Crónica: Battle Beast + Dark Embrace + Argion (Gijón 26/5/2023)

Parada asturiana del tour que ha traído a la península a los fineses Battle Beast, acompañados de Argion y Dark Embrace, a la Sala Acapulco de Gijón. Una sala que registraría una gran entrada, que cumplió horarios a rajatabla y en la que tuvimos tiempo de ver solo a dos de las bandas del cartel.

Sucede que la vida está sembrada de imponderables al punto de que un inconveniente de carácter automovilístico y a última hora nos impidió disfrutar de la descarga de Argion, quienes de hecho estaban ya recogiendo bártulos y con la sintonía de despedida cuando, tras una inacabable serie de gestiones, por fin pisamos la Acapulco. Prometemos compensarles en un futuro lo más cercano posible.

Pasan veinte minutos de las ocho cuando los coruñeses Dark Embrace, sin bajista y en formato cuarteto, toman el escenario gijonés. Todavía con mucha gente fuera, la banda se mostró tan voluntariosa como efectiva. Tienen en la figura de Óscar Rilo a un frontman con presencia y mucho enganche con la gente. Practican un metal híbrido, preñado de influencias, que de algún modo consolida una propuesta curiosa y llamativamente homogénea en su diversidad.

Salieron a «revienta calderas» ante un público que poco a poco pareció ir entendiendo su propuesta, por lo que su set, de apenas treinta minutos, pareció ir en todo momento de menos a más. Dejaron temas de su nuevo álbum “Dark Heavy Metal” como “Personal Hell”, “A Bitter End” o el que le da título y nos dejaron con ganas de, por fin, verles encabezando su propio cartel.

Tras el obligado cambio de enseres, pasan diez de las nueve cuando se apagan las luces y suena la intro del cabeza de cartel. Unos Battle Beast que, lejos de salir en la zona roja del cuentavueltas, optan por la comedida “Circus Of Doom” para iniciar su particular set.

Puede que el arranque fuera algo tibio. No obstante una Noora Louhimo cornuta y enfundada en una llamativa vestimenta verdinegra pareció en mejor estado que nunca, revelándose no solo como una poderosa voz sino también como una gran frontwoman. Muy enchufados en “Straight To The Heart”, se puede argüir en su contra la gran cantidad de pistas pregrabadas que utilizan y la forma en que estas opacan en ocasiones a las guitarras de Juuso y Joona. En todo caso y en honor a la verdad cabe decir que el público que prácticamente abarrotaba la sala se lo pasó en grande con el combo nórdico. Saltos, agitar de cabezas y cuernos al viento fueron una constante a lo largo de la velada.

En su puesta en escena no faltó humo en cantidades industriales, pirotecnia como acento de varios estribillos y una muy risueña Noora pendiente en todo momento de meterse en el bolsillo al respetable. Con pequeños intentos en castellano incluso. Gustos individuales al margen, demostró ser una de las grandes frontwoman del género en la actualidad.

No obstante a Battle Beast se les puede achacar que hayan perdido parte de la garra que tenían sus primeros discos en favor de posiciones mucho más amables. Casi eurovisivas. Pero cuando uno ve a toda una sala entregada a ellos con “Place That We Call Home” y en especial “No More Hollywood Endings” no queda otra que rendirse.

En pleno corazón del show y para darle un poco de variedad al asunto, amén de algo de resuello para Louhimo, el bajista Eero Sipilä se dirigió a los presentes y, chuleta en mano, interpretó “Un Mundo Ideal”, de la banda sonora del film Disney “Aladdin”, en un más que decente castellano.

Todo volvió a la normalidad con “Where Angels Fear To Fly”, encarando lo que sería la parte final de un show que seguía por los mismos derroteros que antes. Mucha conexión con el público, estribillos directos y asimilables, humo y pirotecnia.

Russian Roulette” resultó incluso bailable pero sería “Wings Of Light” la que definitivamente les haría ganar la batalla. Con mucho el corte más coreado de la velada, con una Louhimo inasequible al desaliento, recibiendo un mar de cuernos como respuesta a su tremebundo despliegue.

Para los bises quedarían “Master Of Illusion”, “King For A Day” y “Beyond The Burning Skies”. Cierto es que en las postrimerías del show y pese al gran desempeño de la banda, quedó cierta sensación de redundancia en su set. Quizá demasiada similitud entre gran parte de los temas que hoy por hoy componen su set. Dicho esto, no es menos cierto que al encenderse las luces y emprender el desfile hacia la calle, las caras sonrientes eran aplastante mayoría.

Y es que Battle Beast parecen ahora mismo llamados a recintos mayores. A la vista de cómo enganchan con el público y de lo bien que parece haber ido la gira por nuestro territorio, y a falta ahora mismo de una sala aforo mayor que la Acapulco, raro será poder volver a una banda como esta por Asturias. Así pues, agradecidos de haberlo vivido y de poder contároslo desde aquí.

Algo que en esta ocasión y que por aquellos imponderables que citábamos al comienzo estuvo en un tris de no suceder. Por lo que no queda sino agradecer a Nacho Asturias, Laura Faedo y Axl el apoyo logístico que nos brindaron y sin el cual esta crónica no habría sido posible. Estamos en deuda. Del mismo modo, mandar un afectuoso saludo a Piratas de Libertalia por la compañía. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Deja un comentario