Reseña: Bestia Negra «Animal Domination» (Autoproducción 2023)

Y finalmente cayó en nuestras manos el largamente esperado debut de los heavy metaleros clásicos asturianos Bestia Negra, la banda que forman Nacho al bajo, Rafa en baterías, José en la guitarra rítmica, Román en la solista y Gil en voces. “Animal Domination”, que así han dado en llamar a este primer álbum, se grabó, mezcló y masterizó en los Breakdown Studios de la mano del Sound Of Silence Nefta Vázquez (Beast Inside, Actvs Mortis, Brutalfly…). El trabajo viene en un cuidado digipack diseñado por Alejandro Blasi (Blast Open, Lépoka, Arenia, Scars of Oblivion…) y cuenta con fotos de Aladino Herraiz.

La banda obvia toda pompa para comenzar con una “Winds Of War” que viene a fusionar a unos Judas Priest con unos Iron Maiden previos al zafarrancho de sintetizadores que ambos abrazaron en la segunda mitad de la década de los ochenta. Es un corte, sí, muy clásico, de sonido redondo, afinaciones que suman y buen espacio en mezclas para cada una de las líneas. Entrega que ya dice algo de la forma en que construyen sus temas, pues yéndose por encima de los cinco minutos, pasa sin embargo como uno de los cortes más rácanos en este sentido de todo el trackist.

Y es que la banda disfruta tejiendo largas introducciones como la que adorna el prólogo de una “Angel Of Death” que muchos ya conocíamos. Varios de estos cortes llevan años cociéndose a fuego lento y por ahí pueden acusar cierta falta de frescura. En cualquier caso, ciñéndome a lo que suena aquí, engancha ese riff a lo viejos Accept, también los buenos detalles melódicos con los que habrán de engarzar cada estrofa. Y es que Román está más que sólido a lo largo y ancho de esta andanada clásica y pasional.

Alberto Sorribas y Romina Cavaglione aportarían su granito de arena para sacar adelante “Faster Than A Bullet”, a la sazón corte más escueto de “Animal Domination”. Cuenta no obstante con uno de los riffs más pegadizos de todo el trabajo. Y aunque haya momentos puntuales en que me chirríe el inglés de Gil, difícilmente encontrarás al frontman falto de la entrega y la pasión necesarias. Especialmente en el epílogo, ahí donde se adivina un crescendo que no llegará a materializarse del todo. ¿En futuras interpretaciones en vivo quizá?

La banda ennegrece su clásico heavy metal en una “Hell Over Me” de poso oscuro y arrastrado. Una oscuridad que vendrá a ampliar los horizontes tonales del disco, al tiempo que permitirá a Gil ofrecer lo más profundo y menos amable de su registro. Bien está por tanto el buen cambio tanto de tono como de ritmo que el quinteto injerta aquí, que deriva sin miedo hacia un metal de mayor brío, con un Román francamente inspirado.

The Harbinger”, corte más largo de “Animal Domination”, arranca desde un prólogo (replicado en el epílogo) tranquilo y reposado, en la más pura tradición de los Iron Maiden más elegantes y señoriales. Distintas líneas de guitarra que se armonizan y entrecruzan bajo un manto de teclado. Prólogo que se esfumará para dar paso a un riff de nuevo con sabor a unos Accept de principios de los ochenta, que José sazona con tímidos pero clásicos cabalgueos. Los buenos acentos melódicos de Román en estribillos, la dualidad que exhibe Gil aquí y ese pequeño puente a lo “Rime Of The Ancient Mariner”. No esconden sus influencias, a criterio de cada oyente quedará decidir si para bien o para mal.

Hate” es agria y malencarada. Sin descabalgar de los grandes términos en que se desarrolla el álbum, cierto es que entrega a unos Bestia Negra mucho más encabronados. En especial un Gil encolerizado al que de ningún modo quisiera uno contrariar. Por ahí el corte aprovecha para introducir un pequeño pasaje de tono más calmo, anticipo de unos Bestia Negra por momentos disociados del resto del trabajo. En líneas generales no es el corte que más me enamora del debut pero no es menos cierto que le aporta un toque más personal al mismo.

Romina Cavaglione pondría de nuevo su granito de arena en “Fear”, el ataque de la banda contra la lacra de las violencias machistas. Un corte que vuelve a partir desde otra de esas introducciones marca de la casa, protagonismo de Nacho aquí, y que pronto dará pie al directo y lacónico estribillo de Gil. Sencilla y sin complicaciones, una clásica ya de sus directos.

Cierra “Gift From Gods (In Memory Of Randy Rhoads)”, cuyo título no deja lugar a dudas, ahorrándome explicaciones en el proceso. Un heavy metal brioso y desvergonzado, atravesado sin embargo por un aspecto lírico, claro, lleno de añoranza. Esa dualidad representa en gran medida su mayor atractivo. También la decisión de optar por construir un corte desde cero en lugar de reinterpretar / versionar algo ya existente. Bien está, por tanto, lo que bien acaba.

Reseña con truco pues varios de los temas que integran este primer álbum de los asturianos me eran de sobra conocidos antes ya de la primera escucha. Por ahí puede que las versiones de estudio hayan perdido parte de la frescura que pueden tener en directo, con mucho el hábitat favorito de la banda que nos ocupa. No obstante me gusta cómo la producción de Nefta ha sabido buscar el tono que mejor case con la clásica y añeja propuesta de Bestia Negra. Es una propuesta más pasional que cerebral, imperfecta pero disfrutona, que bebe sin disimulo de sus fuentes pero dejando aquí y allá determinados posos que buscan construir una identidad propia. Fans del metal de corte más clásico, ésta es la vuestra.

Texto: David Naves

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