circulación a través de Xtreem Music en formatos digital, CD, cassette y vinilo de 12».

My Burden” ahorra cualquier tipo de introducción para disparar desde el primer acorde el acostumbrado doom/death melancólico y apesadumbrado de la banda isleña. Arreglado en su punto justo, con un cuidado tratamiento de las líneas vocales, fantásticas Lladó y Vallés, configurando finalmente un primer corte que huye de las gramáticas más avanzadas que habrá de exhibir el disco más adelante. Elegantísimo epílogo en cualquier caso.

Un mayor brío el que ofrece esta “Our Trust Betrayed” que en la sencillez de trazo e incluso de sus riffs parece evidenciar cierta autoconsciencia. Parece en todo momento un corte muy pensado de cara a convertirse ser la carta de presentación del álbum. Una carta correcta, sencilla, algo previsible incluso. Payá dibuja buenos detalles con la guitarra y Vallés se desvive al micro. Todo transcurre sin errores ni sorpresas:

Tal vez la mayor luz que emana de “Our Trust Betrayed” así como también su sencillez estructural amplifique el impacto de una “Farewell Humanity” que pronto redirige la propuesta del combo mallorquín hacia territorios más ambiciosos. Y me agrada porque logrará hacerlo sin pecar nunca de pretenciosa o pedante, siendo capaz de dejar lo mejor de Golgotha desde el plano puramente compositivo con sentido y naturalidad. Desde los buenos arreglos al ajustado contrapunto de sus dos voces principales, pasando por los buenos riffs o la elegancia de ese tronco central o la mayor pesadez del epílogo, todo funciona. Verdadera baza ganadora de este quinto trabajo.

Waiting For My Death” pronto da paso a los Golgotha más briosos, bien apoyados en el doble bombo de Crespí, Payá y los suyos construyen aquí otra de las grandes armas de este nuevo trabajo. Los contrapuntos sinfónicos en estrofas me funcionan. También el doble juego que propician las dos voces durante los estribillos. Con un trazo que dista de aquella simpleza de la segunda entrega y riffs poderosos, “Waiting For My Death” termina por darle la razón a quienes decidieron convertirla en lyric video del álbum:

El piano que da la bienvenida a “Unconditional Love” para nada hace anticipar la seca brusquedad de la que es, tal vez, la entrega más agria de todo “Mors Diligentis”. Estupendo un primer tercio donde suenan ecos de bandas tan prominentes como Evoken o Esoteric, pergeñando otro corte ambicioso, oscuro pero elegante, muy cuidado en lo que a producción se refiere, con una Lladó al micro dejando una de mis líneas de voz favoritas de todo el álbum. Cierto que en cuanto a riffs coexisten ofertas más interesantes dentro del disco, pienso principalmente en “Farewell Humanity”, pero en su conjunto me parece otro corte ganador.

El descaro inicial que muestra “Alone In The Dark” trae consigo a los Golgotha más decididamente sinfónicos. Es otro corte atrevido desde el papel, que se desarrolla a veces con timidez, los sintes tan escondidos de los estribillos bien merecían mayor presencia, a veces con firmeza, el llamativo puente central que dibujan aquí, y que luego finiquitan pecando de cierta previsibilidad. En muchos aspectos se trata del corte más personal y llamativo de todo el álbum. Poco cohesivo, a veces petulante, a ratos genial. A veces me engancha, otras lo dejo a medias. Empatizo con el mayor riesgo que han tomado aquí y sin embargo no siempre logro subir a bordo.

Viper Tongue” contrastará con lo atrevido, no quisiera decir estrafalario, del tema previo, para reconducir hacia territorios más frecuentes. Sin tampoco olvidar esa marcada presencia sinfónica, huyendo de la sencillez pero sin tampoco abrazar de todo el riesgo, este penúltimo corte viene a abrazar una línea más asequible. De contrapuntos bien tejidos, riffs nunca espectaculares pero tampoco erróneos, con Vallés desgañitándose de buena gana en alguna de las voces más agrias y profundas de todo el álbum. Su puente central me resulta elegante y bien construido, si bien pienso que en relación al conjunto de ideas que desarrolla, a este penúltimo tema le puede pesar algo el culo en cuanto a duración.

Lejos de conformarse, Golgotha dan otra vuelta de tuerca más a través de una “We The Demons” donde aparecen tímidos arreglos de cuerda durante un prólogo que bien merecía un desarrollo mayor. Pero da igual porque tras él irrumpe una de las entregas más firmes de todo el trabajo. Bien equilibrada en cuanto a su carga sinfónica, con un Payá dibujando buenas melodías en estrofas y apoyado por una sólida base rítmica, el disco echa el cierre con una propuesta atractiva y robusta, fiel al género y muy eficaz.

Es el primer trabajo con Lladó y Vallés a los micros y hay que decir que el dúo sale más que bien parado del envite. Si hubo nervios durante el proceso de grabación, en especial en el caso de una debutante como Vallés, desde luego éstos no trascienden a ninguno de los temas aquí presentes. O me faltan aún escuchas para detectarlos. Sea como fuere, “Mors Diligentis” me resulta un disco inteligente a la hora de abrazar una paleta de colores más diversa de lo que adiviné en un primer momento. Sin llegar a quebrar las barreras del género, a fe mía que esto sigue siendo doom/death esencial, a veces canónico incluso, aprecio el riesgo que toman en ciertos momentos del álbum. Incluso cuando siento que no llega a funcionar del todo. Siempre en la orilla de quienes asumen según que riesgos, aunque a veces salga mal. Aplaudir también la buena labor de Riutort a los controles. El álbum nunca desfallece en cuanto a sonido, mostrándose firme tanto en la crudeza como en la caricia, que alguna hay, y es de agradecer. Un disco imperfecto por tanto, pero con varias bazas ganadoras que no deberían ser ignoradas por ningún fan del género. Avisados quedáis.

Texto: David Naves

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